Venezuela, el pequeño experimento

Venezuela, el pequeño experimento

Alfonszo Rubio Delgado

Se dice que la intervención gringa en Venezuela ha sido un leve experimento. Una muestra en que el poderío gringo ha dejado evidencia de su despegue científico y tecnológico en la guerra. Que al dar la orden de ataque, las fuerzas estadounidenses mostraron su nivel de penetración “quirúrgica” en el campo de batalla, mismo que aparenta ser un día de campo. Un mero trámite ante unos individuos de un país cuya estatura está muy reducida, frente a la gran tecnologización llevada a cabo. Llegaron, atraparon a un presidentillo, mismo que pareció estar entumido con todo y sus guardias. Con una fuerza antiaérea cuyos equipos se vieron inutilizados frente a la intervención.

Ante esta circunstancia existieron, desde mi perspectiva, dos posibilidades; al menos las que se me antojan más claras. La primera, un teatro armado, en el que los actores, habrían estado de acuerdo, para mostrar un ridículo espectáculo de lo más pobre y poco creíble. Se llega, los otros no atacan, se destruye lo mínimo, de manera de que parezca una operación militar. El actor principal ya está de acuerdo, se activa el sainete y problema resuelto.

La otra posibilidad, y la que causa más reservas de conflicto, sería una en la que nosotros mismos nos hemos “echado el lazo al cuello”. Se trata del cuento que mucha gente se tragó, pues le infundieron miedo. Terror por la mentira repetida una y mil veces. Dicha hasta el cansancio una y otra vez por los medios masivos. Hablamos de la pandemia. Esa nube negra anunciada por los profetas de la desdicha, misma que tuvo un mismo guion en el planeta, que encauzó a miles de medios masivos a repetir el mismo mensaje de manera uniforme, que anunciaba un bicho mortal surcando las alturas de las diferentes naciones, del que luego se supo que no había tal.

Los productos químicos regados por los cielos ocasionaban diversos problemas pulmonares; ello, de acuerdo a la resistencia de los cuerpos. Pero los medios masivos hicieron creer lo primero. El resultado, una vacuna que, más que curar o prevenir, hizo caer ante nuestros ojos a mucha gente, misma que, por la sustancia inoculada, colapsaba. Una mortandad por miedo y por contaminación química.

Luego, ¿qué tiene que ver esto con la captura del presidente sudamericano y su esposa? Es ahí donde radica el asunto tratado. Los drones de la armada gringa, con esa señal 5G, propiciaron la inmovilidad de persona. Las sustancias mencionadas, presentes en la sociedad en su mayoría, propiciaron que masas de gente quedaran inmóviles. Muchos nos dimos cuenta de la magnetización que presentaban personas que, creyendo el cuento citado, se dejaron retacar el “carbón reactivo”.

Como se ve, esos tipos han aprendido muy bien las prácticas de brujería. Los considerados, por sí mismos, dueños ilegítimos de la humanidad. Es decir, a través del alimento envenenan a la gente, inoculando en los procesos industriales sustancias nocivas y reactivas de control. También lo hacen a través de la farmacia. Los medios de comunicación masiva sirven fielmente a estos propósitos. Los gobiernos impuestos, de costumbres extrañas, no se diga. El caso es que la humanidad, hoy se enfrenta, prácticamente con su pecho desnudo, a esos voraces depredadores; mismos que, hoy por hoy, muestran sus despreciables rostros, jurando que no son ellos. Y lo peor, que haya personas que creen todo lo que dicen, aún con las pruebas en su contra.

Ante esta situacion, mostrada por esos monstruos predadores, la humanidad se ve amenazada. Y convencida de forma indirecta de que su reducción al máximo es lo mejor. Ello, para que los pedófilos, pedófagos, hematófagos infantiles, pedotratantes y todas esas despreciables modalidades, continúen con su exitosa carrera en la que todo se habrá perdido; todo por cobardía. Ante la impotencia, sólo tendríamos que esperar la intervención divina. Porque, si la humanidad despertara, bastaría un pequeño esfuerzo. Y esos despreciables y desnucados psicópatas quedarían neutralizados.

¡Saludos amig@s!