Hurgar con catalejos

Hurgar con catalejos

Amado Aurelio Pérez

1990aapc@gmail.com

La poesía ha sido, a lo largo de la historia, un vehículo poderoso para expresar sentimientos, reivindicaciones y luchas sociales. En el contexto mexicano, esta manifestación no solo ha reflejado la realidad del país, también ha influido de manera significativa en su desarrollo político y social.

Los grandes autores te abren los ojos y esta es la función de la literatura, es la premisa para poder ser realmente útil. Canalizar el descontento popular a través de la poesía es una constante en la cultura nacional, desde uno de los más grandes poetas mexicanos, Ramón López Velarde; refleja la lucha por la identidad nacional y la búsqueda de justicia social. Su poema “La sangre devota” se convierte en un grito de protesta ante la violencia y la opresión.

La vida de un poeta está en sus poemas, advierte Guillermo Sheridan en la imprescindible crónica literaria de aquella breve y luminosa existencia (Un corazón adicto: La vida de Ramón López Velarde, FCE, 1989).

La sangre devota. resuena en el México postrevolucionario, unificado a la sazón bajo los signos de Amado Nervo y de Enrique González Martínez, en una especie de simbolismo ceremonial y sentencioso, de noble origen francés.

López Velarde, a través de sus versos, retrata la lucha entre lo tradicional y lo moderno, entre la religión y la secularización, entre el amor y la muerte, otro de los temas constantes en poesía mexicana.

Adriana Cupul Itzá (Bacalar, 1979 – Mérida, 2005) escribió los libros Poseída por la luna (1994), Máscara indígena (1997) y Tsunamis inconclusos (2002). Su obra forma parte de las antologías En la puerta del cielo (1995), El universo en una gota de rocío (1995), Álbum de familia (1996), Haikús (1997), Del silencio hacia la luz: Mapa Poético de México.

 

Ixchel: la bordadora de lunas

 

Ixchel la bordadora

la del cántaro de tempestad

la que cuida los partos

en Cuzamil da luna en agua

Todo a su tiempo también es luna

Toda luna llega a ser final y dominio

 

En el fondo del pozo

encontraré el nombre de las cosas

la garganta del sol

la cara del cielo en la razón de las aves

y la escritura de los antiguos en las garzas

Cuando sea medio Katún

a medio camino del final

y al final del camino

las escalinatas

 

Ahí las piedras

Ahí el hombre intercambiando la vida

 

Ahí el azadón del palo y la abertura de la noche

para que germinen semilla y palabra

 

Todo se ha consumido

queda en el agua el ojo del venado

el faisán y el tunkul

el junco y los pericos

la ciudad perdida en Chaac

y el silencio que llueve adentro de los templos

como un anuncio de los Bacabes

en todos los sitios de la selva

Ahí mi selva

Ahí mi madre y las raíces

que se abrazan a la tierra

ahí mi madre y el inicio de la vida

Escribí en el carrizo la historia

que es mi historia

la de los animales y la gente

 

Nace de la tierra la ceiba

Nací en la ceiba porque la tierra fue más pura que el agua

y la noche padeció para siempre lejos de mis oídos

porque los sordos rompen el silencio para escuchar

el canto de los saraguatos

Nace de la tierra la ceiba

son tres tajadas ya en el vientre para nacer del cielo

 

Los señores del inframundo

acompañan esta vida

la tuya

y quizá podremos hablar de que no estamos vivos

poner pretextos al desafío de un ocote

por no entrar en el camino

que nos ordenaron seguir para enmendar lo que no somos

En la casa del sol se sumerge el jabalí

busca otra máscara

la suya el viento se la tomó prestada para defenderse de la niebla-luz

 

Si las mariposas esta noche hablaran en los templos

frases y alas sería Tikal en las nubes

Uaxactún bajo los verdes

 

Desnuda bajó la luna

los animales rezan

la lluvia reza

los gusanos rezan

las diosas con sus espíritus nos arrojan pecados

mientras el hombre

se hace del maíz molido

 

Un pájaro cae

plumas esta noche adornan

la sagrada lluvia

la sangrada lluvia

 

Descansan bajo los cielos

los señores de Xibalbá

y Hunahpú juega a la pelota

el sol es el dueño del juego

el juego arde

el juego aquí perfora las nubes

juego de espejos

el espejo ardiente

sangre para el alimento del horizonte

 

Ya el agua

ya la tierra

ya mi brazo se cuelga de la ceiba

es la abuela que en las tardes

limpia el cielo con sus vestidos

y comienza a arrodillarse

o de pie bajo la luna reza

para que la noche llegue

Itzamná en el año negro

teje espuma de nubes

Kukulcán baja a las estrellas

a buscar su pelota perdida

Por la luna dorada

llega la primavera

 

Toloc lagartija-arcoíris

por qué dices sí todo el tiempo

 

Como una palabra

caía la palabra del poema

¿De dónde fue tanta dulzura de dónde?

 

En Copán las piedras golpean su historia

una tras otra reclaman los cielos

y las mariposas prendidas en sus vientres

sobre el viento resucitadas reclaman

al pájaro y al corazón de la ceiba

 

En Tikal estoy esperando que la tierra hunda su ombligo

al fondo de un pozo

y un pájaro menor a la guacamaya toque

el tunkul como regañando a una jícara

 

Cuando pique los granos del maíz

tocará notas de oro

ahí viene la libertad bajo el monte

 

Sinick Sinick

la noche teje escualos

Sinick Sinick

y con sus dientes raya a las estrellas

mientras ellas caen

alumbrando mi camino

 

Konhulich

Mazorca de gritos

Semilla de Calabaza

Inicio del Todo

Todo en los Cuatro Puntos

reclama vida

 

Si preguntan dónde acabaron las palabras

yo les diré:

En las nubes

que se marchan al corazón por siempre de esta piedra

 

El Halach Uinic

da poder al viento

y el viento escribe su tronco

en las hojas de la ceiba

 

Ahí los relámpagos y el tiempo vaticinan

Aquí las palabras

y el pochote que guardo para hacerle una almohada a la luna

 

En el Petén las codornices expían su culpa

la piedra caliza lo comparte

las flores lo desean

los tepezcuintles se quitan las espinas

para clavársela a los mortales

bejucos se alargan para tocar sus voces

el monte escribe cacería

y todos comulgan en la boca del sol y el jade

 

La palabra culpa a su canto perdido

en el lugar de las tórtolas

mientras los ancianos repiten:

 

Halach Uinick

Bataoob

Bataoob

Bataoob

 

Juncos y jícaros recogen el nombre de las cosas

y yo las pongo en las manos de las flechas

para danzar con los venados mientras mueren

mientras este libro

da origen a la letra

–tan carne nuestra–

–tan carne nuestra–

–tan carne nuestra–

Al final con maíz amasan los dioses el Principio

donde el pavorreal nace del poema

que en Dzitbalché se canta y danza