Guadalajara, Jalisco.-El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, y el líder nacional de la Coparmex, Gustavo de Hoyos, coinciden en rechazar la condicionante del Congreso de Estados Unidos de aprobar la ratificación del acuerdo comercial con México y Canadá (T-MEC), hasta que se apruebe una reforma laboral, y piden a los diputados federales analizar y no acelerar su aprobación al vapor.

Enrique Alfaro cuestionó si “vale la pena” que se pretenda aprobar en México un dictamen que “presenta serias dudas, para darle gusto a nuestros vecinos del norte. Yo creo que esta historia de silencio, de ‘no oigo, no hablo, no veo, que el presidente de Estados Unidos siga hablando solo’, nos está llevando a un camino de altísimo riesgo”.

Durante su intervención en Punto Empresarial, reunión a la que acudieron empresarios de todo el país, el mandatario estatal explicó que la reforma laboral “podría generar un escenario de incertidumbre, de intranquilidad para la inversión productiva en México”.

Por su parte, el líder nacional de la Coparmex hizo un llamado “para que no nos aceleremos en la aprobación de la reforma laboral. Mañana está programada la sesión de la comisión de Trabajo en la Cámara de Diputados, les hacemos un llamado a los diputados para que se den el tiempo necesario para analizar los argumentos de las organizaciones obreras y de las organizaciones empresariales”.

Gustavo de Hoyos precisó que respalda la reforma laboral, “pero con espacio suficiente para el análisis y la revisión”.

Uno de los puntos que apoya el sector empresarial de la propuesta de reforma laboral es que exista democracia al interior de los sindicatos, y que sea un órgano independiente que lleve los registros y votaciones.

Sin embargo, disiente en que, en un periodo de cuatro años, se tendría que revisar el 100% de los contratos laborales existentes, “mediante mecanismos que implican que cualquier sindicato, desde muy pequeño hasta el muy grande tengas que hacer varias asambleas. Esto implicaría hacer en cuatro años, probablemente dos millones de asambleas al interior de los sindicatos (…) esto podría derivar en un desorden de la paz laborar”.

Estima que la condicionante del Congreso de Estados Unidos es “nociva para las empresas, que haga que México ya no esté recibiendo inversiones particularmente del sector automotriz”

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