La Cristiada cumple un siglo

La Cristiada cumple un siglo

Juan M. Negrete

El día 31 de julio de 1926 cerraron todos los templos en el país. De esta fecha se cumplió ayer un siglo exactito. Fue la señal convenida entre la clerecía nacional y sus adherentes, que componían la gran mayoría de la población mexicana, para empuñar las armas y combatir al gobierno establecido, encabezado por el general Plutarco Elías Calles.

Pocos días antes se había ventilado un conflicto político al interior del grupo gobernante del estado de Jalisco. A resultas de tal conmoción, el gobernante en turno, don José Guadalupe Zuno, entregó el poder y el presidente de la república invitó a los cabecillas de nuestro estado a conferenciar con él, para resolver el litigio. Como gobernador sustituto fue nombrado el Lic. Silvano Barba González.

Escribió don Silvano un texto donde expone datos muy importantes sobre estos acontecimientos. Es testigo de oro, dado que le tronó en la canilla el conflicto cristero y le tuvo que hacer frente. Su libro se titula: La rebelión de los cristeros. Es edición de autor, fechado en 1967. De esta fuente se reproducen algunos datos históricos clave sobre dichos aconteceres.

1.- Al ofrecerle Calles a Barba la gubernatura, éste agradece la distinción, pero declina aceptarla. El presidente le pide una razón: “Por más que en el estado de Jalisco se cuente con elementos suficientes para combatir la rebelión que se está gestando, por falta de recursos materiales, sin el ejército, por más esfuerzos que hiciera no podría contrarrestar los primeros ataques de los insurrectos. En esas desastrosas condiciones, yo pienso que no debo aceptar la enorme responsabilidad de un gobierno tan débil, porque creo sinceramente que mi sacrificio de nada serviría. (p.36) Calles le respondió: No creo que vaya a haber tal sublevación armada, que los católicos no podrían justificar de forma alguna… Usted váyase a recibir el gobierno de su estado y le aseguro que contará con el apoyo del ejército federal… (p. 37)

En 1924, el jesuita Bernardo Bergöend había invitado a su colega alemán el padre de Neck, para que dictara en Guadalajara unas conferencias sobre la organización católica alemana Volksverein. En 1925, uno de los líderes más representativos del movimiento católico, Anacleto González Flores, fundó en Jalisco la Unidad Popular, que vino a ser el bastión más importante de la guerrilla cristera de los siguientes años. La idea de esta organización fue copiada del formato de la Volksverein. La idea prendió y expandió su incendio en todo el estado. Dos años después, en 1927, la nueva organización contaba con medio millón de militantes, regados en el occidente del país.

2.- La UP no fue la única organización católica que se involucró y tomó parte en este conflicto armado, hoy centenario. Hay que mencionar también a la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, presidida por un licenciado Villarreal; vicepresidente, el licenciado Palomar y Vizcarra y René Capistrán Garza, cuyos suplentes eran los señores Luis G. Basurto y Luis B. Beltrán. (p. 107)

La Liga entró en acuerdos con el Comité Episcopal, el órgano eclesiástico más importante del país, que estaba presidido por el arzobispo José Mora y del Río, y su secretario era el obispo de Tabasco, Pascual Díaz Barreto. Por supuesto que lo integraba también el delegado apostólico Jorge José Caruana. Pero por esos días, éste fue expulsado de la república y no volvió a figurar en dicho comité. (p. 108)

3.- El día último de julio de 1926, se suspendieron los actos del culto católico, que requerían la presencia de los sacerdotes. Pero quedaron abiertos los templos, a cargo de los principales vecinos del barrio, más o menos en los mismos términos en que lo ordenaba el acuerdo del Comité Episcopal, a fin de que los particulares pudieran llevar a cabo los rezos y devociones de su agrado… (p. 143)

4.- En los primeros días de agosto siguiente, corrió la versión propicia y muy explicable en aquellos álgidos momentos, de que el gobierno pretendía recoger dichos templos, para dedicarlos a otra clase de servicios; cosa absolutamente falsa en los primeros días de la suspensión de cultos… (ibídem)

Más adelante don Silvano relata una nueva entrevista con Calles, siendo ya gobernador del estado y a quince días de estallado el conflicto armado.

5.- El señor general Calles, tras su serio saludo, me dijo:

_ Efectivamente, señor licenciado, estaba usted mejor informado que nosotros acerca de la rebelión de sus paisanos; pero ya estamos frente a frente y es una gran ventaja saber a qué atenernos.

_ Es que resultaron ciertas, señor presidente, y muy exactas las informaciones que yo recibí sobre los sucesos, que ya se empezaron a desarrollar…

Luego me comunicó que al día siguiente o a los dos, a más tardar, saldría para Jalisco el señor general Joaquín Amaro, llevando algunas corporaciones militares, con las que esperaba que pronto quedaría pacificada dicha rebelión…

_… Le aseguro que en dos meses o tres, a lo sumo, estará pacificado su estado.

_ Ojalá que sean nada más dos o tres años, señor presidente, le declaré con sincera convicción.

_ Está usted muy pesimista, licenciado.

_ Qué más quisiera que estar equivocado.  (p. 161)

6.- Los clérigos del país buscaban volver a la normativa dictada por las Bases Orgánicas de 1843 y consideraron que era pertinente conseguirlo con las armas en la mano: La nación profesa y protege la religión católica, apostólica, romana, con exclusión de cualquier otra. Se pierden los derechos de ciudadano por el estado religioso. (p. 55)

Lo aquí vertido vienen a ser datos históricos a tomar en cuenta para cualquier reflexión en torno a nuestro viejo conflicto religioso. Si valgan la pena o no, nuestros lectores tienen la palabra. Gracias.