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Enrique Alfaro, el gobernador regañón

Enrique Alfaro, el gobernador regañón

El gobernador Enrique Alfaro Ramírez insiste en meterse zancadillas él mismo, y ahora está inmerso en un nuevo desencuentro con la prensa y con periodistas de Jalisco. La Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi) capítulo Jalisco publicó el lunes 24 de febrero un resumen de los conflictos que el mandatario estatal ha tenido con los medios de comunicación, destacando el episodio de enero pasado, cuando denostó el trabajo del diario El Informador en cifras sobre inseguridad, además de criticar el artículo de opinión Rubén Martín, analista del mismo medio, sobre desapariciones de mujeres.

Desde que inició el gobierno de Jalisco, Enrique Alfaro ha mostrado una actitud hostil ante la prensa y los periodistas de Jalisco. Frecuentemente se enfurece contra las publicaciones de diversos medios locales, los regaña, los ha llamado pasquines, mentirosos, basura, sin entender que su obligación es respetar y garantizar la libertad de expresión de todos. No entiende tampoco que la sociedad mexicana está cambiando: ahora es más activa en temas públicos y por ello se manifiesta, exige rendición de cuentas y, sobre todo, ser escuchada.

El gobernador, además no se apoya en sus colaboradores de las diversas dependencias, quienes son los que deberían dar respuesta a los medios de comunicación y periodistas que publican información y opiniones que el mismo mandatario considera falsas, pero siempre con una postura de respeto y con el máximo objetivo de informar. Por supuesto que el titular del Ejecutivo jalisciense tiene igualmente, como cualquier ciudadano, derecho de réplica y puede responder a sus críticos, pero se equivoca cuando lo hace no con el ánimo de informar y rendir cuentas, sino con el objetivo de denostar, insultar y descalificar las trayectorias de medios de comunicación y periodistas.

La actitud beligerante de Alfaro Ramírez no abona a la construcción de una democracia más participativa y deliberativa, que por cierto ya está marcada en la Constitución de Jalisco y en la Ley del Sistema de Participación Ciudadana y Popular para la Gobernanza, cuyos principales objetivos son promover la participación ciudadana y la deliberación de temas públicos. No obstante, o se puede construir una mayor participación ciudadana en Jalisco si el gobernador la dinamita todos los días.

Mientras esto sucede, su popularidad continúa disminuyendo. En la última encuesta de Consulta Mitofsky, publicada el mes pasado, Alfaro Ramírez tuvo la aprobación del 31% de los jaliscienses, mientras que en agosto de 2019 tenía 35.9%, pasando de la posición 15 al 23 en el ranking a nivel nacional en el mismo período.

Al mismo tiempo los gastos de comunicación que realiza continúan siendo muy elevados. En su primer año de gobierno entregó a sus empresas favoritas, Eu Zen, Indat Com  y la Covacha, 73.5 millones de pesos, y este año ya les entregó 71.7. Por tanto, se observa una correlación inversa entre su popularidad y los cuantiosos gastos que realiza para levantar su imagen. Es obvio que las empresas de Alfaro ya perdieron efectividad.

Jalisco tiene un gobernador gruñón, que no tiene la capacidad de mantener la calma en momentos de tensión, cuando se enfrenta a la prensa; frecuentemente reacciona de forma furibunda y regaña a los periodistas, les responde de forma grosera. Esa actitud, combinada con la falta de eficacia en muchos de los problemas que enfrenta la población, ha provocado el derrumbe de su popularidad.

No se percibe que vaya a cambiar su actitud, y eso lo lleva a mostrar facetas contradictorias: él quiere proyectar la imagen de un político diferente, que da la cara, que enfrenta los problemas, pero la percepción que va ganando terreno es la un político que pierde el control ante los medios de comunicación y que no sabe resolver los problemas que le preocupan a la gente. En tanto, su equipo de comunicación ha brillado por su ausencia, se ha visto rebasado y no alcanza a construir una narrativa diferente que le permita a Enrique Alfaro volver a conectarse con los ciudadanos de Jalisco.

Así es muy difícil gobernar una entidad tan compleja como Jalisco.

 

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Acerca del autor

Bernardo Jaén Jiménez

Economista, profesor e investigador del CUCEA, Universidad de Guadalajara.

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Publicado por Enrique Alfaro Ramírez en Sábado, 30 de mayo de 2020

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