El contrato adjudicado a Servicios Broxel concentra programas sociales hasta 2030, en un proceso con plazos reducidos y sin competencia.
El Gobierno de Jalisco adjudicó a Servicios Broxel S.A.P.I. de C.V. la operación de la Tarjeta Única “Al Estilo Jalisco”, un instrumento que concentrará subsidios al transporte y diversos programas sociales estatales hasta agosto de 2030. La empresa fue el único proveedor que presentó propuesta y resultó solvente en la licitación.
Costo bajo, alcance millonario
La evaluación económica establece un costo unitario de 5.45 pesos por servicio (IVA incluido). Para el ejercicio fiscal 2025, el contrato abierto fija un tope de 545 mil 200 pesos, pero el alcance real del proyecto es mayor: hasta cinco millones de tarjetas que administrarán la dispersión de recursos públicos y la tarifa subsidiada de 11 pesos en el transporte.
Un proceso con plazos atípicos
La licitación se publicó el 10 de octubre de 2025 y consta de 59 páginas. Los interesados contaron con tres días —incluido un fin de semana— para realizar preguntas y 10 días para presentar propuestas, un periodo limitado para un proyecto de alta complejidad. Al cierre del proceso, solo Broxel presentó propuesta. El fallo se emitió el 31 de octubre.
Investigación federal en curso
Paralelamente, Servicios Broxel es investigada por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, derivado de una inconformidad presentada por Toka Internacional en una licitación federal para vales electrónicos de despensa, por un monto que podría alcanzar hasta 10 mil millones de pesos. Entre los señalamientos se encuentra la falta de claridad en los precios unitarios.
Beneficios y cuestionamientos
El Gobierno estatal ha destacado que la tarjeta permitirá unificar servicios públicos, fomentar la bancarización y ofrecer opciones de ahorro y pagos electrónicos. Sin embargo, el modelo plantea dudas: el subsidio al transporte queda condicionado al uso de esta tarjeta, se exige INE de Jalisco, se excluye a funcionarios públicos y no se ha aclarado si tarjetas como Mi Movilidad o Mi Pasaje seguirán vigentes.
A ello se suma la mezcla de servicios públicos con una plataforma financiera privada (Visa/Broxel) y el control estatal del diseño de la tarjeta, elementos que han generado cuestionamientos sobre concentración, dependencia tecnológica y uso político del programa.
