JJ DOÑÁN CORRIGE PLANA A EL INFORMADOR SOBRE RUBÉN FUENTES

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En correos electrónicos enviados por Juan José Doñán a un gran número del mundo cultural y periodístico, refuta lo publicado este día en el diario El Informador, a raíz del fallecimiento del músico y arreglista Rubén Fuentes:

“Vean cómo anda el periodismo de la comarca. Al igual que casi todas las publicaciones periódicas del país, en su edición de hoy domingo el diario “El Informador” da cuenta de la muerte del compositor y arreglista Rubén Fuentes, sólo que con la singularidad de que en el decano de la prensa tapatía se le atribuyen al natural de Ciudad Guzmán y quien estaba a unos días de llegar a los 96 años de su edad, sones que no sólo son del Dominio Público (de autores anónimos, pues), sino que se trata de composiciones que datan de hace por lo menos dos siglos.

Se apuestan pesos a tostones a que las lumbreras editoriales de “El Desinformador” no demuestran en su edición de mañana esa descabellada atribución o, por lo menos, hacen un humilde mea culpa, disculpándose con sus lectores y con la memoria del insigne fallecido:

“Las canciones de Rubén Fuentes son reconocidas y admiradas en el mundo entero, por ejemplo: “El carretero” y “El son de a negra”, entre otras (composiciones) más, como las icónicas que se pueden escuchar en las plazas de los mariachis y eventos sociales…” (El Informador, 6 de febrero de 2022). ¡Órale!
En seguida, en respuesta a Ignacio Bonilla, uno de sus tantos destinatarios, el comentarista y escritor -acaba de poner en circulación su más reciente libro sobre música popular y clásica -”Donde hay música no puede haber cosa mala”-, precisa:

“El hecho de que Rubén Fuentes haya hecho arreglos modernos (urbanos o urbanizados) de varios sones tradicionales (folclóricos) no lo autorizaba (ni ayer ni hoy ni mañana ni nunca) a apropiarse “legalmente” (ante a Sociedad Mexicana de Autores y Compositores) de un repertorio que es de todos los mexicanos en general, pero de nadie en lo particular.

Maurice Ravel hizo una orquestación suprema de “Cuadros para una exposición” de Modesto Mussorgsky (el primereo en orquestar esta obra de genio fue un tal Rimsky Korsakov), pero nunca llegó al extremode atribuirse como de suya una obra ajena ni, menos aún, le dio por registrarla a su nombre.

Y la obligación de los medios es precisamente la de poner el punto sobre las íes, llamándole al pan, pan, y al bimbo, bimbo. ¿O se equivoca este humilde servidor?”

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