Hurgar con catalejos

Hurgar con catalejos

Amado Aurelio Pérez

1990aapc@gmail.com

Xicohtenkatl Tancuayalab Wipi Nahuali novela “ecosófica” y práctica de resistencia.

El progreso parece ser el ideal discursivo de la política cultural del Estado; el concepto abarca percepciones, valores y prácticas. No obstante, algunas premisas que lo sustentan se están agotando por su desprecio al pasado y la convicción de que la civilización occidental es superior a otras civilizaciones, a las que ha desplazado de manera provechosa.

Desde la literatura y las artes en general, el discurso de esta premisa está impulsando el exterminio de la diversidad cultural; al pretender minimizar la creación cultural de conocimientos sobre medicina tradicional, los dones, la importancia de los sueños y las prácticas adivinatorias, que muestran la espiritualidad, el vínculo con la naturaleza de los pueblos originarios.

Nahuali, novela de Xicohtenkatl Tancuayalab Wipi, es a la vez “ecosófica” y práctica de resistencia lingüística << tradición mesoamericana, que sostiene – dice – que cada persona, al momento de nacer, tiene ya asignado el espíritu de un animal que se encarga de protegerlo y guiarlo. >>

Estos espíritus, llamados nahuales, usualmente se manifiestan como una imagen que aconseja en sueños o con cierta afinidad al animal que nos tomó como protegidos. Una mujer, cuyo nahual fuera un cenzontle, tendrá una voz privilegiada para el canto; pero no todos tienen un contacto tan leve: se cree que los brujos y chamanes del centro de Mesoamérica pueden crear un vínculo muy cercano con sus nahuales, lo que les da una serie de ventajas que ellos saben aprovechar: visión del gavilán, el olfato del lobo o el oído del ocelote. Pasan a ser herramientas de estos videntes e incluso se afirma que algunos, más preparados, pueden hasta adquirir la forma de sus nahuales  y utilizar esta habilidad de diversas formas, no todas ellas bienintencionadas, según la tradición popular.

El recurso del poder de la palabra mediante rezos, ensalmos, oraciones, plegarias, cantos e invocaciones, es común a la gran mayoría de los terapeutas tradicionales, aun careciendo del nombramiento literal de rezandero o rezador. La importancia del rezandero radica en que conoce las vicisitudes del grupo; sabe de los peligros que existen, y “ve” a los seres, que capturan y conducen el alma de los enfermos a lugares inaccesibles para las personas comunes.

Su presencia en la comunidad resulta trascendental, pues su sabiduría se traduce en brindar seguridad frente a lo desconocido. Expresa su saber mediante un lenguaje cuyos códigos arquetípicos le permiten la comunicación con los seres sobrenaturales, para conocer la procedencia y origen del mal; y así establecer los recursos que ha de necesitar, a fin de lograr que las fuerzas morbosas liberen al doliente.

Desde la década de 1980, historiadores del arte de diferentes geografías y áreas de especialización se han preocupado con mayor intensidad por la relación entre arte y espiritualidades no hegemónicas o alternativas. Aunque de manera intermitente y sin una pertenencia a alguna escuela de pensamiento, estas investigaciones << forma de resistencia cultural>> han revelado una cultura rica, nutrida de diversas cosmogonías y sistemas espirituales, que datan de períodos precoloniales.

La presencia de culturas indígenas y afrodiaspóricas, en combinación con tradiciones católicas y paganas, ha hecho complejas estas manifestaciones culturales, que además permean muchos aspectos de la vida cotidiana, como acertadamente lo resalta en el prólogo la Mtra. María Xóchitl Molina González, Secretaria de Cultura en el estado de Veracruz.

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