Ciudad de México.-México y Estados Unidos realizaron una nueva reunión bilateral de seguridad en Ciudad de México como parte de los mecanismos de cooperación vigentes entre ambos gobiernos, con el objetivo de fortalecer la coordinación frente a amenazas compartidas como el narcotráfico, el tráfico de armas, la migración irregular y las operaciones financieras de organizaciones criminales.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el encuentro se desarrolló a nivel de subsecretarios y contó con la participación de representantes de la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Fiscalía General de la República, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional. Por parte de Estados Unidos participaron funcionarios de su embajada, encabezados por el embajador Ronald Johnson.
La reunión ocurrió días después de la conversación telefónica entre el canciller Roberto Velasco y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quienes acordaron mantener abierto el diálogo sobre los principales temas que integran la agenda bilateral: seguridad, migración y comercio.
🔵🔴 Durante una reunión en la Embajada de Estados Unidos en México, ambos gobiernos pusieron en marcha el Grupo Bilateral de Implementación (BIG), un mecanismo que busca reforzar la coordinación entre instituciones de ambos países y enfocarse en resultados concretos.
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— Azucena Uresti (@azucenau) June 13, 2026
Seguridad fronteriza y combate al fentanilo, entre los temas centrales
De acuerdo con la mandataria federal, el encuentro se concentró en la revisión de los compromisos establecidos dentro del esquema de cooperación bilateral, descartando que se abordaran asuntos de política interna mexicana, incluido el caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
Uno de los principales puntos analizados fue la estrategia conjunta para combatir el tráfico de drogas sintéticas, particularmente el fentanilo. Según datos presentados por el Gobierno de México, las incautaciones de esta sustancia en la frontera compartida han disminuido 76 por ciento desde el inicio de la actual administración federal, indicador que las autoridades mexicanas atribuyen al fortalecimiento de las labores de vigilancia y contención.
Las delegaciones también revisaron mecanismos para reforzar el intercambio de inteligencia, coordinar acciones contra organizaciones criminales transnacionales y perseguir las estructuras financieras utilizadas para el lavado de dinero y el financiamiento de actividades ilícitas.
Migración y T-MEC forman parte de la agenda estratégica
En materia migratoria, México reiteró su compromiso de mantener una política basada en el respeto a los derechos humanos, al tiempo que destacó la disminución de los flujos migratorios irregulares registrados en los últimos meses.
La conversación incluyó además referencias a la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), proceso considerado clave para la estabilidad económica y comercial de América del Norte y que requerirá coordinación política entre los tres países.
Aunque la relación bilateral mantiene una dinámica de cooperación constante, también enfrenta presiones y exigencias recíprocas. Mientras el Gobierno mexicano insiste en la necesidad de frenar el tráfico de armas provenientes de territorio estadounidense, Washington continúa demandando resultados más contundentes en el combate a los grupos criminales vinculados con la producción y distribución de fentanilo.
Las exigencias de Washington
Entre las prioridades planteadas por Estados Unidos destacan el fortalecimiento de las acciones contra los cárteles de la droga, especialmente aquellos relacionados con la fabricación y tráfico de fentanilo; la captura y procesamiento de líderes criminales; el desmantelamiento de redes financieras utilizadas por la delincuencia organizada; así como mayores controles fronterizos para combatir el tráfico de drogas, personas y mercancías ilícitas.
Asimismo, la administración estadounidense mantiene el interés en ampliar los mecanismos de cooperación en inteligencia, procuración de justicia y combate al lavado de dinero, áreas que continúan siendo consideradas estratégicas para enfrentar a las organizaciones criminales que operan a ambos lados de la frontera.




