Search
Generic filters
Filter by Categorías
Criterios
Debate Abierto
El Rincón de Clío
Elemental
Filosofando
Hostal
Júpiter
Las Uvas de la ira
Mirada Violeta
Nada que Perder
Partidiario
Puntos y Contrapuntos
Qucho
Terra Plana
Trascendidos
Cultura
Escenarios
Deportes
Más Que Un Juego
Exclusivas
Francisco Gómez Maza
Josefina Real
Nación
Centro
Estados
Orbe
América Latina
Asia
Estados Unidos
Europa
Partidero TV
Política
Región
Jalisco
Occidente
Sin categoría
Urbe
Filter by Format
Audio
Gallery
Link
Map
Video

Select Page

Lo que el Covid-19 nos viene a mostrar

Lo que el Covid-19 nos viene a mostrar

El Covid-19 nos muestra lo que ya sabíamos pero se ocultaba en la escenografía del mundo neoliberal: la vulnerabilidad de los sistemas de salud que ya habían colapsado, incluso antes de la pandemia. También , la profundidad de las desigualdades y violencias estructurales que persisten en nuestro país y en el mundo, pero sobre todo nos muestra la polarización de la sociedad en la que vivimos.

El Covid-19 nos enseña en vivo y en directo la realidad de los sistemas de salud que se encuentran desmantelados en su infraestructura y por lo tanto, dificultan el acceso al derecho humano de la salud.

La salud y la infraestructura hospitalaria no fueron prioridad para ningún gobierno, tampoco su personal médico, con salarios cada vez más precarios y con un trabajo desvalorado social y económicamente. Al mismo tiempo que se empleaban médicos con salarios miserables y sin prestaciones sociales, las nuevas generaciones de niñas y niños se empleaban de halcones y al servicio de la delincuencia.

En este momento de pandemia universal, se vuelven los ojos a lo primario y a lo indispensable: conservar la vida.

Las compañeras zapatistas tenían razón cuando nos dijeron, en uno de los encuentros dirigido a mujeres del mundo, convocado por ellas: “el acuerdo es vivir”. Y aquí estamos, cuidándonos entre todas y todos para sobrevivir a la pandemia y sobrevivir a las desigualdades.

En épocas de Covid-19 las desigualdades se agudizan. Mientras hay quienes tienen todo el poder adquisitivo para su abastecimiento individualista, hay quienes desafían el llamado diario para quedarse en casa y no acudir a la calle como una forma única para sobrevivir.

El coronavirus evidenció además que en las políticas públicas del sistema neoliberal persiste la idea de presuponer la existencia de un sujeto único y homogéneo, que tiene casa propia y es apto para el aislamiento social. Es decir, tiene acceso a los servicios básicos, trabajo estable y cuenta con las herramientas necesarias para hacer trabajo desde casa, y por lo tanto seguir percibiendo íntegro su sueldo. Este sujeto forma parte de una familia en donde todos los integrantes adultos tienen las mismas responsabilidades y las hijas e hijos en edad escolar pueden acceder de manera independiente a tabletas electrónicas, celulares, computadoras y televisión para continuar con su educación de manera virtual, independientemente del nivel cursado.

La realidad no es esa.

La reducción de la actividad económicas afecta a las y los trabajadores informales que pierden el sustento de vida de forma casi inmediata, sin ninguna red o posibilidad de sustituir el ingreso diario en general. Y son precisamente ellas y ellos quienes siguen dándole sustento a este mundo paralizado por una molécula. En este momento, el recolector de basura, la cajera del supermercado, las y los agricultores, las y los proveedores de alimentos, pero sobre todo, las y los médicos, enfermeras, trabajadores sociales, trabajadores del aseo en hospitales y las miles de voluntarias y voluntarios, son la gente indispensable, necesaria y valiosa que nos ayudarán no solo a sobrevivir a la pandemia, sin a transformar el mundo.

No podemos regresar iguales al punto de partida. No podemos seguir sustentando las desigualdades estructurales que nos llevaron a este punto de inflexión. No podemos tampoco seguir tolerando la mezquindad de empresarios y usureros, que en medio de la pandemia sacan provecho y ganancias. Menos podemos tolerar la ineptitud de los politiqueros que en la primera oportunidad restringen libertades y optan por el autoritarismo y la represión para justificar las violaciones a los derechos humanos.

En Jalisco, en rueda de prensa, anunció el gobernador Enrique Alfaro Ramírez que son 13 las personas muertas por Covid-19 en el estado y que él está “muy” preocupado por esas 13 familias por lo que emprenderá medidas drásticas, porque él “sí nos protege, a diferencia del gobierno federal”. Dice que va a usar la fuerza pública para meter a sus casas a quienes transiten por la calle sin motivo y sin cubrebocas.  Claro, es más fácil el uso de la fuerza con la gente común que con la delincuencia. Es más fácil llamar a violar derechos humanos cuando se está acostumbrado a vulnerarlos.

Son más de 50 mujeres asesinadas en lo que va del año y jamás he escuchado al gobernador pronunciarse ni emprender acciones contundentes contra los feminicidas, ni contra las desapariciones y ni siquiera contra el dengue, que también creció en el estado gracias a las ineficacias gubernamentales para su contención. Es mezquino que se haga un uso politiquero de esta tragedia humanitaria. Eso, la mezquindad, también es algo que el Covid-19 nos vino a demostrar.

 

lupitaramosponce@gmial.com

@lupitaramosp

Comentarios

Hemeroteca