Ricardo Villanueva en Morena

Ricardo Villanueva en Morena

Carlos Delgadillo Macías

Recientemente se anunció que Ricardo Villanueva Lomelí, subsecretario de Educación Superior en la SEP, se desempeñará, al mismo tiempo, como delegado del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena en Jalisco, con vistas en las elecciones intermedias de 2027. Su función sería organizar los procesos relacionados con las candidaturas.

Universitario y político

Villanueva es un político formado en la Universidad de Guadalajara. Fue presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) entre 2001 y 2004. Es abogado, con una maestría en Derecho por su alma máter y un doctorado en Tecnología Educativa por la Universidad de Salamanca, en España.

Como muchos otros personajes de la cúpula universitaria, ha combinado su trayectoria académica y administrativa en la UdeG con los puestos públicos. Siempre en el PRI, fue jefe de la Oficina de la Presidencia de Guadalajara, entre 2009 y 2012, durante el trienio de Aristóteles Sandoval, a quien acompañó como coordinador de campaña a la gubernatura. Ya en el gobierno del estado, Villanueva fue secretario de Planeación, Administración y Finanzas (SEPAF), antes de buscar la alcaldía de Guadalajara como candidato del partido tricolor en 2015. No obstante, fue derrotado por Enrique Alfaro, que a la postre se convertiría en gobernador.

Al fracasar electoralmente, Villanueva volvió a la universidad como rector del Centro Universitario de Tonalá, entre 2016 y 2019. Ese cargo fue la plataforma para que llegara a la rectoría general de la Universidad de Guadalajara, entre 2019 y 2025. Durante ese período, le tocó gestionar la pandemia de CoVID-19. En un primer momento, actuó en coordinación con el gobierno de Enrique Alfaro en la Mesa de Salud estatal y con cierta distancia del gobierno federal, pero los vaivenes políticos determinaron una ruptura con la administración emecista.

La disputa por el presupuesto para el nuevo Museo de Ciencias Ambientales del Centro Cultural Universitario, que el gobierno estatal decidió reconducir hacia el Hospital Civil de Oriente marcó la agenda política, con las “marchas por la autonomía” que Villanueva encabezó para exigir que no se tocara el dinero de la universidad. En ese contexto, comenzaron sus aproximaciones con el morenismo.

En 2024, y tras la muerte de Raúl Padilla López, mandamás universitario, negoció con el gobierno de Enrique Alfaro no contender por la alcaldía de Guadalajara bajo las siglas de Morena a cambio de garantizar el presupuesto para la UdeG en la Constitución Política del Estado de Jalisco. Tras el proceso electoral y con el triunfo de Claudia Sheinbaum, se incorporó al gobierno federal, como Subsecretario de Educación Superior, en abril de 2025, sellando así su incorporación al oficialismo y su salida definitiva del PRI.

Los problemas de Morena Jalisco

Mientras tanto, en Morena Jalisco, las diferencias por las elecciones de 2024, en las que Carlos Lomelí se vio impedido de competir por la gubernatura (como ya lo había hecho en 2018) y tuvo que conformarse con una senaduría, terminaron con una nueva toma de control por parte del empresario farmacéutico, que colocó a un alfil en la coordinación de los diputados locales morenistas y también a Érika Pérez como presidenta estatal de Morena.

Desde el primer momento, Lomelí ha dejado claro con su actividad política que, más que desempeñarse en el Senado, estará haciendo una campaña electoral permanente para posicionarse rumbo a 2027, en la que buscará otra vez la alcaldía de Guadalajara (como lo hizo en 2021, sin éxito). Y que su principal objetivo es usar ese cargo como trampolín para volver a ser candidato al gobierno del estado en 2030.

Estas aspiraciones de Carlos Lomelí, sin embargo, podrían verse obstaculizadas por el entorno nacional e incluso internacional. En una época en la que el gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta la presión de la administración Trump por el tema del narcotráfico y la delincuencia organizada, el escándalo de la detención del alcalde de Tequila puso el foco en Jalisco y en los procesos por los que localmente se han adjudicado las candidaturas no sólo para las alcaldías, sino también para las diputaciones locales y federales y el Senado. En ese renglón, Lomelí no puede escurrir el bulto, pues por años ha fungido como el hombre fuerte del partido en la entidad y ha palomeado o apadrinado a la mayoría de los candidatos y las candidatas, incluyendo al capturado exalcalde tequilense.

El oficialismo está obligado a poner orden en todo el país para filtrar a los aspirantes y evitar que se repita un caso tan bochornoso. El propio Lomelí, que ya tiene un antecedente de sanción por parte de la Secretaría de la Función Pública por irregularidades en las licitaciones de Lomedic, una de sus empresas, podría ser visto como un problema, más que como un activo para el partido. Derrotado en 2006 y 2012, cuando buscó ser senador, y también en 2018, cuando buscó la gubernatura de Jalisco, y en 2021, cuando buscó ser alcalde de Guadalajara, no es un político que haya destacado por ser especialmente popular o que tenga un arrastre significativo entre el electorado. Su principal y única carta fuerte es el dinero que puede aportar al partido.

Según investigaciones periodísticas y fuentes de inteligencia, Lomelí fue Investigado en 2008 por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y acusado, junto con su empresa Lomedic, de desviar o proporcionar precursores químicos (metanfetaminas) para el Cártel de Colima, dirigido entonces por los hermanos Amezcua Contreras. Fue incluido en una especie de “lista negra” por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Entre 2010 y 2011, Lomelí llegó a un acuerdo con la DEA para salir de esa lista y reactivar sus actividades comerciales. Como parte del trato, admitió vender los precursores químicos al crimen organizado (principalmente el Cártel de Sinaloa) y aceptó entregar, como compensación, alrededor de 2.7 millones de dólares en bienes y cuentas al gobierno de Estados Unidos. Esto le evitó ir a juicio y ser condenado a prisión.

Con esto en su historial y en el momento tan complicado que tiene México en su relación con Washington, y en la coyuntura por la bomba mediática del exalcalde de Tequila, el liderazgo de Carlos Lomelí pudo haber sido visto como riesgoso. Y entonces el nombre de Villanueva pudo haber aparecido como un contrapeso y, tal vez, como un reemplazo.

El expriista y miembro de Grupo UdeG, universitario y político, tiene sin dudas una hoja de servicio menos polémica que la de Lomelí. Además, es de toda la confianza de la presidenta Sheinbaum y tiene los contactos en la UdeG, en el propio PRI y hasta en el PRD para solventar una nueva ruta para el partido guinda. Eso sí, siempre desde arriba y nunca desde las bases, que en estos enjuagues siempre son las ausentes.

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