Puntos y Contrapuntos

Criterios

Desde hace 30 años Raúl Padilla López ha sido un personaje importante, destacado en la vida pública de Jalisco y justo el año próximo cumplirá tres décadas como jefe político, cacique, factótum de la Universidad de Guadalajara, la cual maneja con mano firme y de manera discrecional, personalísima y patrimonialista.

Hasta los personajes muy inteligentes cometen errores cuando son arrebatados por la soberbia y rompen sus más elementales reglas de conducta.

Padilla López, acostumbrado a operar en las sombras, de manera discreta, soterrada y taimada, cometió un grave error en los pasados comicios presidenciales del domingo 1 de julio del 2018, al involucrarse en forma abierta y ostentosa como Enlace con la Comunidad Cultural en el equipo de campaña del aspirante Ricardo Anaya Cortés, postulado por la coalición Por México al Frente, integrada por Movimiento Ciudadano, PAN y PRD.

Además, al hipotecar su suerte en una alianza estatal con el ahora gobernador electo Enrique Alfaro Ramírez –quien tomará posesión el jueves 6 de diciembre próximo– y sumarse a la confrontación directa contra la próxima administración federal, hizo más profundo su antagonismo y diferencias con el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, que llegó al cargo postulado por la coalición de Morena-Encuentro Social-Partido del Trabajo.

Personajes de la vida pública de Jalisco y del centro de la República, que se asumen como cercanos a López Obrador, anticipan que la Universidad de Guadalajara será objeto de una severísima fiscalización y una supervisión muy detallada de sus gastos, para evitar que el dinero destinado para la educación, la academia y la investigación sea desviado a otros fines, que están en la esfera de intereses del cacique universitario.

Y que en ese riguroso proceso de fiscalizar los recursos entregados a la UdeG jugarían un papel importante la Secretaría de la Función Pública, la Auditoría Superior de la Federación y la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

LOS TRES JEFES

Restaurada como universidad pública de Estado en 1925, de origen la UdeG fue siempre manzana de discordia y motivo de fuertes disputas por su control entre las familias y grupos políticos encabezadas por tres exgobernadores: José Guadalupe Zuno Hernández, Margarito Ramírez Miranda y Jesús González Gallo.

En los últimos 67 años la UdeG ha padecido tres severos cacicazgos. Carlos Ramírez Ládewig (hijo de Margarito), primer presidente de la FEG, fue jefe político de la UdeG durante 24 años, desde 1951 hasta el día de su muerte, cuando fue asesinado el viernes 12 de septiembre de 1975, presumiblemente por un comando guerrillero, aunque la familia siempre ha mantenido viva la certeza de que fue un crimen de Estado perpetrado por el gobierno del presidente Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), quien era yerno de José Guadalupe Zuno Hernández, pues estaba casado con María Esther Zuno Arce.

Al morir Carlos, asumió la jefatura política de la FEG y de la UdeG su hermano Álvaro. A la sombra de Álvaro creció el actual jefe político de la UdeG.

Raúl Padilla Gutiérrez, padre de Padilla López, fue amigo entrañable de Carlos Ramírez Ládewig, quien siempre mostró especial interés por proteger e impulsar políticamente a Raúl hijo.

Al heredar el poder, Álvaro hizo presidentes de la FEG a Raúl (1977-1979), Horacio García Pérez (1979-1981), Gilberto Parra Rodríguez (1981-1983), José Trinidad Padilla López (1983-1986), Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla (1986-1989), Oliverio Ramos Ramos (1989-1992) y a su hijo Mayo Ramírez Gutiérrez (1992-1995).

De la mano de Álvaro, Raúl llegó a la rectoría el 1 de abril de 1989. Padilla López rompió alianzas con Álvaro y con la FEG, para asumir un poder total, sin restricciones y contrapesos en la UdeG.

En su libro “Historia de una traición”, publicado en el año 2000, Álvaro acusa a Raúl de haberlo traicionado a él y a quien fuera su aliado en la búsqueda del poder total en la UdeG, el también expresidente de la FEG (1979-1981) Horacio García Pérez.

