Hurgar con catalejos

Hurgar con catalejos

Amado Aurelio Pérez

1990aapc@gmail.com

SALVAR EL FUEGO

Los modos de narrar las CONFRONTACIONES extremas de la historia latinoamericana de las últimas décadas, configuran un variado mapa de violencia que comienza con las dictaduras del Cono Sur y arriba a los setecientos feminicidios de Ciudad Juárez; un recorrido que va de sur a norte, de los 70 a los 2020, de la violencia dictatorial a la violencia neoliberal y a la guerra de las drogas. Las obras de Luis Gusmán, Martín Kohan, Alan Pauls, Ricardo Piglia y Daniel Moyano interrogan la violencia dictatorial en Argentina. Las narrativas de Iván Thays, Santiago Roncagliolo y Daniel Alarcón exploran los años de la violencia en Perú (1980-2000), durante el conflicto armado entre Sendero Luminoso y las fuerzas militares. Si las obras de Horacio Castellanos Moya, Rodrigo Rey Rosa y Franz Galich recorren el contexto de América Central atravesado por el genocidio guatemalteco; la narrativa de Fernando Vallejo descubre el fracaso de la izquierda y el imperio de la violencia sin ideología desatada por el narcotráfico en Colombia.

EN NUESTRO PAIS

En la actualidad, la justificación y el beneplácito de buena parte de las obras que tienen a la violencia como tema central, transformada en principio de organización y no apenas mero asunto, la estética de la violencia condensa desde entonces, en los fundamentos ideológicos que le dan sentido, la tónica de los debates que no se circunscriben apenas a lo artístico o literario. Alfredo Bosi definió como literatura “brutalista”

El escritor mexicano Guillermo Arriaga ganó el Premio Alfaguara de Novela en 2020 con su obra Salvar el fuego. El jurado, presidido por Juan Villoro, destacó la intensidad y el excepcional dinamismo de esta novela polifónica. El acta del dictamen, consigna asimismo que “el autor se sirve tanto de una extraordinaria fuerza visual como de la creación y reinvención  del lenguaje coloquial para lograr una obra de inquietante verosimilitud.  Los distintos planos narrativos tienen como hilo conductor el cuerpo humano, motivo de celebración y expuesto a numerosos excesos.

La novela expone la profunda brecha del abismo social en el país a través de sus protagonistas; a través personajes perfectamente definidos y descritos; está Marina, la “niña bien”, aunque es una mujer casada con tres hijos en sus cuarentas; el capo del “narco”, Don Julio A.K.A. “El Tequila”; el sicario conocido como “El Máquinas”; el “mirrey” / empresario explotador / cineasta y filántropo, Héctor; Julián, el “enfant terrible de la literatura”; Pedro, el mecenas; están también “el licenciado”, “los malos”, y desde luego, José Cuauhtémoc, el parricida.

En ese año la convocatoria recibió 602 manuscritos, de los cuales 281 fueron remitidos desde España, 94 desde Argentina, 86 desde México, 57 desde Colombia, 32 desde Estados Unidos, 19 desde Chile, 18 desde Uruguay y 15 desde Perú.

Conviene además recordar que Arriaga es el autor de los guiones de las películas Amores Perros, 21 gramos y Babel – que forman una trilogía  sobre  la muerte- dirigidas por el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu, siendo. Amores perros su ópera prima. Guillermo Arriaga obtuvo, además, por Los tres entierros de Melquiades Herrera, premio al mejor guion original del Festival de Cannes 2005.

El autor plantea que la sociedad se divide entre “los que tienen miedo” (las élites, preocupadas por sus privilegios) y “los que tienen rabia” (los marginados, excluidos y violentados por el sistema)

Es una obra polifónica donde se entrelazan varias voces y perspectivas, lo que permite al lector conocer el origen de la profunda herida que arrastra el protagonista desde su entorno familiar hasta terminar en prisión.

En el centro de todo se encuentra una historia de amor de esas pasionales con todas las letras, de las que se presiente desde el inicio cómo acabarán; pero no importa. Lo que cuenta es vivirla desde las entrañas de los personajes, porque si algo es Salvar el fuego, es víscera, barrio, alcurnia y tempestad. Escribió Sofía Gómez

Salvar el fuego es una metáfora de salvar las pulsiones y motivaciones más profundas de ti mismo, sin permitir que nadie te las arrebate. De pronto estamos tan programados, vigilados y reprimidos, que cada vez entregamos más de nosotros mismos a un sistema que no retribuye. El libro tiene un cuento que dice: La llama de un fósforo dura unos segundos, pero puede incendiar un bosque”.

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