Mientras miles en México padecen hambre día tras día, 56 mil toneladas de alimentos naturales (frutas y verduras con alguna mancha) y procesados con caducidad próxima a vencer (residuos orgánicos) representan el 40 % de las 140 mil toneladas de basura generadas a diario en el país. Esto porque no hay una ley que obligue a los grandes productores y generadores comerciales de excedentes a hacer todo lo posible por redistribuirlos. “Valorarlos como lo que son: alimentos que alguien, en algún lugar de este país, necesita. Es alimento que todavía tiene la capacidad de nutrir; no puede llamarse basura mientras haya alguien que tiene hambre”. Este resumen apretado corresponde a un extenso escrito de Kim Durand, publicado en Grupo Reforma, cuya realidad cala.




