Uno más: sin vida y calcinado, encuentran al defensor ambiental Lázaro Mendoza

ambientalista asesinado en michoacán

Salvador Escalante, Michoacán.— Michoacán se está convirtiendo en un verdadero peligro para los protectores del medio ambiente. Van dos muertos y otro amenazado que tuvo que dejar su hogar.

Autoridades estatales confirmaron la muerte del defensor ambiental de la región lacustre, Lázaro Mendoza Ramírez, quien había sido reportado como desaparecido días atrás. La identificación se logró mediante estudios de ADN practicados a un cuerpo localizado calcinado al interior de una camioneta.

El hallazgo ocurrió el pasado 15 de abril en un camino de terracería de la comunidad de Cungo, donde fue encontrada una unidad incendiada con restos humanos en su interior. Desde entonces, personal ministerial inició las diligencias correspondientes y trasladó los restos a instalaciones forenses para su análisis.

Fue hasta este sábado cuando la Fiscalía General del Estado informó que los estudios genéticos arrojaron coincidencia con el perfil de Mendoza Ramírez, de 51 años de edad, confirmando así su identidad.

El activista había sido visto por última vez el 14 de abril en la localidad de Paramuén, en el municipio de Salvador Escalante. De acuerdo con los reportes, al momento de su desaparición vestía una camisa de cuadros color rosa, pantalón de mezclilla azul y botas de trabajo café. Dos días después, el 16 de abril, familiares formalizaron su desaparición ante las autoridades.

Tras conocerse su ausencia, comuneros de la región lacustre emprendieron labores de búsqueda por cuenta propia, además de realizar movilizaciones para exigir su localización con vida. Entre las acciones destacaron bloqueos en distintos tramos de la autopista Siglo XXI.

Mendoza Ramírez también colaboraba con la emisora comunitaria La Fragua Radio 107.3 FM, desde donde se difundió su ficha de búsqueda el 15 de abril, luego de que sus familiares perdieran contacto con él. La radiodifusora informó posteriormente que, con base en datos oficiales, existía una coincidencia significativa entre el ADN del cuerpo localizado y el del defensor ambiental.

El caso ha generado consternación entre comunidades y colectivos de la región, mientras las autoridades mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer las circunstancias del crimen.

Michoacán

El 13 de este mes, el defensor ambientalista del Comité de Defensa Ambientalista de El Sangarro, del municipio de Madero, Roberto Chávez, fue ultimado a tiros en las primeras horas de ese lunes en la carretera a Etúcuaro, según información de la Fiscalía General del Estado (FGE).

Al respecto, se informó que autoridades policiacas fueron alertadas de que en la comunidad de El Sangarro habían atacado a balazos a una persona en el sitio conocido como El Terrenate.

Al sitio acudieron elementos policiacos, quienes al arribar encontraron sin vida a una persona con varios impactos de arma de fuego, por lo que se solicitó la intervención de la representación social.

Acto seguido, se constituyó en el sitio personal de la Unidad de Servicios Periciales y Escena del Crimen (USPEC), quienes dieron fe del levantamiento del cuerpo, identificado como Roberto Chávez, defensor del medio ambiente y miembro del Comité de Defensa Ambiental de El Sangarro, el cual presentaba lesiones producidas por proyectil de arma de fuego.

Es de recordar que en noviembre de 2025 fue atacado a balazos en esta misma localidad el ambientalista Javier Gómez.

Gómez, originario de Madero, denunció ser víctima de una agresión armada en su domicilio de Etúcuaro, ubicado a 20 minutos al sur de Morelia, por lo cual tuvo que salir de su hogar con su familia para salvaguardar su vida.

El defensor del medio ambiente explicó que alzar la voz en defensa del bosque, el agua y su pueblo le costó diversas amenazas y ataques que se intensificaron durante esa semana.

Expuso que, un día antes del ataque, recibió un último mensaje por parte de células delincuenciales, en el que se le advertía sobre su asesinato.

Exigió que la administración estatal y federal volteen a ver a los ambientalistas, ya que en esta zona de Michoacán no solo son asediados por un cártel, sino que son víctimas de células que operan al sur de Morelia y en Villa Madero.