Jorge Meléndez Preciado

La protesta inició, sorpresivamente, en la conferencia matutina de López Obrador, afuera de Palacio Nacional, el martes 25 de enero.

Incluso dicho martes, se realizaron, como nunca, manifestaciones en 30 capitales de las entidades del país  y en  62 ciudades, para  exigir justica a los homicidios de informadores (convocada, entre otras organizaciones por: periodistasunidos.com.mx), ya que en este inicio de año fueron asesinados José Luis Gamboa en Veracruz (10 de enero); Margarito Montes Esquivel, Tijuana (17 del presente mes), y María de Lourdes Maldonado, otra vez Tijuana (día 23).

Tres crímenes en menos de quince días, algo que es realmente indignante y por lo cual necesitamos, todos: autoridades, dueños de medios y especialmente el gremio periodístico detener a como dé lugar  esa terrible escalada. Ello porque los mecanismos de protección no son eficientes y la justicia mexicana es, como sabemos, un caldo de malos olores que despide su tufo en cada ocasión.

Según Artículo 19  (Leopoldo Maldonado) han ultimado a 148 compañeros del año 2000 a la fecha. De ellos 136 hombres y 12 mujeres. Y existe un 98 por ciento de impunidad en estos asuntos, lo cual demuestra que no se hace casi nada para averiguar qué realmente pasó.

Casos emblemáticos como los de Regina Martínez (Veracruz) y Rubén Espinosa y sus cuatro amigas (Ciudad de México) no han tenido resultados exitosos, más bien hay detenciones arbitrarias, culpables a modo de la justicia que ya no convence y paralización o desvío de pesquisas.

También no llegaron  a fondo en los homicidios de Javier Valdez (dicen que estuvo detrás el Cártel de Sinaloa) y Miroslava Brech (culpados algunos panistas que todavía andan libres).

Entre narcotraficantes, autoridades locales y algunas federales hay complacencia, ya que sus intereses en la mayoría de las ocasiones se entrelazan.

Así pues, es increíble que en el Mecanismo de Defensa de los Periodistas, los votos decisivos sean de funcionarios y los informadores que participan en el mismo sirvan para avalar presupuestos que utilizan a discreción las autoridades, y no para lo esencial: proteger a los reporteros.

Los botones de pánico, las alertas a las autoridades, las guardias a  compañeros (por cierto, ha asesinado cuando menos a seis tecleadores y a varios de sus respectivos cuidadores) y la denuncia ante las fiscalías no sirve de gran cosa.

A Lourdes la asesinaron llegando a su casa, no obstante que estuvo en una conferencia matutina con Andrés Manuel el 23 de marzo de 2019, denunciando a Jaime Bonilla, por haberla despedido del Primer Sistema de Noticias; el controvertido político era entonces dueño del negocio,  senador y delegado especial de Presidencia y sería después gobernador de Baja California, el cual quiso alargar inútilmente  su mandato. La batalla de Maldonado tardó casi nueve años (cesada en 2013), y unos días antes de caer por los disparos de sicarios fue a cobrar lo que le correspondía y en la empresa  no la recibieron.

Bonilla ha dicho que está dispuesto a declarar. Y López Obrador señaló  que no se deberían sacar conclusiones fáciles y sin fundamento.

Según el abogado de Lourdes Maldonado, Eduardo Pérez,  ella traía un botón de pánico que le había proporcionado  el mecanismo de protección estatal, el cual ni siquiera pudo accionar.

La gobernadora de BC,  Marina del Pilar Ávila Olmedo, expresó que  se nombrará un Fiscal Especial para investigar el asunto. Lo que no garantiza absolutamente nada, ya que el único que ha dado resultados es Miguel Ángel García Domínguez, nombrado en el caso del asesinato de Manuel Buendía y ello por varias razones.

Una, había una grupo de acompañamiento de  periodistas que habían laborado con Buendía en diversos momentos, con el objeto de saber qué se hacía y cómo. Dos, algunos compañeros tuvieron apoyo y financiamiento para hacer averiguaciones por su lado. Tres, se llevaron a cabo presiones a las autoridades federales y estatales por diversos medios. Y cuatro, se realizaron cada mes (30 de mayo) actos en el monumento a Francisco Zarco del entonces Distrito Federal para no dejar que se apagara la llama de la esperanza.

Es hora de la movilización y la conjunción de esfuerzos. Tiene razón el compañero: Salvador Frausto, los periodistas necesitamos organizarnos para exigir desde mejores salarios y condiciones de trabajo hasta evitar tantos muertos, amén de evitar la  impunidad ante  los crímenes de compañeros del oficio.

jamelendez44@gmail.com

@jamelendez44

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