Evolución, involución, revolución

Evolución, Involución, Revolución

Alfonszo Rubio Delgado

 

Dentro de los posibles caminos tomados por el ser humano se encuentran estos tres. Cada uno por separado tiene sus características. Aunque no seríamos tan exactos en el caso de la revolución. Ella, de no darse las otras dos, no podría existir, pues sería como la velocidad por sí sola, sin una bala. Concebir la velocidad sin un objeto sería ridículo. Sin embargo, concebir la bala sin velocidad no lo es.

La evolución por ejemplo, en las especies, venga de dónde sea, se lleva a cabo. No entraremos en polémica por eso. En los seres humanos es patente, lo mismo en otros seres. En los seres humanos lo  notamos y lo hemos hecho durante mucho tiempo. Nuestra ciencia, tecnología, política, economía, medicina etc, se ha desarrollado. Igualmente, nuestro organismo se ha adaptado a los diferentes medios. En ellos hemos tenido que desarrollar características propias.

Sin embargo nuestro medio ambiente y adaptabilidad nos están constantemente advirtiendo sobre nuestras debilidades, sobre lo delicado de nuestra condición en la naturaleza; sobre lo catastrófico, que resulta el abuso constante del poder; de todo aquello hecho de forma inconsciente; de los peligros, a los que nos exponen las ideologías; del hecho de que, como sociedad, nos dejemos endulzar el oído; de los extremos, a los que nos exponemos, cuando no analizamos a fondo las ideas o ideologías que se nos plantean.

Por ejemplo, cuando se nos dice, que “la izquierda es el camino”, creemos a veces más por fe, que por conocimiento, pues la mayoría de las veces ni los que plantean la teoría saben a dónde conduce lo planteado. El socialismo, antesala del comunismo, plantea el fin de la lucha de clases.

Luego, estas personas, los ideólogos, no captan el peligro de lo planteado, pues a nivel teórico es posible componer el mundo, pero la realidad no obedece necesariamente a quienes sólo teorizan. Generalmente, el salir del mundo teórico al mundo real es necesario si no queremos concebir falsedades.

Según tengo entendido, nuestros teóricos del comunismo nunca bajaron del mundo de las ideas. Y sí pretendieron que la realidad se adaptase a sus ideas, como lo menciona la famosa onceava tesis sobre Feuerbach. “Hasta ahora los filósofos sólo han interpretado al mundo; de lo que se trata es de transformarlo”. Es decir, no ajustar nuestras ideas a la realidad sino ajustar la realidad a nuestras ideas, cosa que se presenta complicada, pues el peligro radica en las conclusiones del proyecto.

Destruir la lucha de clases es como destruir la humanidad. Pues es esta lucha la que ha construido a los seres humanos. Sin romanticismos y apegándonos a la historia, el movimiento social nos dice que, en tal contienda, hay ventajas para uno y otro bando. El capitalista acumula bienes. Pero luego, en la revolución, se da la redistribución de la riqueza. Y, obvio, el proletario obtiene su ganancia abundante. ¿A dónde conduce el socialismo en su forma pura?  Independientemente de la teoría, la realidad contradice la postura teórica.

Cuando los franceses llegaron a África, establecieron sus colonias. Iban por lo suyo. Sin embargo ocurrió un fenómeno muy significativo para la humanidad. Se extaviaban algunos niños, de aquellos, mismos que se integraban a manadas de simios. A la postre, cuando se capturaban, los jóvenes ya no razonaban como humanos. Su mente plástica se había adaptado a otro modo de vida. Había adoptado la condición de primate, cosa que le impedía razonar, pensar meditar o cualesquier manera de comportamiento humano. Se dice que, con el tiempo, algunos aprendieron algo pero con profunda huella simiesca. A los demás no fue posible rescatarles. Morían en “cautiverio”.

El socialismo, en su forma pura, necesariamente conducirá al ser humano más allá de su forma primitiva. Esto es, a convertirse en lemúrido. Al dinamitar lo que le mantiene siendo humano, inteligente y mirando hacia el infinito con la idea de conquistarlo, no será más lo que es.

El capitalismo no es menos nefasto. En su forma prístina es igual de nocivo, pues considera al género humano su propiedad, con la potestad de disminuir o aumentarle de acuerdo a sus intereses, sin respetar en lo más mínimo su presencia. Para ello se vale de mitos, ideologías, mentiras, propagandas, medios masivos etc. En su extremo ideológico, planea disponer de la vida de las masas; reducirlas una vez que les ha quitado todos los bienes producidos: Ciencia, tecnología, economía etc., sin que esos tipos sectarios hayan producido algo de lo que se apoderan. Sólo han intervenido de forma mínima en la producción.

Es evidente que las tendencias humanas, en su forma pura, son nocivas. No existe actualmente poder humano capaz de equilibrarlas. Por tanto, es necesario, en esta época de cambio, buscar y lograr ese equilibrio humano que neutralice la amenaza en ciernes. El proletario siempre será socialista por su condición. El burgués, será capitalista por la misma razón. Pero sus tendencias extremas siempre serán perjudiciales para el género humano.

El tercer elemento de equilibrio será el que venga a poner de acuerdo a estos dos elementos. Éste no fue considerado en las doctrinas del capitalismo ni del socialismo. Lo bueno es que la realidad lo tenía presente desde siempre. No ser considerado por una teoría no significa su inexistencia. Para instaurar ese elemento faltante en la sociedad mundial, la humanidad tendrá que hacer un esfuerzo extraordinario.

¡Saludos amig@s!

Salir de la versión móvil