De wikis, partidos, amenazas a AMLO y “pecado social”

Partidiario

Criterios

 

Partidos  van y partidos vienen. Unos nacen y otros mueren… o están a punto. Otros intentan nacer como es el caso, entre no pocos, de ´”México Libre”, de Margarita Zavala y de Felipe Calderón, o al revés, que es lo mismo, aunque por alguna oscura razón, que no había ocurrido antes, morenistas se oponen apasionadamente, y ya han reunido más de 230 mil firmas, a que el INE le conceda el registro al calderonismo.

A nivel local, hay al menos dos asociaciones civiles que quieren incursionar en esto de los partidos políticos que, en algunos casos se han convertido en meros negocios de un grupo o de una familia.

Se trata de “Wikipolítica” que nació hace más de tres años con Pedro Kumamoto a la cabeza. Llegó a diputado por el Distrito 10 vía independiente y “Confío en México”, de Salvador Cosío Gaona.

Lo curioso aquí es que mientras el deseo de “Wiki” de ser partido (nace de entre alumnos y egresados del ITESO) tuvo buena acogida y le dieron primera plana en diarios locales, no ocurrió lo mismo con “Confío en México”: la nota fue arrinconada a una columna en interiores.

Las razones son claras: procede de un político chamuscado por la quema que sufrió su padre, el exgobernador Guillermo Cosío Vidaurri.

“Wiki” proviene de un grupo de entusiastas jóvenes del limbo de la política y lanzan a Kumamoto. Llega al Congreso estatal y ahí empieza a perder esa frescura; se mimetiza como diputado partidista al utilizar el trampolín y eso los votantes no se lo perdonan. Así perdió fácil la senaduría. Hoy, con el intento de hacer un partido, es más lo que pierde que lo que gana: los partidos, además de que ya son muchos y puede haber varios más, están  desprestigiados, dispersan los votos y cada vez menos gente cree en ellos.

La amenaza

El día último de enero, en la refinería de Salamanca apareció un “regalo” para el presidente Andrés Manuel: un artefacto explosivo, supuestamente desactivado, a la par de una manta amenazadora en su contra de parte de presuntos huachicoleros.

AMLO minimizó el hecho al decir que “quien lucha por la justicia nada debe temer”,y en otras ocasiones ha expresado que no necesita de guardias que lo protejan porque la gente, el pueblo lo cuida.

Tal vez no toma en cuenta que entre el “pueblo bueno” que es casi el cien por ciento, se infiltran los malvados y nadie quiere que vaya a sufrir el menor desaguisado.

Por el bien propio y del país, lo mejor es que aumente y mejore su seguridad personal. Y se puede sin perder el piso y el contacto con las personas como hasta ahora sucede.

Ciertamente existe la experiencia de que los guardias presidenciales aíslan a los mandatarios no solamente el contacto con la gente común, sino que los envuelven tanto en un cerco impenetrable que pierden la realidad del diario acontecer de los mexicanos y, en ocasiones, los mismos periodistas –y más quienes no vivimos en la CDMX- hemos sufrido empujones, codazos y hasta golpes de tales militares por su prepotencia, falta de criterio y, ante todo, carencia de un servicio de inteligencia inteligente, valga la redundancia.

El “pecado social”

Cuando AMLO fue informado el jueves en su conferencia de prensa de que el CNTE había decidido levantar el plantón de las vías férreas en Michoacán tras 17 días de huelga para demandar el pago de salarios atrasados, bonos y prebendas que instituyeron los exgobernadores Cuauhtémoc Cárdenas Betel y Leonel Godoy, dijo en alusión al actual ejecutivo estatal Silvano Aureoles:

“En este caso, cuando no se paga, no sólo es un delito, se viola la Constitución. Es un pecado y está en la Biblia, en el Antiguo Testamento y hasta se los puedo citar. El no pagarle a un trabajador, el retenerle su salario es ilegal y es un pecado social”.

Ayer prometió que el lunes 4 diría en qué parte de la Biblia está lo referente al pago salarial.

Doy un adelanto: desde el Génesis 29: 15-20 y 30.28-34, se habla respecto al sueldo, en especie o en metal. Por ejemplo, de mutuo acuerdo, Labán le paga con ovejas y cabríos a su hermano Jacob los 14 años que trabajó para él (a cambio de sus hijas Lía y Raquel que serían sus esposas) hasta que creció tanto su rebaño y se hizo muy rico.

Más concreto: “No retendrás  el salario del jornalero hasta el día siguiente”. Levítico, 19:13. Y en Jeremías, 22:13: “¡Pobre de aquél que se aprovecha de su prójimo y lo hace trabajar sin pagarle su salario”.

En el Nuevo Testamento: “…El que trabaja tiene derecho a comer”. Mateo, 10:10.

Pero Santiago, en la única carta que escribió (5:4-5), es más severo con los ricos y avaros patrones: “Unos trabajadores vinieron a cosechar sus campos y ustedes no les pagaron, ¡pero su jornal clama al cielo! Las quejas de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los Ejércitos. Ustedes no buscaron  más que lujo y placer en este mundo y la pasaron bien mientras otros eran asesinados”.

¿Más claro en contra de quienes se enriquecen –funcionarios o empresarios- con el sudor sin paga o mal pagado de obreros, campesinos, empleados o asalariados?