No hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla, reza un dicho conocido, y como lo mencionábamos, hoy continuamos en el camino hacia el análisis prometido.

El contenido de la iniciativa sostiene en su exposición de motivos, una razón para fundamentar la necesidad de una regulación de cannabis, “la violencia”, que está basada en el México sangriento y lastimado de hoy en día, por una batalla librada entre grupos delictivos que se sustentan por las medidas prohibicionistas que impulsaron administraciones pasadas.

No suficiente razón, citan cifras escalofriantes, según la iniciativa en los sexenios comandados por Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, sumaron 234 mil 996 homicidios dolosos, además bajo los mismos periodos se consumó el mayor número de detenciones por actividades relacionadas al cannabis.

Sin embargo, se hace mención de los efectos positivos para la salud, como es de la efectividad de tratar enfermedades como cáncer, diabetes, epilepsia, ansiedad, depresión, trastornos del sueño, dolor crónico, náuseas, vomito, entre otras por solo mencionar las más comunes, que debe ser bajo criterios médicos valorando el estado y tolerancia de cada cuerpo.

La propuesta en concreto es contar con una regulación legal estricta, esto quiere decir que, bajo el argumento y la posibilidad de eliminar la prohibición total, como el de permitir entrar al espacio comercial, volviéndose esto una responsabilidad autónoma de cada individuo que decida hacer uso para fines propios de consumo o de venta, respaldado por el espíritu alentador de combatir actividades ilegales y delictivas, según la iniciativa.

De la propuesta para crear la Ley General para la Regulación y Control de Cannabis, resaltamos ocho puntos:

Primero, se regulará la siembra, cultivo, cosecha, producción, transformación, etiquetado, empaquetado, promoción, publicidad, patrocinio, transporte, distribución, venta, comercialización, portación y consumo del cannabis y sus derivados.

Segundo, los fines del cannabis son estrictamente para fines personales, científicos y comerciales -medicinales-, el uso comercial será para venta en forma de farmacéutico, terapéutico, paliativo o herbolario, adulto o industrial, además prevé la exportación e importación en su contenido.

Tercero, propone la posibilidad de formar cooperativas de producción, figura que deberá contar con un mínimo de dos socios y un máximo de 150.

Cuarto, establece la creación de un órgano regulador, denominado Instituto Mexicano de Regulación y Control del Cannabis, mismo que será el responsable de emitir los permisos y licencias para todo lo concerniente del cannabis; así como el responsable de capacitar a funcionarios que sean responsables de llevar a cabo los procedimientos y métodos de control.

Quinto, el consumo personal será de 480 gramos como límite anual, y quienes cultiven para autoconsumo deberán registrar su cultivo con el órgano regulador mencionado y siempre en propiedad privada. Quienes, por fines médicos, necesiten plantar más de 20 plantas anuales –número promedio de autoconsumo- podrán solicitar un permiso al instituto.

Sexto, reitera la prohibición total de involucrar en actividades afines de cannabis a menores de 18 años, y especifica sanciones por el incumplimiento de lo contenido en la propuesta de ley, que van de amonestaciones hasta sanciones económicas.

Séptimo, se busca que el comercio de este cultivo sea incorporado como cualquier otro producto lícito a la venta en cualquier establecimiento de consumo, al régimen comercial y fiscal, implementando impuestos por la compra venta de cannabis.

Octavo, establece sanciones administrativas aplicadas por el instituto regulador, salvo aquellas que constituyan un delito, será causa penal.

En las décadas de los años 20 y 30 en la ciudad de Chicago, existió un gánster conocido como Al Capone, que su principal negocio era el tráfico ilegal de bebidas alcohólicas, por causa de la promulgación de la Ley Seca que prohibía su comercio legal, para el año 1933 el presidente norteamericano Franklin Roosevelt puso fin a dicha ley y con ello logro reducir un número importante de actos ilícitos derivados del consumo de líquido, convirtiendo lo ilegal en legal.

Para el caso del cannabis, sirve como ejemplo lo sucedido en el país vecino, ya que tarde o temprano veremos un negocio ilícito, pasar a encontrarse dentro de lo permitido, es decir, que esta droga, como actualmente es considerada, sea desplazada del mercado informal y logre convertirse en un negocio nacional que estamos seguros, muchos ciudadanos querrán formar parte de él, con la responsabilidad de implementar y socializar acciones que busquen la disminución de riesgo relacionado con su consumo.

 

 

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