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Diferencias con el poderoso vecino

Diferencias con el poderoso vecino

Diferencias con el poderoso vecino

Juan M. Negrete

Se fue de gira nuestro presidente. No se asemeja mucho a don Adolfo López Mateos, a quien le gustaba entretenerse en andanzas. El público le apodó López Paseos, por lo mismo. Pero esto pertenece a consejas muy viejas. Mejor lo dejamos en la vidriera de los recuerdos y vengamos a lo presente. Se fue a visitar a nuestros vecinos sureños. Por mero antojo diplomático les calificamos de países hermanos y lo somos. Si bien nos resultan unos hermanos medio distantes. Tenemos muchos elementos en común como un pasado histórico similar, el mismo idioma, música jacarandosa, las mismas turbulencias, gustos y antojos de consumo y más. Pero nuestro comportamiento para con ellos viene siendo más bien alejado o indiferente.

Pues bien, el jueves estuvo el titular de nuestro poder ejecutivo de visita con su similar de Guatemala. Ayer visitó a los poderes ejecutivos de El Salvador y de Honduras. Hoy andará por Belice y se trasladará por la tarde a Cuba, donde pernoctará. La jornada mañanera dominical la pasará en la mayor de las Antillas y por la tarde emprenderá el regreso a la tierra de los nopales y los magueyes, donde consumimos tunas y mezcales que es un contento. Ya veremos lo que se derive bien a bien de esta visita trompicada.

Uno de los puntos publicitados de la agenda se refiere de manera nodal al problema migratorio que nos afecta de frente, aunque no seamos el país destinatario de las caravanas masivas. De la terna de países que integran lo que se ha llamado el triángulo centroamericano, irrumpe de pronto ante nuestras fronteras, de manera intermitente, una turbamulta de hermanos centroamericanos exigiendo su derecho de tránsito para irles a tocar la puerta a los vecinos gringos. Si la abren aquellos o no, eso viene a ser otra historia. Pero la caravana solicitante se abre paso por los andenes de nuestro territorio y pasan o pasan. Es lo que hay.

Los güeros alzan su voz estentórea en cuanto atisban que se está formando otro desplazamiento masivo, porque ya saben que el destino final de tales peregrinos fortuitos va a forzar a la vez las estructuras demográficas yankis. Por supuesto que el atractivo básico de estos solicitantes de visa es el empleo; es la obtención de dólares para subsistir; es el derecho a seguir con vida; perspectivas denegadas en sus países de origen. Las raíces de esta deficiencia económica podrá ser discutida en los foros de especialistas que se quiera, pero tiene que ver con el despojo y el atraco de recursos naturales que hacen las empresas gringas en estos territorios y la consecuente fuga de divisas de aquella región, con lo que las anomalías económicas aparecen de inmediato.

Los flujos de dinero de las ganancias siguen el mismo derrotero del peregrinaje de los migrantes. Es el imán central que les atrae a todos ellos. Pero la extraña lógica de quienes cubren estos eventos consiste en dejar pasar y hasta en alentar la migración del numerario, hasta de convertirlo en lícito, pero frenar el flujo de las personas, de la fuerza de trabajo a la que guía la estrella polar del dinero sustraído. La guardia encargada de estos desplazamientos frena a las personas, hasta sataniza sus acciones, pero bendice las limosnas que les atracó antes. Y esto tiene que ser corregido.

Pasan pues los hermanos centroamericanos por nuestra casa. No podemos ser indiferentes a semejante tránsito. Podrá no serle grato a muchos paisanos, pero es un hecho al que hay que conciliar. Y nuestros bellos vecinos del norte tienen cada ocurrencia, que si no tuvieran consecuencias tan negativas y trágicas, hasta risa darían. Por ejemplo, convertirnos u obligarnos a que nos convirtamos en casa de espera de los peregrinos, hasta que a los funcionarios gringos se les ocurra otorgarles o negarles visa de estancia en su destino final.

Nos andamos enterando por estos días que el presidente anterior, Donald Trump, acarició la descabellada idea de bombardear nuestras fronteras, algo así como lo que vemos que han hecho las fuerzas rusas con Ucrania. Bonitos estuviéramos, si tal desaguisado hubiera tomado cuerpo. Y no es una ocurrencia descartable, dadas las descabelladas reacciones de las que nos enteramos que tienen lugar con este personaje.

AMLO fue pues a dialogar con sus pares vecinos en torno a este lío. Y ya dijo que México pone su granito de arena, es decir, el desembolso de algunas cantidades de dinero para que se implementen programas como los que ya operan aquí: Sembrando Vida y otros. Parece que sí logró enganchar en la iniciativa a los presidentes de El Salvador y de Honduras, por lo pronto. Pero la cantidad de dinero invertida se ve medio simbólica apenas. Veinte o treinta millones de pesos, que nomás abrirían la puerta para buscar una solución eficiente a tan agudo problema.

En uno de sus discursos, AMLO mostró extrañeza sobre la celeridad con la que el congreso gringo liberó 33 mil millones de dólares para destinarlos a Ucrania y reforzar allá la resistencia contra los rusos. Para el conflicto migratorio manejaron la cantidad de cuatro mil millones, pero llevan años los vecinos retrasando su liberación. Es probable que ni siquiera lo vayan a hacer. Y si acceden realizar la inversión, que la condicionen a concesiones hasta leoninas, como ha ocurrido ya en otros momentos similares. Ante estas negativas, toma cuerpo también su negativa obstinada a invitar a la próxima cumbre de las Américas a Cuba, Nicaragua y Venezuela. ¿Serán erupciones de la misma fiebre calamitosa que les atosiga? Lo veremos.

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