Luego de que algunos presidentes de clubes de la Liga de Expansión salieran a los medios de comunicación a expresar su postura por la eliminación definitiva del ascenso y descenso —por cierto, con argumentos bastante sólidos, sobre todo Alberto Castellanos, de Leones Negros—, salió de su ratonera el capo mayor del futbol mexicano, Emilio Azcárraga Jean, y respondió lo siguiente:
“Yo estoy a favor del ascenso y descenso. Ahora, todo mundo compara y te dice, es que en España, Inglaterra o Portugal… ok, ahí tienes una segunda división muy sólida… cuando tú desciendes, no se ha logrado esa liga de segunda división sólida”.
Cínico y sinvergüenza. ¿Entonces por qué votó a favor en el 2020?
Agrega: “el descenso no es solo un fracaso deportivo, sino un golpe económico devastador debido a las fuertes inversiones que los clubes realizan en infraestructura, estadios y plantillas profesionales”. Totalmente falso. Hay equipos en la primera división que no tienen estadio: Cruz Azul y Atlante.
Los capos del futbol exigen un cuaderno de cargos para certificar un equipo, según ellos, como sucedió con el Atlante. Entre sus exigencias, un estadio certificado. ¿Dónde jugaba el Atlante? Justamente en un inmueble que no fue certificado por ellos y, para colmo de la sinvergüenzada, ahí jugaron una final: el Clausura 2025 entre el Club América y el Toluca se jugó el 22 de mayo de 2025 en el Estadio Ciudad de los Deportes.
Lo más grave del asunto no fueron las declaraciones del capo mayor, sino las medidas que anunciaron, que no dejan de ser otra tomadura de pelo. En la pirámide mayor se encuentra la Expansión, luego la segunda división, enseguida la tercera división y al final el sector aficionado. Pero sin ascenso y descenso en la primera división. Lo mismo, pero la burra revolcada.
¡Eso sí! Quieres un equipo en la primera división, tienes que desembolsar, como mínimo, ¡cien millones de dólares! Como lo hizo el Atlante por su traición. No hay otra alternativa más que la resolución del TAS o la huelga general.
Ya pa’ qué: la FIFA también les impuso una multa por 321 000 dólares por incumplimiento del artículo 13, apartado 2 c) (servirse de un evento deportivo para realizar manifestaciones de índole distinta a la deportiva), del artículo 14, apartado 5 (conducta incorrecta de un equipo), del artículo 15 (discriminación y agresiones racistas) por los cánticos y gestos discriminatorios de sus aficionados, y del artículo 17 (orden y seguridad en los partidos) del Código Disciplinario de la FIFA.
Los suspendidos: Leandro Paredes: diez partidos de suspensión y multa de 90 000 dólares; Nahuel Molina: siete partidos de suspensión y multa de 90 000 dólares; Thiago Almada: un partido de suspensión y multa de 30 000 dólares; Roberto Ayala (miembro del cuerpo técnico): tres partidos de suspensión y multa de 30 000 dólares; Pablo Martín Páez Gavira: un partido de suspensión y multa de 30 000 dólares. Todo fue con base en el artículo 69, apartado 2 a) y 3 del CDF; las suspensiones por partidos se trasladan a los siguientes partidos de las selecciones nacionales correspondientes, de esa manera lo dictaminó la FIFA.
