Aunque la ineficiencia y corrupción del SIAPA vienen desde las explosiones del 22 de abril de 1992 y se agravaron en 1998 cuando, por capricho, el exrector de la UdeG, presidente vitalicio que fue de la FIL y diputado, Raúl Padilla López, dividió a su partido (PRD) y paralizó al Congreso de Jalisco para evitar la aprobación del “crédito japonés” de 150 millones de dólares para el abasto y saneamiento del agua, hoy el Sistema Intermunicipal de Agua Potable es un desastre que distribuye agua maloliente, contaminada y chocolatosa porque, en parte, no hay intención de reformarlo a fondo y hacerlo eficiente. Eso sí, funcionarios y “aviadores” ganan elevados salarios y prebendas.
