Por: Eduardo Esquivel Torres
Lunes 1 de junio de 2026. – Mañana, 3 de junio, se conmemora el Día Mundial de la Bicicleta, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para visibilizar este transporte sustentable.
Sin embargo, en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), la fecha llega marcada por una histórica polarización social, donde las calles se han convertido en un escenario de manifestaciones tanto a favor como en contra de la infraestructura ciclista.
Mientras el gobierno del estado y los municipios promueven la expansión de redes como el sistema de bicicleta pública, la realidad vial de la metrópoli jalisciense arrastra antecedentes de intensas disputas urbanas por el espacio público.
La consolidación de las ciclovías en la ZMG no ha sido un proceso pacífico. A lo largo de los últimos años, la construcción de carriles exclusivos ha detonado choques entre colectivos y sectores de ciudadanos:
Uno de los conflictos más álgidos ocurrió en Zapopan con la infraestructura de la Avenida Guadalupe y, más recientemente, en la Avenida Copérnico. Vecinos y comerciantes se han manifestado cerrando calles y bloqueando obras, argumentando que la reducción de carriles para automóviles “colapsa” la circulación y afecta las ventas.
En respuesta, colectivos ciclistas realizaron rodadas masivas para defender y “apropiarse” físicamente del espacio, reclamando el derecho a una movilidad segura.
Conflictos similares se vivieron en su momento con la ciclovía de Marcelino Barragán e incluso restricciones que se remontan a décadas atrás en el Centro Histórico, reflejando una resistencia persistente al cambio del modelo enfocado en el automóvil.
Por otra parte, las manifestaciones a favor del uso de la bicicleta han tomado un tinte de urgencia ante la inseguridad vial. El colectivo local Bicicleta Blanca ha liderado movilizaciones constantes en la ciudad para exigir infraestructura segura. Las protestas de este sector han incluido:
Activistas han tomado las calles céntricas (como Avenida Vallarta e Hidalgo) instalando “bicicletas blancas” colgantes en los postes donde un ciclista ha muerto atropellado, exigiendo el control estricto de velocidad del transporte público y automotores.
Apenas este fin de semana previo a la conmemoración mundial, activistas levantaron la voz para denunciar que, pese a los avances en cobertura, las muertes continúan y la agenda de movilidad segura parece haberse estancado en diversas administraciones locales.
Guadalajara también ha sido sede de réplicas de la Rodada Ciclista Nudista Mundial, donde cientos de usuarios protestan desnudos bajo la consigna “ahora sí me ves”, exponiendo la fragilidad de sus cuerpos ante la falta de cultura vial.
A pesar de la resistencia al cambio, Jalisco cuenta con hitos de apropiación ciudadana reconocidos internacionalmente, como la Vía RecreActiva —que cada domingo transforma las avenidas en espacios de recreación— y el crecimiento del programa de bicicletas compartidas del AMG.
El Día Mundial de la Bicicleta de mañana no se presenta únicamente como una jornada de celebración en Guadalajara; se perfila como un recordatorio directo de los retos pendientes en pacificación vial, diálogo vecinal y el urgente diseño de una ciudad inclusiva donde pedalear no signifique arriesgar la vida.




