Josefina Real
25 de octubre de 2026.- Arturo Gleason Espíndola, académico de la Universidad de Guadalajara y especialista en temas hídricos, advirtió hoy sobre los graves riesgos que implica la propuesta de construir un segundo acueducto Guadalajara-Chapala, al cual califica como un “popote”, señalando que la red actual de distribución y los colectores presentan una profunda obsolescencia y fallas operativas críticas.
De acuerdo con el especialista, la infraestructura hidráulica que abastece a la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) opera bajo un esquema de captación, conducción, potabilización, distribución, consumo, alojamiento y tratamiento de aguas negras, pero arrastra deficiencias históricas que ponen en entredicho la viabilidad de sumar nuevas obras de extracción sin antes sanear la red existente.
*La crisis en los colectores*
En asamblea popular con colectivos en el parque de la Revolución, Gleason Espíndola explicó que el sistema cuenta con grandes colectores históricos construidos a finales del siglo XIX y durante el siglo XX, los cuales recolectan tanto aguas pluviales como descargas residuales e industriales.
El académico detalló que muchos de estos colectores y redes secundarias tienen más de 70 u 80 años de antigüedad y operan al límite; las tuberías reciben descargas y sufren constantes colapsos o fugas debido al desgaste acumulado.
Mientras que el agua extraída del Lago de Chapala a través del sistema actual, como el acueducto Chapala-Guadalajara construido en 1956 y el sistema abierto de Las Pintas, ingresa a una red tan deteriorada que gran parte del líquido se pierde en fugas o se contamina antes de llegar a los hogares.
* Primero lo primero: sanear y frenar las fugas de agua*
Ante la intención de proyectar un segundo acueducto para traer más caudal desde el Lago de Chapala se trata de una solución de riesgo si no se realiza primero una revisión profunda a través de un estudio técnico y una rehabilitación integral de toda la red del subsuelo metropolitano.
“Pretender ahora meter un segundo acueducto, es creer que se resuelve el problema de fondo. Todo esto que les duele y que les está dando la torre es porque se necesita dinero, pero toda esta agua que va a entrar en un segundo acueducto es solo creer que se resuelve el problema deseando lo que no es”, subrayó.
Gleason Espíndola advirtió que más de 50% del agua que se extrae actualmente se pierde en fugas a lo largo de las redes de distribución.
Por ello, insistió en que cualquier megaobra hídrica que carezca de sustento científico y técnico, ejecutarla sin un diagnóstico previo; un nuevo acueducto sin reparar las tuberías existentes, equivale a seguir “bombeando dinero al agua” sin garantizar un servicio eficiente ni agua limpia para la población.
