El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se encuentra rodeado de gente de buena voluntad, pero también de varios expriistas, que por su formación en cualquier momento les puede “salir el bicho que traen adentro”, señala el padre Alejandro Solalinde Guerra.

El religioso y activista quien fue una pieza importante durante el proceso electoral pasado, decidió no acudir este 1 de diciembre a la rendición de protesta de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México.

“Yo puse mi resto para que ganara, para que se diera el cambio en México, pero ir (al relevo de poderes) es como una especie de cobro”, dice en exclusiva para Partidero.

Agrega que su trabajo va más allá, él prefiere seguir con la labor de hacer valer la voz de de la gente. “Mi voz se oye, esa es mi misión”.

Sonríe cuando se le pregunta si su labor ante López Obrador será como la de “Pepe Grillo”, el personaje legendario de la historia de Pinocho, es decir, la voz de la conciencia de quien gobernará a México por los siguientes seis años. “Ya lo estoy haciendo por diferentes canales”, responde.

Solalinde se reúne de manera frecuente con López Obrador, “pero yo respeto mucho su tiempo, no soy una persona encimosa, mi trabajo es más discreto, desde abajo”, señala.

“Aunque la gente no sepa cómo, pero todos los días estoy actuando”, agrega.

Como ejemplo, señala que el viernes 30 de noviembre se reunió con Tonatiuh Guillén López, nuevo titular del Instituto Nacional de Migración (INM) para hacer sugerencias y observaciones sobre el personal de esa dependencia que debe irse y el que debe continuar.

El padre Alejandro Solalinde es un activista. Destaca por su apoyo en la defensa de los derechos humanos de los migrantes, sobre todo la de los centroamericanos.

Sin revelar nombres, informa que tuvo un desencuentro reciente con alguien quien aún no era secretario de Estado, “como que no resultó muy bien, pero yo seguiré trabajando”, señala.

Se le pregunta por el nombre de esa persona. Guarda silencio, y la reportera insiste. –Dígame, ¿es del ramo de economía?, dice que sí con un movimiento de cabeza, y agrega, “llevé a una persona indígena para que lo escucharan y no me gustó como lo trataron. Corrijo: nos trataron, porque yo me considero parte de ellos, y entonces me voy a expresar, como ya expresé mi inconformidad con otros dos secretarios”.

Las desavenencias no las ha expuesto directamente a López Obrador, pero afirma que, conociéndolo, ya está enterado.

López Obrador no podrá solo con todos los problemas del país, “hay que ayudarlo, mucha gente que está con él, la mayoría es de buena voluntad, pero no hay que fiarse, porque también tiene  gente que viene del priato (PRI) y en cualquier momento puede salir el bicho que traen adentro”, advierte.

Fuego amigo

A lo largo de su defensa a favor de los migrantes, Alejandro Solalinde ha recibido amenazas, calumnias, denuncias e intimidaciones, pero dice que “lo que más duele, es el fuego amigo”.

Agrega: “Yo amo a mi Iglesia, he buscado siempre a los obispos, y ellos no pueden entender y no aceptan que yo me he preparado… No me reconocen como voz profética, como una voz disidente”.

Confiesa que “Ellos (los obispos) me formaron, no me formé solo, y ahora soy un sacerdote disidente porque no seguí sus moldes. Yo pienso que para ellos es más cómodo los caminitos hechos, les da miedo cambiar”.

–¿El fuego amigo de cuántas personas viene, padre?

-¡Uf!, de las estructuras, de algunos obispos y de algunos sacerdotes, pero de los más cercanos a mi misma diócesis. No están contentos con mi fama que yo no busqué y que no me perdonan.

–Pero ese sería problema de ellos, no de usted.

–Sí, yo actúo en conciencia, no los juzgo, pero sí me duele. Tengo experiencias tristes, se burlan de mí, se mofan porque traigo escoltas. Me había aguantado, pero ya no, tampoco soy masoquista. No volví a los ejercicios espirituales, y no pienso regresar.

En su libro reciente, “Revelaciones de un misionero: Mi vida itinerante”, en el capítulo 11, titulado “Sólo me podría parar una bala en la cabeza”, narra que desde la década de los 80 ha recibido amenazas por parte del crimen organizado y del crimen autorizado, “Me tienen en la mira”.

Para Peña Nieto, ni perdón ni olvido

De los tres sexenios recientes, los de Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, para el padre Solalinde este último ha sido el peor de todos.

Peña Nieto, dice, destruyó al país, “no lo dudo ni tantito, y no sólo de los años recientes. Yo creo que ha sido el peor en la historia de México”.

Asegura que en lo que tiene de vida no había conocido a un mandatario de la nación “tan cínico y corrupto. Todo su partido y su grupo de Atlacomulco me tienen horrorizado; no indignado ni enojado, horrorizado en verdad…lucharé para que ellos jamás vuelvan”.

Recalca que para Peña Nieto, ni perdón ni olvido, “debe terminar en la cárcel. No lo digo por venganza sino por justicia, porque es la cabeza de todo este sistema corrupto. Debe ir a la cárcel, y no debe ser el único”.

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