Sí, sí, sí; es cierto que la selección ganó legítimamente porque, al final de cuentas, lo que vale es el gol, independientemente de las formas. Lo que sí es una realidad es que la Diosa Fortuna fue bastante generosa, porque el tanto fue consecuencia del error del portero Kim Seung-gyu; se la regaló literalmente a Luis Romo, quien tan solo ha anotado tres goles con el representativo nacional.
Sin embargo, lo que no dicen los corruptos jilgueros televisivos es que los coreanos tuvieron más tiempo la posesión de la pelota y generaron diversas construcciones de gol bien elaboradas, las cuales se perdieron ante la efectividad de la defensa y, sobre todo, del arquero Raúl Rangel, quien sacó una en la raya de la portería.
Los ratoncitos jamás encontraron la manera de neutralizar a Lee Kang-in, la estrella de Corea y bicampeón de la Champions con el Paris Saint-Germain de Francia. En mi concepto, fue el mejor jugador del partido, sin soslayar la estupenda actuación del “Tala” Rangel. Lógico que admito la oportunidad de Luis Romo, el anotador del tanto del triunfo.
Por lo demás, la representación nacional fue bastante pragmática: jugar a no perder, meter un tráiler en la parte trasera y tratar de neutralizar a los coreanos desde la media cancha. Nada novedoso, porque los equipos de Javier Aguirre así juegan; razón por la cual, muchos lapsos del partido fueron de enfado y de mucha expectativa.
Eso sí, el ambiente estuvo en la tribuna y en las grandes concentraciones que se tuvieron en las plazas de las principales ciudades de la república. No obstante, todo tiene un trasfondo. ¿A poco creen que la organización de los Fan Festivals es gratuita? Por supuesto que no.
Quienes hemos tenido la oportunidad de cubrir copas del mundo sabemos que esto no existía. Los “Fifos”, que son unos hijos de su FIFA, ponderan más lo comercial que lo deportivo. ¿Ustedes creen que las pausas de hidratación durante los partidos son para darles descanso a los jugadores? ¡Pamplinas! Es para que las televisoras propietarias de los derechos metan comerciales, y para que los asistentes a los estadios vayan a consumir los productos que ahí se venden, bastante caros, por cierto.
No obstante, y en medio de las grandes expectativas que generan los manipuladores de la televisión, la realidad de las cosas —y por lo visto en otros equipos— me hace temer que México no tendrá mayores posibilidades cuando enfrente a las grandes potencias como Francia, España, Portugal, Inglaterra o Alemania; incluso frente a selecciones como Marruecos, Costa de Marfil, Cabo Verde, Noruega, Argentina o Estados Unidos, entre otros.
Decía en alguna de sus conferencias Javier Aguirre que las nuevas tecnologías de la información han generado la igualdad en países que no se encontraban en el mapa del futbol. El técnico mexicano sabe muy bien sus alcances y el material que seleccionó. No tiene a un Vitinha, a un Erling Haaland o a un Antoine Semenyo… ¡Ah!, pero tiene a los naturalizados y a los mexicoamericanos, que no son nada del otro mundo.




