Francisco Gómez Maza

· Monreal Ávila no acusaba, por oficio, violación de DH

· Habrá que revisar también el caso de Del Río Virgen

Cuando vi a Cuitláhuac García como diputado federal por el Distrito
electoral federal 10 de Veracruz, con cabecera en Xalapa-Enríquez, en
la LIII Legislatura, que sesionó de 2015 a 2018, me pareció un
personaje muy interesante. Lo veía progresista y hasta de izquierda.

La verdad es que no lo seguí porque había que seguir a 500 diputados
de todos los partidos, otros tantos senadores, las fuentes económico
financieras etcéteras. Pero el veracruzano me dejó muy buena
impresión.

Me dio mucho gusto que ganara la gubernatura. Por fin, los
veracruzanos descansarían, se desembarazarían de gobernadores
corruptos, que sólo iban a palacio y a casa de gobierno a idear cómo
robar del Erario, cómo compartir sus robos con sus amigotes o cuánto
meterle en la boca a los periodistas.

Cuitláhuac era una excelente alternativa. Acabaría con esas
inveteradas prácticas delictivas que sacaban cada tres o seis años
camadas de nuevos ricos, de nuevos millonarios, unos, y
multimillonarios, otros.

Ya todos conocen a los ex gobernadores bandidos desde el ahora dueño
de la franquicia Movimiento Ciudadano.

A García le perdí la pista. Excuso decir que jamás crucé una palabra
con él. Es muy serio; lo veía muy retraído. Casi no miraba a los ojos.
Pero me infundía confianza.

Jamás imaginé que iría a promover la tipificación del “delito” de
“ultrajes a la autoridad”, cuando aquí y en Veracruz, quienes ultrajan
a la ciudadanía, con el pretexto de que son “autoridad”, son los
policías y no sólo eso, sino que roban, extorsionan, amenazan, a los
ciudadanos, que no tenemos cómo defendernos de ellos.

Con fundamento en ese retrógrado delito, tipificado por los diputados
locales, han sido encarcelados muchos veracruzanos. No me consta, pero
imagino que debe de haber muchos alvaradeños, candidatos a engrosar
las filas de presos en Pacho Viejo, porque su modo de hablar los
incita al delito mencionado. No pueden hablar entre ellos, si no es a
mentadas de madre.

Yo ya habría estado en el bote bien refundido, porque soy muy altanero
cuando veo a un policía vejando a una indígena vendedora de chicles,
por ejemplo.

Increíble que aquel legislador veracruzano, como gobernador tenga que
rectificar decisiones nada democráticas, sólo porque se lo pide la
CNDH (institución muy lopezobradorista).

Cuatro jóvenes estuvieron en Pacho Viejo como cuatro meses, solamente
porque los policías decidieron que habían cometido el delito de
“injurias” a la autoridad.

Y de acuerdo con fuentes periodísticas veracruzanas, los jóvenes, que
ya han sido liberados, no son los únicos. Que hay muchos más inocentes
purgando un delito que sólo se le ocurrió a Cuitláhuac.

Lamento que el presidente de la república haya manifestado,
recientemente, su apoyo incondicional al gobernador, poniendo en grave
riesgo su amistad con el senador Ricardo Monreal Ávila, quien tenía
toda la razón de pelear con Cuitláhuac para que sacara de la cárcel a
los inocentes.

Es de reconocer también que el gobernador dio marcha atrás y pidió al
congreso local convocar para la revocación del “delito”.

Y es urgente también que se aclare la detención, por “asesinato”, del
Secretario Técnico de la Junta de Coordinación Política del Senado,
José Manuel Del Rio Virgen, encarcelado en Pacho Viejo, por presunto
asesinato. Este caso ha mantenido al senador Monreal muy activo porque
está más que convencido de que su ayudante en la Jucopo es inocente.

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