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Se veía venir: la historia de una crisis anunciada en la CNDH

Se veía venir: la historia de una crisis anunciada en la CNDH

Rosario Piedra Ibarra llego a presidir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) mediante un proceso de elección deslegitimado, con una cercanía explícita a la presidencia de la República, lo que significó comprometer la autonomía de una institución que debe garantizar independencia del Estado.

Desde la llegada de la titular y su equipo a la CNDH se hicieron señalamientos pùblicos en contra de Francisco Estrada Correa, secretario técnico, de quien se dice toma las decisiones dentro de organismo en cuanto a nombramientos, renuncias y reestructura. Algunas personas lo señalan como el operador directo del presidente Andrés Manuel López Obrador, pues coordinó el área técnica de su última campaña electoral.

La CNDH deberá resolver investigaciones de abusos laborales en otras instancias del gobierno, deberá posicionarse sobre la militarización de un país donde están ampliamente documentados varios sexenios de abusos militares y un presente lleno de victimas de violaciones a los derechos humanos, especialmente de desapariciones forzadas y feminicidios.

En las semanas recientes se agudizó  la crisis en la CNDH, primero con la renuncia de dos directores- visitadores de la Primera y Sexta Visitaduría, ambos provenientes de movimientos que buscan a personas desaparecidas, muy cercanos al comité Eureka y miembros del Partido Revolucionario del Trabajo. Su salida se entiende como una ruptura en este grupo político, entre quienes acompañaron siempre a la madre de la ahora comisionada, Rosario Ibarra.

Los dos funcionarios que renunciaron, denunciaron a su vez la intromisión de Estrada Correa en el manejo de las recomendaciones, comprometiendo la relación con el gobierno, al cuidar a quien se afecta o no con la emisión de una recomendación. Casos como Constellation Brands o la desaparición de 27 personas por parte de la Secretaría de Marina en Tamaulipas, son los que los exfuncionarios señalan se les instó a que no dieran a conocer las recomendaciones o que minimizaran los casos.

Las cartas de renuncia y el video de la titular acusándolos de traidores, precedió a la toma de la CNDH por los grupos feministas quienes se solidarizaron con el caso de la madre de una niña de 5 años que fue violada  en San Luis Potosí y que sigue sin obtener justicia y tampoco una intervención decidida de la CNDH, por lo que la señora se amarró a una silla, anunciando que no se iría de ahí hasta que se resolviera su situación. A partir de este hecho es que grupos feministas ocuparon la CNDH en denuncia y apoyo de este último caso al que se sumaron otros de violencia de género y feminicidios.

Sin duda se trata de una crisis anunciada, tarde o temprano tendría que agudizarse la falta de legitimación, de autonomía e independencia que tiene la CNDH frente al Estado. Desafortunadamente quien pierde es la sociedad entera, pero especialmente las victimas, esas que López Obrador y Rosario Ibarra que serían las primeras en ser defendidas y restituidas en sus derechos.

 

medium.com/dra-lupitaramos

@dralupitaramosp

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Acerca del autor

Guadalupe Ramos Ponce

María Guadalupe Ramos Ponce es doctora en Cooperación y Bienestar Social por la Universidad de Oviedo, además de investigadora y académica de la Universidad de Guadalajara. Funge también como coordinadora del Comité de América Latina y El Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer en México (CLADEM) en Jalisco.

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