Lunes 26 de octubre.- Alrededor de 50 hectáreas de tierras agrícolas de San Pedro Tlaquepaque se destinan cada año al cultivo de cempasúchil, una tradición que se mantiene desde hace aproximadamente dos décadas y que representa una fuente de ingresos para las familias productoras durante las celebraciones del Día de Muertos.
La producción se concentra en los ejidos de San Sebastianito, Santa Anita, Toluquilla, Las Pomas y La Calerilla, donde entre 15 y 20 agricultores se dedican a la siembra y comercialización de esta flor, tanto en maceta como en flor de corte.
Durante una visita al ejido de Santa Anita, la presidenta municipal, Laura Imelda Pérez Segura, conoció el proceso de cultivo y producción. En el recorrido, el subdirector de Desarrollo Agropecuario, Juan Pablo Santana Moya, explicó que el ciclo de la planta dura alrededor de tres meses: comienza con la germinación de la semilla en agosto y concluye con la floración y venta a finales de octubre.
Detalló que se utiliza semilla mejorada para obtener flores de mayor tamaño, con más pétalos y una apariencia atractiva para los consumidores. La comercialización se concentra durante octubre y los primeros dos días de noviembre, cuando aumenta la demanda para decorar hogares y altares dedicados a los seres queridos fallecidos.
Los precios al público van de 20 a 35 pesos por maceta, mientras que los racimos o manojos se venden entre 50 y 100 pesos, dependiendo de su tamaño y características.
Para apoyar a los productores, el gobierno municipal proporciona agroquímicos y fertilizantes foliares mediante aplicaciones con drones, además de composta para favorecer el desarrollo de los cultivos.
Santana Moya destacó que la actividad agrícola de Tlaquepaque no se limita al cempasúchil, pues también se producen flores de corte, plantas ornamentales, hortalizas, maíz, legumbres y pasto en rollo. El municipio cuenta con nueve ejidos y alrededor de dos mil hectáreas que aún pueden destinarse a labores agrícolas.




