Hace apenas unos meses subió el municipio de Teuchitlán al escenario por el escándalo del Rancho Izaguirre, que resultó ser un centro utilizado posiblemente para la desaparición forzada de decenas de jóvenes reclutados por el crimen organizado.
Para propios y extraños la zona se convirtió en escena oscura de terror que hasta la fecha está resguardada, vigilada y analizada por autoridades y sociedad civil.
Hoy de nuevo Teuchitlán sube a escena, a nivel nacional, pero sin el morbo y golpeteo político y mediático. Sin reflectores, pero con la gran luz que nos trae el Encuentro de la REMAM QUE SE CELEBRARÁ CON REPRESENTANTES DE MUCHOS ESTADOS DE LA REPÚBLICA MEXICANA este 30 y 31 de julio y 1 de agosto. La tierra de los Guachimontones y de los Guardianes del Río será testigo del trabajo a favor de la vida para vencer la cultura de la muerte.
La REMAM nació precisamente el 22 de abril de 2021, Día de la Madre Tierra, y quiere responder a los retos más urgentes mencionados por el Papa Francisco en su carta Encíclica Laudato si’.
“¿A qué realidad desea responder la REMAM en México?
En nuestro país existe una diversidad de conflictos socioambientales que afectan severamente la calidad de vida de todos los seres vivos, por ejemplo: los basureros tóxicos, megaproyectos donde suele estar relacionada la minería y las hidroeléctricas, acaparamiento de tierras para cambio de uso de suelo o la promoción de los monocultivos, la dificultad de acceso y reconocimiento al derecho humano al agua potable, concesiones desproporcionadas de agua para su mercantilización en beneficio de grandes corporativos, contaminación en playas, cuerpos de agua, pérdida de biodiversidad, modelos intensivos de producción centrados en el consumo y la correlación que tienen todos estos fenómenos con enfermedades diversas como cáncer, daños en el riñón, diabetes, abortos, etc. Lamentablemente también vemos una alarmante relación entre los conflictos socioambientales con el crimen organizado que genera mucha violencia y sometimiento.
Lastimosamente las comunidades no tienen la garantía de conocer toda la información relacionada con las afectaciones a su territorio, se desconocen las leyes que protegen a los pueblos originarios y sus derechos ambientales, con frecuencia desconocen si su territorio está concesionado, a quién y qué implica ello. A la par de lo anterior, se generan o impulsan divisiones comunitarias con el fin de debilitar los vínculos que las unen y atenuar su resistencia. Algunos gobiernos locales no asumen una representación social y suelen mostrarse como protectores de los megaproyectos.
Deseamos hacer un especial énfasis en la identificación y protección de las personas defensoras del medio ambiente, que en su compromiso social, cristiano y personal por cuidar de los bienes de la naturaleza han enfrentado acoso, incomprensión, violencia o hasta la muerte. Denunciamos al sistema económico neoliberal como responsable de la acción de explotación y depredación de nuestra Madre Tierra y al mismo tiempo deseamos insistir en modelos de organización social y económicos que luchen contra la pobreza y exclusión sin que ello signifique romper con lo Creado.
Conversión ecológica que surge de la fe en Dios Creador
El mandato de Dios de “Cultivar y custodiar el Jardín del Edén” (Gén 2, 15) nos da una especial fuerza para direccionar nuestro encuentro con Dios en el cuidado de la Casa Común. Este Espíritu que se ha vertido desde Laudato Si’ en la Iglesia Universal nos alienta a no continuar con lecturas pobres y superficiales de lo que el Papa Francisco llama “crisis socioambiental”, por ello, es imperante animar estrategias como la promoción de espacios eclesiales que cuidan de la creación, la formación de animadores Laudato Si’, el trabajo en los centros educativos desde la catequesis hasta la integración en los planes educativos de escuelas de inspiración cristiana y procesos de sensibilización en el presbiterio y las familias mexicanas.
La meta será vincular la fe, la espiritualidad ecológica y la pastoral en defensa de la vida, los derechos de los pueblos originarios, los colonos y todos los seres que habitan la Casa Común. Nuestro deseo es que las provincias eclesiásticas asuman la ecología integral como una acción que responda a una pastoral profética, celebrativa y social.
La REMAM busca ser una voz clara y valiente desde el Evangelio para defender las causas de Dios y de los últimos en la Tierra. Promover una Iglesia testimonial que sea capaz de hacer exactamente lo que predica.
Principales acciones de la REMAM en México
Profundizar en el estudio de la ecoteología y la teología de la Creación.
Ser un instrumento para que las comunidades conozcan y defiendan lo que tienen en su territorio, para que así los movimientos en su defensa se sientan y estén acompañados.
Crear espacios de visibilización de las luchas en defensa de la vida en todas sus formas.
Hacer mapas de identificación de experiencias exitosas, bancos de información y soluciones basadas en la naturaleza.
Tener una propuesta que ayude a la protección de los líderes ambientales y de todas las personas que participan en la defensa de la vida y el territorio.
Documentar las violaciones a los derechos humanos de las comunidades y de los defensores ambientales para presentarlas en instancias nacionales e internacionales.
Promover la vida digna campesina y las prácticas exitosas de ecología integral de las ciudades.
Promover la transición energética justa y sostenible.
Fomentar el enfoque de cuenca hidrológica y la restauración de cuerpos naturales de agua.
Suscitar y promover la economía solidaria y los estilos de vida fraternos y sostenibles.
Impulsar procesos formativos de espiritualidad ecológica en el marco de la ecología integral.”
(Fuente: CARITASMEXICANA.ORG)
Con todo esto, bienvenidos a Teuchitlán. Jalisco resulta beneficiado y esperemos que algún día ocupemos los mejores lugares en cosas buenas. Que los creyentes y no creyentes nos unamos en una sola espiritualidad:
El cuidado de la Casa Común y los habitantes de la Casa.




