TRUMP: ¿ORATE O POSEÍDO?

TRUMP IRAN PLAZOS

De Trump, por sus dichos y actos, ya no se sabe si es un orate o un poseído demoniaco. Tras su reelección —no sin el apoyo de ultraconservadores y “cristianos”—, se desempeña como el amo del mundo: tan soberbio, egocéntrico y megalómano que puede seguir el camino de emperadores como Calígula (37-41 d. C.), quien ya no cabía en sí mismo y menospreciaba todo lo que no era él; o de Nerón (54-68 d. C.).

Involucrado con Netanyahu en una guerra que podrían perder, Trump —quien afirma que León XIV llegó al papado por su influencia— recibió de éste una reprimenda: “¡Basta de la idolatría del yo y del dinero! ¡Basta de las demostraciones de poder! ¡Basta de guerra!”. De ahí, el arrebato trumpista.

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