El PRI se doblegó ante los tecnócratas y perdió el poder

Puntos y Contrapuntos

Criterios

El nuevo PRI que pretendió posicionar el presidente Enrique Peña Nieto durante su sexenio (2012-2018) y que naufragó finalmente en un mar de corrupción e inmundicias, marcó la conclusión de un largo proceso de 36 años en el que los políticos cedieron espacios de gobierno a los tecnócratas, que impusieron en México un modelo económico neoliberal, que el nuevo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador pretende desmantelar entre 2018 y 2024.

Ese cambio de régimen que anunció el pasado sábado López Obrador, establecería una transformación del modelo económico que los priistas vieron llegar desde el ascenso al poder del gris tecnócrata Miguel de la Madrid Hurtado, quien ganó la Presidencia de la República en 1982 y propició un irreversible proceso de desmantelamiento y privatización de la mayoría de las empresas del Estado, la concentración de la riqueza en unas cuantas manos y la profundización de la corrupción que entreveró complicidades entre políticos y empresarios, para hacer jugosos negocios con dinero y bienes públicos.

Ese modelo económico estuvo vigente desde 1982 hasta 2018 y transitó entre las administraciones priistas de Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari; las panistas de Vicente Fox Quesada y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa; para profundizarse durante el gobierno priista de Peña Nieto, impulsor de las reformas energética, fiscal y educativa.

NEOLIBERALES

Después de su derrota en los comicios presidenciales del domingo 2 de julio del 2000, los priistas hicieron un severo análisis de su muy triste realidad.

Emilio Chuayffet Chemor, ex Gobernador del Estado de México (1993-1995), ex Secretario de Gobernación (1995-1998) y ex secretario de Educación en el Gobierno de Enrique Peña Nieto (1 de diciembre de 2012-27 de agosto de 2015), fue el coordinador de la Mesa “Principios y Valores: Declaración de Principios”, en la 18 Asamblea General de Delegados del PRI, que se llevó a cabo del 17 al 19 de noviembre del 2001 en San Luis Potosí.

Chuayffet Chemor avaló las conclusiones de los trabajos de la tribuna de debate Declaración de Principios del PRI, que coordinó el ex Secretario de Gobernación (1970-1976), Mario Moya Palencia.

En esa tribuna participaron, entre otros, los jaliscienses José Luis Leal Sanabria, entonces diputado local 2001-2004 (ex secretario General de Gobierno, 1992-1995), y Juan José Bañuelos Guardado (ex Alcalde de Zapopan, 1986-1988 y después titular de la Contraloría de Jalisco 2013-2016).

En las consideraciones que sirven de preámbulo a la Declaración de Principios, los delegados priistas enjuiciaron con severidad los desaciertos de las administraciones neoliberales de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) y Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), a quienes responsabilizaron de la pérdida de la Presidencia de la República en los comicios del 2 de julio del 2000.

Advertía el documento: “Hacia 1989 se reemplazó el modelo económico del nacionalismo revolucionario por otro de marcada tendencia neoliberal, en el que se otorgó mayor espacio al capital extranjero y al redimensionamiento del Estado, así como a un pragmatismo carente de fines sociales”.

Agregaba: “Estos agentes generaron reducciones en el proceso económico y sobre todo en el bienestar social, ampliando aún más la brecha entre los pocos muy ricos y los muchos muy pobres en nuestro país. El modelo neoliberal ha hecho mucho daño a México y deterioró las alianzas tradicionales de nuestro partido con los sectores sociales”.

Reprochaba: “Por falta del apego a los valores del nacionalismo revolucionario, el PRI perdió identidad ante los ciudadanos y ante su propia militancia”.

Esas consideraciones fueron avaladas por la 18 Asamblea Nacional del PRI y por la presidenta del tricolor (1999-2002) la entonces Senadora Dulce María Sauri Riancho. Ese modelo neoliberal privatizador, pragmático, que muchos priistas han criticado y al mismo tiempo, consentido, acaba de tener una desastrosa etapa durante la administración del priista Enrique Peña Nieto.

Don Jesús Reyes Heroles (1921-1985) fue el último gran ideólogo del PRI que le dio justificación ética y legitimidad histórica al partido que se presumía heredero de la Revolución Mexicana.

El 5 de febrero de 1979, siendo entonces Secretario de Gobernación durante el régimen de José López Portillo y Pacheco, Reyes Heroles pronunció un discurso profético.

Dijo: “Cuando la sociedad civil sea cada vez más sociedad política, se impide que la administración supla al gobierno, que los administradores sustituyan a los políticos y que la Administración, convertida en Gobierno, se independice o separe del votante”.

No lo escucharon. Quizá ni le entendieron. Pero el castigo fue severo y la mejor prueba es el derrumbe del gobierno de Peña Nieto y del PRI que naufragó y se hundió hasta el fondo del abismo en los recientes comicios del pasado domingo 1 de julio del 2018.

