Un mundial para las élites

He tenido la oportunidad de cubrir varios mundiales desde que me dedico al periodismo. Desde 1986 hasta Rusia 2018. El de 1970 lo disfruté como espectador; era apenas un chaval cuando mi patrón del taller de calzado me regaló un boleto de la zona C para ver a Brasil vs. Checoslovaquia, con triunfo para los brasileños por 4-1. Guadalajara se convirtió en un salón de fiesta amazónica.

Recuerdo que los tapatíos se convirtieron en seguidores de los brasileños, y con justificada razón, porque ahí nació el “jogo bonito”, con Pelé, Tostão, Jairzinho, Carlos Alberto, Brito, Clodoaldo y Rivelino. Ver jugar a ese equipo era un concierto de futbol. Finalmente ganaron la Copa del Mundo y, desde entonces, la Perla Tapatía se convirtió, desde el punto de vista futbolístico, en la sede de Brasil.

El tapatío acogió a Brasil porque la selección nacional nunca fue un equipo protagonista bajo la dirección de Raúl Cárdenas. México debutó vs. la Unión Soviética con un horrendo empate a cero goles. Posteriormente apenas le pudo ganar a El Salvador y a Bélgica, con un arbitraje bastante cuestionado. En los cuartos de final enfrentó a Italia en Toluca y los golearon 4-1. Fue mucho llegar a esa instancia. En tanto, los brasileños se fueron viento en popa hasta conseguir el título precisamente ante los italianos, con un contundente 4-1.

El ambiente por las calles era indescriptible prácticamente en todas las ciudades de la República. Lo mismo pasó en 1986 con 24 selecciones nacionales. De la misma manera, Brasil pidió su sede en Guadalajara. Mientras que México, dirigido por el serbio Bora Milutinović y con jugadores impuestos por la federación, clasificó para la siguiente ronda, donde se suponía que era el Mundial de Hugo Sánchez. Fue un fracaso. Jugaron contra Alemania en Monterrey y, en serie de penaltis, fueron eliminados. Al famoso “Ego” Sánchez le temblaron las piernas y no tiró pena máxima. Sin duda fue el Mundial de Fernando Quirarte, quien anotó dos goles siendo defensa central.

De la misma forma que en 1970, las calles mexicanas se colmaron de algarabía, a pesar de que vivíamos en el apogeo de los neoliberales. La economía en México, en 1986, sufrió una grave crisis debido al desplome de los precios del petróleo, lo que elevó la inflación anual a más del 100 %. Comenzábamos a sentir el saqueo del partido en el poder. Y ya se hablaba de la articulación de los cárteles de la droga y su incidencia en las esferas del gobierno.

A 55 años de distancia, México alberga un Mundial, pero compartido con Canadá y Estados Unidos, donde la FIFA es dueña absoluta de toda la organización y, obviamente, de la mayor parte de las ganancias económicas. Los precios de las entradas están inaccesibles para el pueblo. Solamente podrán comprarlas las clases privilegiadas y los turistas que vendrán.

Los gobiernos de las sedes le apostaron a la derrama económica que dejarán los visitantes, mientras que la raza se conformará con las pantallas gigantes que ubicarán en distintas plazas públicas de CDMX, Guadalajara y Monterrey.

Periodista con más de 35 años de experiencia. Reportero de deportes en prensa, radio y televisión. Ha cubierto Juegos Olímpicos, campeonatos mundiales de futbol y funciones de boxeo nacionales e internacionales. Autor de tres obras: Historia de una pasión: Leones Negros; Beto Ramírez, pionero de la natación en aguas abiertas; y El deporte en el Valle de México durante la Conquista.
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