El sacrificio

Carlos Delgadillo Macías
Mis estudios de latín me han ocupado por ya dos décadas. Comencé en la licenciatura, de la mano del doctor Conrado Ulloa, quien después me pidió que le ayudara con algunos grupos en la Universidad de Guadalajara.
No es momento de rememorar por qué no continué en aquella atribulada institución, sólo diré que salir de ahí no interrumpió mi aprendizaje ni mi enseñanza de la lengua latina.
En la Ciudad de México, mientras cursaba la maestría, comencé a traducir textos clásicos y a publicar en algunos blogs de latinistas. Me atreví a acercarme a los poetas, que son los más complicados. Y entonces trabé contacto con Lucano, que se convirtió en mi favorito.
La Farsalia es una obra monumental (aunque inconclusa), que me ha provocado desvelos y preguntas, pero también me ha dado un gran gozo. Es ese placer que deja el trabajo duro cuando rinde frutos.
Nunca imaginé que Lucano y su poema épico también me conducirían a la investigación forense.
Hace unos días, me llegó un correo electrónico a la cuenta institucional de la universidad en que trabajo. Era de la Policía de Baja California. Me pedían asesoría para resolver un crimen muy reciente, cometido a principios de este mismo mes de julio.
El caso es conocido: una menor de 13 años, Kenia Nicole, desapareció hace dos semanas, el miércoles 2. Su madre contactó a la policía, que inició una investigación. Al día siguiente, el jueves 3, fue hallada brutalmente asesinada y descuartizada (http://bit.ly/4m4baRL).
En un cerro, cerca de un árbol, estaba el torso de la niña. La decapitaron y le habían mutilado piernas y brazos. Algunos miembros estaban a decenas de metros de distancia.
Hay un detenido, un muchacho de 16 años, que habría salido con la menor. En el celular de Kenia se encontraron mensajes inquietantes. Le llegó a comunicar a una amiga que tenía miedo de cómo la miraba el supuesto asesino.
La policía cateó el domicilio donde vivía el muchacho con su familia. Se trata de una miserable casa rodante. Ahí encontraron unos dibujos siniestros de una figura humana desmembrada, como si se hubiera tratado de un plan (http://bit.ly/40VcFtk). Y un cuaderno con notas en latín, que los desconcertó:
“Et quibus immitis placatur sanguine diro
Teutates horrensque feris altaribus Esus
Et Taranis Scythicae non mitior ara Dianae”.
Al traducir como pudieron estos versos de la Farsalia, los investigadores toparon con el nombre de Lucano. Y al indagar qué tendría que ver esto con el acusado y la víctima, optaron por buscar a algún experto. Y así dieron conmigo, por mis textos publicados sobre el poema.
Concertamos una videollamada, por la distancia, pero con la posibilidad de que me trasladara a Baja California. En esa comunicación, y luego de que me dieron ellos información amplia sobre el caso, yo les di, a mi vez, una introducción sobre las opiniones romanas acerca de la cultura celta. Sobre los dioses que fueron descritos por Lucano les aporté una traducción propia:
“Y aquellos que aplacan con sangre funesta al despiadado Teutates, y a Esus, espantoso por sus salvajes altares, y el altar de Taranis, no más clemente que el de la Diana escita”.
Cuando ellos me mostraron algunas fotografías de la escena del crimen, pude decirles que, de los tres dioses mencionados en el pasaje, Teutates, Taranis y Esus, este último es el que, dado el caso, habría que tomar en cuenta. Y para explicarles por qué, les di a conocer que en los “Commenta Bernensia”, que son unas glosas sobre la Farsalia, se describe un poco más el culto a Esus. Traje a colación un pasaje:
“Hesus Mars sic placatur: homo in arbore suspenditur usque donec per cruorem membra digesserit”.
Y la traducción:
“A Hesus Marte se le aplaca de esta manera: un hombre es suspendido de un árbol hasta que sus miembros se desprenden por la pérdida de sangre”.
A pesar de que estábamos separados por cientos de kilómetros y nuestro contacto era en vídeo, pude notar sorpresa en sus rostros.
El muchacho detenido había dicho, de forma un tanto cándida, que se había “inspirado” en la serie “Dexter”, que trata sobre un investigador que también es asesino serial. Lo habían tomado incluso por tonto o con retraso cognitivo. ¿Cómo podían conciliar eso con estos pasajes en latín, que revelan un nivel mayor de cultura?
Hasta ese momento, me confesaron, no habían encontrado en la serie “Dexter” un homicidio ficticio con rasgos tan parecidos a lo que se describe en estos textos latinos. La víctima en efecto pudo haber muerto al ser suspendida y desmembrada, por desangramiento, como en el rito de Esus, al que los romanos relacionaron con Marte, su dios de la guerra.
¿Cómo pudo acceder un chico de 16 años, cuya familia vive en una casa rodante, en medio de una zona rural de Baja California, a esos textos y a esas ideas de la Antigüedad? Quizá era probable que encontrara el poema de Lucano, pero los “Commenta Bernensia” no son de fácil acceso, incluso con internet.
En un momento de la conversación salió el tema de los ritos dedicados a los otros dos dioses mencionados en el pasaje de Lucano. La respuesta los inquietó aún más: a Teutates se le ofrecían sacrificios humanos por ahogamiento. Y a Taranis se le ofrecían víctimas que eran quemadas vivas en una pira.
Leemos en los “Commenta Bernensia” sobre Teutates, al que el comentarista relaciona con Mercurio:
“Teutates Mercurius sic placatur: in plenum semicupium homo in caput demittitur, ut ibi suffocetur.”
“A Teutates Mercurio se le aplaca de esta manera: se sumerge a un hombre de cabeza en una tina llena, para que allí se ahogue.”
Y sobre Taranis, al que se vincula con Júpiter, dios del trueno:
“Taranis Ditis pater hoc modo placatur: in alueo ligneo aliquod homines cremantur.”
“A Taranis, Dios Padre, se le aplaca de este modo: varios hombres son quemados en una estructura de madera.”
Quedaron más preguntas que respuestas. Y noté que los investigadores dudaban de que el culpable real fuera el muchacho que tienen arrestado. ¿No sería más bien un mero testigo y sus dibujos el testimonio de lo que vio? ¿No será ese cuaderno algo que él obtuvo de alguien más?
En unos días tendremos otra videollamada. Y a fin de mes estaré en Baja California una semana.
El estudio del latín conduce a destinos inesperados.