AVARICIA POR EL AGUA

Aunque el SIAPA tenía, o tiene, una abultada nómina, incluidos “aviadores”, como Ely Castro, sin especialidad alguna y con un sueldo de 73 mil pesos mensuales, nunca la enviaron siquiera a inspeccionar el canal que conduce a la planta de tratamiento y que recibe descargas de aguas negras.
El colmo: pese a que Pablo Lemus tenía conocimiento de que el agua “potable” se mezclaba con la letrina que es la presa Las Pintas, nada hizo hasta ahora, luego de reprimir la marcha del domingo.
En el fondo, con esa agua “puerca”, quería convencer de que la única solución era privatizar el sistema y, en última instancia, dejar en manos privadas, incluso extranjeras, su operación. O darles los codiciados contratos de construcción, mantenimiento y sustitución de redes, casi todas en mal estado.

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