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¿Voto útil o voto duro?

¿Voto útil o voto duro?

De todos es sabido que las elecciones de medio término generan menor interés en la ciudadanía con respecto a las elecciones donde está en juego la presidencia de la República. La diferencia porcentual entre cada cita a las urnas es significativa. Mientras en el año 2000 la participación fue de 63.9%, en 2003 cayó a 41.1%; en 2006 votaron 58.5% del padrón electoral y tres años después solo 44.6%; en 2012 llegamos a 63.1% y en 2015 caímos a 47.7%; en 2018 rompimos el récord de participación con 63.4%. En promedio la caída en la votación es de 15 puntos porcentuales. También es cierto que del 2000 a la fecha la participación en las elecciones intermedias ha ido en aumento. voto

Bajo esta lógica, en las próximas elecciones del 6 de junio acudirán a depositar su voto alrededor del 47% de las personas empadronadas. Lo digo, sin que mi afirmación esté escrita en piedra.

A partir de estos números me parece que la elección de medio término terminará decidiéndola el voto duro y no el sufragio útil al que muchos están convocando. Me explico.

Si atendemos a la baja calidad de los candidatos, a lo raquítico de las propuestas, a lo famélico de las campañas proselitistas, al reducido universo de las discusiones sobre las problemáticas locales y nacionales, resulta imposible pensar que con esas estrategias que incluyen bailes, canciones, comidas en los puestos de tacos y pega de calcomanías en las esquinas, los institutos políticos y sus abanderados puedan despertar el interés de nuevos votantes.

Por más alianzas que se realicen, por más sumatorias que se proyecten imaginando el aumento de las votaciones para cada partido, por más publicidad del voto útil, al final del día, las elecciones de junio próximo las decidirán los votantes duros de cada partido.

Este escenario termina beneficiando, en la mayoría de los casos, a los partidos políticos que se encuentran en el gobierno sin importar el nivel que sea, así como en los congresos locales y federal. La mejor manera de ganar una elección a partir del voto útil es con buenos candidatos y propuestas serias, pero esto no les interesa a los partidos ni tampoco a la sociedad. Lo que estamos viendo en estas semanas lo confirma.

¿Por qué afirmo esto? Porque al escuchar que la población se queja de la mala calidad de los candidatos y sus propuestas, y comenta favorablemente sobre algunos abanderados que consideran tienen mejores ofrecimientos electorales, esos reclamos y reflexiones no coinciden con los resultados de las encuestas publicadas donde se mantienen a la cabeza quienes son los delfines de los partidos que están en el gobierno, por ello, me queda claro que el voto duro se impondrá el 6 de junio.

Esta realidad es la que explica el bajo nivel de las campañas electorales, en el fondo a los partidos políticos en los gobiernos les preocupa más no perder el voto duro antes que ganar nuevos electores.

 

@contodoytriques

 

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Acerca del autor

Eduardo González Velázquez

Profesor de Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara.

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