Fue despedido como se debía, como un ídolo. Lleno de aplausos, de cariño, con música y en sus Tres Potrillos. Ese fue el principal homenaje para alguien que se convirtió en el Rey.

Acompañado por más de 35 mil personas, artistas, como Pepe Aguilar y sus hijos, Edith Márquez, Julio César Chávez, con quien tenía una gran amistad, Pedro Fernández, entre otros, así fue como se despidió al Charro de Huentitán.

En la Arena VFG se llevó a cabo la misa de cuerpo presente (tras cerca de 20 horas de velorio), en la que su familia, encabezada por su esposa Cuquita, Refugio Abarca, y Alejandro Fernández, tuvieron palabras de agradecimiento por el cariño que hasta el final demostraron a Vicente Fernández Gómez.

Su hijo, Alejandro Fernández, agradeció las muertas de cariño “A nombre de la familia Fernández Abarca, les quiero dar las gracias a todos y cada uno de ustedes por cada demostración de cariño, amor, que hicieron hacia mi padre en vida, por su salud, muchísimas gracias, que Dios los bendiga y viva Vicente para siempre”.

Doña Cuquita, quien no se separó en ningún momento del ataud con los restos mortales del Charro de Huentitán, señaló “A toda la gente que está aquí, que nos están viendo, pidieron y mandaron bendiciones, mandaron decir misa, rezaron, por todas esas personas yo les mando mi bendición con todo mi corazón, les doy las gracias y que Dios los cuide a todos”.

Posteriormente en un acto privado, la familia Fernández Abarca llevó los restos mortales a un mausoleo construido especialmente para él y a la ceremonia únicamente entraron la familia y unos cuantos amigos cercanos del cantante.

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