DESPEÑADERO

El pasado lunes 26 de noviembre del 2018 el periódico El Financiero publicó una encuesta lapidaria, que refleja el rechazo, la desaprobación al gobierno de Peña Nieto, del 70 por ciento de los encuestados entre el 8 y el 14 de noviembre, de una muestra nacional que incluyó 1 mil 200 ciudadanos de las 32 entidades del país. Sólo 26 por ciento lo aprobaban.

Caso contrario al de López Obrador, que tuvo 66 por ciento de aprobación y 18 por ciento de rechazo.

El jueves 29 de noviembre del 2018 una encuesta de Grupo Reforma le echó más sal a la herida del fracaso de Peña Nieto: el 68 por ciento de los encuestados entre el 23 y el 25 de noviembre reprobaron al todavía Mandatario priista, en una medición nacional, cara a cara, realizada a mil adultos de las 32 entidades del país. Sólo 28 por ciento lo aprobaron

El viernes 30 de noviembre del 2018, en la segunda parte de la encuesta de Grupo Reforma, López Obrador tuvo una aprobación del 63 por ciento y un rechazo del 21 por ciento. Pero el 71 por ciento de los encuestados se dijo optimista por la llegada de AMLO a la presidencia del país.

Ese mismo día el referido grupo editorial contrastó datos que ratificaron el despeñadero de la administración priista.

Cuando Peña Nieto inició su gobierno el dólar valía 13.78 pesos y al cerrar su mandato el dólar vale en promedio 20.55 pesos. Al inicio del sexenio tricolor la deuda pública representaba el 31.82 por ciento del Producto Interno Bruto del país y en 2018 ya equivale al 43.92 por ciento; el litro de gasolina Magna costaba 9.82 pesos en 2013 y cierra este año en 19.99 pesos promedio; mientras que el crecimiento anual de la economía mexicana fue en 2013 del 3.39 por ciento, al cierre de 2018 ascenderá a 2.12 por ciento.

Con base en los registros actualizados hasta el cierre del pasado octubre y haciendo una proyección razonable, Grupo Reforma publicó el pasado jueves 22 de noviembre del 2018 que el gobierno de Peña Nieto podría cerrar noviembre del 2018 con por lo menos 124 mil homicidios dolosos.

Hasta octubre del presente año se habían registrado 121 mil 948 homicidios dolosos durante la administración priista que empezó el 1 de diciembre del 2012.

Durante su sexenio, de diciembre del 2006 hasta noviembre del 2012, se registraron en el gobierno del panista Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, 103 mil homicidios dolosos.

Otra muestra clara del desgaste del modelo económico durante los tres recientes sexenios es el declive en la producción de crudo, que pareció orientada a empobrecer a Petróleos Mexicanos para justificar su privatización, sobre la idea de que el Estado no puede ser eficiente.

En 2001, cuando empezó el gobierno del panista Fox Quesada, México producía 3 millones 127 mil barriles diarios. Al inicio del sexenio de Calderón Hinojosa, en diciembre del 2006, México producía 3 millones 256 mil barriles diarios de crudo; al cierre del gobierno de Peña Nieto nuestro país sólo extrae 1 millón 863 mil barriles diarios de barriles de crudo, según estimación de Mural, de Grupo Reforma, publicada el viernes 30 de noviembre del 2018.

TERCERA CAÍDA

Los priistas juzgaron y calificaron el modelo neoliberal impuesto al país por sus propios presidentes en los más recientes 36 años y lo consideraron dañino para el pueblo. Lo aceptaron prácticamente sin combatirlo. Los ha llevado a tres derrotas en la disputa de la Presidencia de la República: 2000, 2006 y 2018.

López Obrador anunció en su toma de posesión, el pasado sábado 1 de diciembre del 2018, que habría que cambiarlo: “La crisis de México se originó, no solo por el fracaso del modelo económico neoliberal aplicado en los últimos 36 años, sino también por el predominio en este periodo de la más inmunda corrupción pública y privada”.

Fue enfático: “Lo digo con realismo y sin prejuicios ideológicos: la política económica neoliberal ha sido un desastre, una calamidad para la vida pública del país”.

Insistió: “El distintivo del neoliberalismo es la corrupción. Suena fuerte, pero privatización ha sido en México sinónimo de corrupción. Desgraciadamente casi siempre ha existido este mal en nuestro país, pero lo sucedido durante el periodo neoliberal no tiene precedente en estos tiempos que el sistema en su conjunto ha operado para la corrupción”.

“El poder político y el poder económico -precisó- se han alimentado y nutrido mutuamente y se ha implantado como modus operandi el robo de los bienes del pueblo y de las riquezas de la nación”.

Por eso anunció López Obrador que ese modelo económico sería desterrado y que habrá una transformación radical.