A la voz del amo
Juan M. Negrete
Desde que aconteció el accidente en Chihuahua, en el que perdieron la vida dos agentes de la CIA, pareciera que se dio la consigna gringa de que se deslindaran claramente los dos campos de la pugna por la narrativa política en nuestro país. En otras partes del globo, tal tesitura se atiene a otros hechos, más o menos impactantes. Por ejemplo, eso de desatar sobre Irán un bombardeo intenso gringo/israelí, que de inmediato fue respondido por las fuerzas persas, vino a ser el grito de guerra de tan viejo conflicto en el medio oriente. No se le ven aún visos claros de definición, pero por lo pronto todo apunta a otra derrota gringa más, tan gruesa como la de Viet Nam. Pero quedémonos en lo nuestro.
Decimos que los indicios de nuestras polémicas y confrontaciones nacionales apuntan a clarinada de guerra. Siempre estamos confrontados, mas no siempre están bien deslindados los campos, ni menos se entiende que los conflictos estén declarados. Cuando ya se llega a las manos, es porque las cosas se nos han salido de control definitivo y tiene que venir la fuerza a poner orden a nuestras cosas comunes. No es un panorama positivo, pero así nos ocurre el transcurso de las cosas.
Los que entienden bien del decurso de las vidas humanas nos lo han advertido de muchas maneras. Marx, por ejemplo, nos apuntó con claridad la lección de que nuestra historia no es otra cosa que el desarrollo de la lucha de clases. Así que ni para dónde hacernos. Todo está claro pues. Pero no siempre somos espectadores o actuantes de las clarinadas y del deslinde de los campos de lucha. Y es de lo que decimos que vemos apuntarse en nuestro firmamento por los días que corren.
Lo que se impone entonces aquí y ahora viene a ser la necesidad de definir los campos de la lucha en la que vamos a inscribirnos. Porque no nos queda de otra. Hay mucha gente que suele proferir que no le gusta meterse en política, por no verse inmiscuido precisamente en situaciones tan desagradables y confusas que generan estos pleitos. Pero la respuesta clásica a este escamoteo la dio ya Aristóteles, cuando afirmó: Más vale que le entres, porque si tú le sacas a meterte a la política, ésta sí se mete contigo. Entonces, ya lo sabemos.
En cuanto se señaló la participación evasiva, en la injerencia de las oscuras fuerzas de la CIA en nuestro país, de la señora Maru Campos, gobernadora panista de Chihuahua, el bando de nuestra derecha pegó el grito en el cielo. Es tan evidente tal reacción extrema, que el propio Jorge Romero, presidente del PAN, en el improvisado mtin realizado frente a las instalaciones de la FGR, amenazó casi con su levantamiento en armas, si las autoridades se atrevían a tocarle un pelo a su gobernadora cuestionada. O sea.
No se agotan las rispideces en meros gritos destemplados. Revisarle los discursos y la sarta de mentiras tanto a las cabezas de los partidos opositores, como al contingente mediático que está abiertamente alineado a su narrativa, no es una tarea de negros. Por el contrario, es cuestión de abrir las sintonías y las redes para darnos cuenta de la guerra sin cuartel que ya libran en contra de las verdades oficiales, que son las que provienen del ronco pecho de las autoridadees de la la 4T.
No se agota este manantial de discursos provocadores y descalificadores con nuestros escribanos y comentócratas. También tenemos que registrar con propiedad la presencia de los gaznates aventureros que provienen del mismo centro de las conjuras invasivas, en que se ha convertido con todo descaro ya el poder gringo. Inmediata al destape de los malos oficios de doña Maru Campos, nos llegó la exigencia de extradición del gobernador de Sinaloa, Rocha Moya, y de otros diez funcionarios de esa entidad. ¿Era sólo para emparejar cartones?
Más adelante han venido otros desplantes más de apoyo a nuestros conjurados mochos. Una vino a ser la sugerencia del embajador gringo, tan poco afable, de que nuestras autoridades no politicen estos líos particulares que genera la lucha contra criminales organizados. Doña Claudia se vio obligada a responderle y a señalarle los límites de la cobertura de su puesto. Es embajador, no procónsul. Somos independientes no vasallos. En realidad, son verdades conocidas. No hace falta dar tanto brinco, estando el suelo tan parejo. Pero, como dicen nuestros rancheros, ¿son o se hacen?
Una triquiñuela más vino a ser la nota expandida por LATimes, denunciando que la migra gringa les retiró la visa al gobernador de Sonora y al de Tamaulipas. Villarreal, que es el de Tamaulipas, salió al público a desmentir tal nota, presentando la cédula vigente y declarando que no ha recibido notificación de tal paso. Por lo menos le podemos dar a su declaración el beneficio de la duda. Pero, a lo que se ve, ésta no es más que una de las tantas medidas que ya han de tener previstas y escaladas para la confrontación.
Otra vez invocamos a los que saben, para hacerles caso y entender que se trata de cochupos y jaladas escandalosas. Son tretas que apuntan, tanto para desbalancear y/o sacarles jugo a los resultados electorales que se les vienen para el noviembre próximo, allá en los estaites naites, como para ir apuntalando las campañas y los resultados favorables a nuestra mostrenca derecha, que por lo pronto aparece noqueada y desfallecida. Como que los gringos sienten como suya la obligación de levantar del suelo a nuestros vendepatrias, reanimarlos e inyectarles oxígeno para que al menos conserven algunas de las posiciones de poder que detentan.
De no recomponer su figura nuestra derecha, los políticos agrupados en torno a nuestra 4T puede terminar dándoles una tunda definitiva y dejarla completamente fuera del reparto de puestos. ¿Lo veremos?
