Partidiario

Criterios

 

Desde los gobiernos “revolucionarios” de la época de los 80 del siglo pasado, el reordenamiento del transporte urbano ha sido un deseo, pues los grandes intereses sindicales corporativizados al PRI (CTM y CROC) controlaron hasta hace pocos años, el manejo total de este negocio a costa de los pasajeros.

Entonces, como ahora quienes se quedaron con dichas concesiones, el llamado “pulpo camionero”, cada vez que quiere un aumento al costo del pasaje, simplemente prometen mejorar sus servicios: trato correcto, educado de los conductores a los usuarios hasta el uso de unidades en excelente estado y el gobierno estatal les concede cuanto piden.

Así, las autoridades priistas y panistas se gastaron millonadas de pesos en distintos rubros que tienen que ver con el transporte metropolitano de personas para que todo siga igual y sean precisamente los dueños de ese medio quienes den siempre la última palabra.

Sólo en el malhecho padrón del transporte público no digitalizado (El Infomador, 25-II-2019) Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, a través de la rimbombante Secretaría de Movilidad, pagó a dos empresas particulares un total de 40.8 millones de pesos por levantar dicho padrón que incluía lo mismo al transporte en camiones de pasaje que a taxis y, a la fecha, “no hay certeza del número de unidades”, según el actual titular de la Secretaría de Transporte, Diego Monraz. No obstante se estima que el total de “autobuses”, ronda los 2 mil 500, de los cuáles la mitad carece de permiso, concesión o autorización.

Gastan 40 mdp en defectuoso padrón de transporte

Ahora resulta, de acuerdo con el propio Monraz en declaraciones al mismo diario –llegó al cargo por concertacesión entre el gobernador panista Emilio González Márquez , de muy triste memoria, y su amigo, entonces protegido, Enrique Alfaro-, que se invertirá la friolera de más de 600 millones de pesos nada más “para que los derroteros cuenten con las herramientas necesarias para mejorar su calidad”.

La pregunta es: ¿Por qué el gobierno tiene que invertir tanto en supuestas ”herramientas”, si son concesiones privadas y los usuarios no tenemos por qué pagar más allá de nuestro boleto, si los dueños del transporte público están ahí porque les resulta un excelente negocio?

Nosotros, los ciudadanos no tenemos por qué subsidiar a enquistados concesionarios –algunos de ellos políticos de los distintos partidos-.

Con tales gastos, que no inversiones, los funcionarios públicos sólo dan lugar a la sospecha y así como en la administración de Emilio González se subsidió a particulares el llamado Macrobús mediante una serie de extraños movimientos que en su momento fueron documentados por Proceso Jalisco, ahora no tenemos por qué subsidiar los ciudadanos el famoso Peribús que no es otra cosa que una copia del cuestionado sistema BTR de Emilio y para lo cual deberá Alfaro endeudar al estado con más de 5 mil millones de pesos (29% de la deuda total).

Creo que los jaliscienses, y en particular los tapatíos, debemos abrir bien los ojos al respecto, pues  además de la deuda lo que ocurrirá en el periférico será congestionar más esa vía, sin que este sistema BTR sea solución, quemando diesel en lugar de consumir energía eléctrica, como sucede con el trolebús o con el tren ligero.

Ya volveremos sobre el tema en otra ocasión.

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