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Narcodemocracia

Narcodemocracia

Los conceptos tradicionales en México son cosa del pasado. La democracia, según la RAE, se define como un sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes- Etimológicamente, la palabra proviene del griego δημοκρατία (democratía), que se compone de los términos δῆμος (démos), que significa pueblo, y κράτος (krátos), que significa poder. Así, la democracia es el gobierno del pueblo.

El concepto práctico de la democracia se ramifica en diversos tipos. No obstante lo anterior, en México hemos entrado en una nueva fase: la narcodemocracia. Intentaré explicarlo en las siguientes líneas.

Desde hace algunos años se dice a nivel internacional que México vive en un narcoestado. El mismo presidente de nuestra nación lo ha aceptado. “El poder político fue coptado por el narcotráfico y en muchas ocasiones, en algunas entidades del país, el estado como tal, ha funcionado en favor del crimen organizado”, ha dicho al respecto.

En mi opinión, insertar la palabra narco es limitativo, debido a la gran diversificación de actividades que lleva a la práctica la delincuencia organizada, y que van desde el secuestro, la extorsión, cobro de derecho de piso, trata de personas, robo de vehículos, robo de autopartes, tráfico de órganos, hasta el robo y venta de combustible.

El uso del término de narcoestado comenzó a implantarse en los años 80 con la aparición de poderosas organizaciones mafiosas en países como Colombia. Hace aproximadamente 20 años, ya hablábamos de que México iba en la ruta de la colombianización.

Para el doctor Paul Rexton Kan, los narcoestados se pueden dividir en cinco categorías según su nivel de dependencia en el comercio de narcóticos y la amenaza que el narcotráfico en dicho país representa para la estabilidad nacional e internacional. Estas cinco categorías son: incipiente, en desarrollo, serio, crítico y avanzado.

Sin duda alguna, en México son varios estados o regiones que soportan a sus pueblos con una narcoeconomía, que no es otra cosas sino depender directamente de los negocios que lleva a la práctica la delincuencia organizada, y benefician a sus habitantes, sustituyendo las actividades que en teoría debería ejercer el gobierno en turno.

Por ello, las instituciones en México se han debilitado, y a su vez la delincuencia organizada se ha robustecido, entrando directamente a la coptación de presidencias municipales, comisarías policiacas y hasta gobiernos estatales con todo y todo.

La narcodemocracia se impone en México, y funciona de manera directa e indirecta. Directa: la delincuencia organizada busca al candidato de cualquier partido político, y lo hace sabedor de las reglas del juego. O se alinea con ellos, o no participa, bajo amenaza de muerte. De manera indirecta o por exclusión decide quien se queda como candidato a un puesto de elección popular: al amenazar o dar muerte a candidatos que no se alinearon a sus intereses. Solo quedaran los que ellos deciden.

Un caso concreto es Jilotlán de los Dolores, municipio en el que de trece partidos políticos sólo participó en la pasada elección, que sin duda alguna fue la más violenta en la historia del México contemporáneo pues fueron casi un centenar de ataques directos que culminaron en homicidios contra candidatos a un puesto de elección popular. Entre más de 800 ataques contra este sector de la población.

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Acerca del autor

Francisco Jiménez Reynoso

Doctor en derecho y miembro del Observatorio en Seguridad y Justicia de la Benemérita Universidad de Guadalajara.

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