Nací el 3 de septiembre de 1940

Nací el 3 de septiembre de 1940

Josefina Reyes Quintanar

Nació en cuna de oro, como vulgarmente nos referimos a aquellos afortunados en sus orígenes, pero no vivió conforme al pertenecer a una familia de clase alta. En su juventud trabajó como obrero, mensajero, mecanógrafo y cajero de banco. Dejó la escuela cuestionando los privilegios de clase y decidió conocer “su patria grande” como él la llamaba. Viajó por toda América Latina y terminó convirtiéndose en escritor y en un influyente intelectual.

Eduardo Germán María Hughes Galeano hubiera cumplido 86 años el pasado 3 de septiembre. Fue víctima del exilio, como muchos pensadores de su época, después de ser encarcelado en su natal Uruguay. Se fue a vivir a Argentina y España, regresó a Montevideo en 1985 y ahí continuó hasta su muerte en 2015. Ejerció el periodismo desde el punto de vista de la izquierda, incluso fue colaborador en el periódico La Jornada en nuestro país. Gracias a sus análisis sobre la situación política y social en Latinoamérica su creación literaria fue prolífica, con un gran sentido del humor y de la crítica.

De niño hubiese querido ser futbolista o cura. En sus libros es notoria su pasión por el futbol que lo acompañó toda la vida. Al provenir de una familia católica de clase alta, Eduardo contaba que de niño tuvo una educación muy religiosa, entrenado para malquerer a su cuerpo como fuente de culpa y que incluso durante toda su vida existieron tensiones originarias de su formación católica, tensiones que sobrevivieron a su fe; decía que perdió a Dios cuando tenía 12 o 13 años. En su obra, Dios no es una figura dogmática, sino una presencia humanizada, terrenal y cotidiana. Es en El libro de los abrazos donde se vislumbra un ajuste de cuentas entre Galeano y la educación religiosa formal de su infancia. Para él, hay que buscar a Dios en los demás.

Siempre del lado de los más pobres, los olvidados del progreso y la globalización, de los que nunca tuvieron voz en la historia, leer a Galeano es sentir la solidaridad y empatía hacia los más vulnerables. Su género literario es una mezcla narrativa de ensayo, poesía y crónica. Sus obras trascienden los géneros ortodoxos y terminan en una combinación de documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Sus libros están llenos de voces que salen del alma, de personas comunes de cualquier calle de un país latino, de la realidad del día a día de millones, de la memoria de los originarios reales de este continente. Son una defensa a la dignidad.

Aunque varias de sus obras, podríamos decir, son un repaso de la historia de Latinoamérica, el libro que varias generaciones han elogiado es Las venas abiertas de América Latina. Aquel del cual, en su momento, el presidente de Venezuela Higo Chávez le regaló un ejemplar a Barak Obama durante la quinta Cumbre de las Américas y sus ventas se dispararon. Publicado en 1971, le llevó cuatro años de investigaciones y tres meses de escritura contar la historia de América desde su colonización, poniendo el énfasis en los saqueos de los recursos naturales por parte de los imperios coloniales y posteriormente por los Estados imperialistas. Un libro prohibido por las dictaduras de Uruguay, Argentina y Chile, que en su primer año sólo vendió 400 copias y actualmente es considerado la biblia de los pensadores latinoamericanos, superando las 70 ediciones.

Galeano publicó más de cuarenta libros, algunos de ellos traducidos a 29 idiomas. La fecha es sólo el pretexto para recordar su gran obra. Como él mismo narró en un breve texto introductorio, su irónica Autobiografía completísima: “Nací el 3 de septiembre de 1940, mientras Hitler devoraba media Europa y el mundo no esperaba nada bueno. Desde que era muy pequeño, tuve una gran facilidad para cometer errores. De tanto meter la pata, terminé demostrando que iba a dejar honda huella de mi paso por el mundo. Con la sana intención de profundizar la huella, me hice escritor, o intenté serlo…”

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