En 1991 Raúl defenestró a la FEG e impulsó el surgimiento de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), para consolidarse como el factótum de la UdeG que ha impuesto a los cinco rectores que le sucedieron: Víctor Manuel González Romero (1995-2001); José Trinidad Padilla López, su hermano menor (2001-2007); Carlos Jorge Briseño Torres (2007-2008); Marco Antonio Cortés Guardado (2008-2013) e Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla (2013-2019).

Briseño Torres se rebeló y trató de desplazar al cacique, pero fue destituido por el Consejo General Universitario el viernes 29 de agosto del 2008 y finalmente se suicidó de un tiro en la cabeza el jueves 19 de noviembre del 2009.

Cinco ex presidentes de la FEG han sido rectores de la UdeG: Jorge Enrique Zambrano Villa, 1975-1983; Enrique Javier Alfaro Anguiano, 1983-1989; Raúl, 1989-1995; José Trinidad Padilla López, 2001-2007 e Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, 2013-2019.

LOS LOBEZNOS

Han pasado ya 27 años y una de las columnas que Raúl Padilla López esculpió a su gusto y conveniencia para apuntalar su imperio como jefe político de la Universidad de Guadalajara –durante los últimos 29 años– sigue sólida.

Irónicamente, esa fortaleza podría convertirla en una amenaza para el jefe, patrón y padrino, en un momento clave para la sucesión de rector (en abril del 2019) en la más importante institución educativa del occidente del país. Quienes en alguna época fueron considerados como dóciles lobeznos, están ahora convertidos en ambiciosos lobos que aspiran a reclamar el trono del imperio.

El viernes 25 de noviembre del 2016 tomó posesión como décimo presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) de la UdeG Jesús Arturo Medina Varela, para el periodo 2016-2019.

El ritual se cumplió sin sobresaltos. Estuvieron presentes el entonces rector general de la UdeG –ahora con licencia y con cargo de diputado federal plurinominal de Movimiento Ciudadano desde el reciente primero de septiembre–, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, y el padrino que por encomienda directa de “El licenciado” Raúl ha pastoreado a todos los presidentes de la FEU desde su fundación hasta la fecha, el actual secretario general de la institución, José Alfredo Peña Ramos

El poder de Carlos y de Álvaro se cimentaba en el control de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) –la del socialismo teórico y el pistolerismo práctico– y en el manejo de los gremios de académicos y trabajadores.

En 1991, para hacerse del poder total en la UdeG, teniendo ya el control de los gremios de trabajadores y académicos, Padilla López defenestró a la FEG y le dio la titularidad de la representación estudiantil a la FEU.

Han presidido la FEU Lorenzo Ángel González Ruiz (1991-1993); Felipe de Jesús Ocegueda Barragán (1993-1995); José Alberto Castellanos Gutiérrez (1995-1998); Leopoldo Pérez Magaña (1998-2001); Ricardo Villanueva Lomelí (2001-2004); Carlos Corona Martín del Campo (2004-2007); César Barba Delgadillo (2007-2010); Marco Antonio Núñez Becerra (2010-2013) y José Alberto Galarza Villaseñor (2013-2016).

La FEU nació formalmente el 4 de julio de 1991 y desplazó en la representación estudiantil dentro de la UdeG a la vieja FEG. Fue precisamente Peña Ramos quien operó la defenestración de la FEG, por encomienda del rector en funciones Raúl Padilla López.

Con el apoyo de autoridades universitarias, el llamado Movimiento Democrático, encabezado por Lorenzo Ángel González Ruiz (primer presidente de la FEU), Alfonso Partida Caballero, Mara Nadiezhda Robles Villaseñor –actual diputada local por Movimiento Ciudadano– y Juan Manuel Soto García, entre otros estudiantes, ganó tanto presidencias de sociedades de alumnos como espacios en el Consejo General Universitario, y le arrebató a la vieja FEG el poder que ejerció durante 40 años (desde 1951).

Villanueva Lomelí es actualmente rector del Centro Universitario de Tonalá (2016-2019); Castellanos Gutiérrez es rector del Centro Universitario de Ciencias Económico-Administrativas y Robles Villaseñor fue rectora del Centro Universitario de Los Altos, en Tepatitlán, cargo que dejó para asumir una diputación local por Movimiento Ciudadano, el pasado jueves 1 de noviembre.

La FEU, junto con el Sindicato de Trabajadores Académicos y el Sindicato Único de Trabajadores (administrativos y manuales) son las tres columnas que hacen mayoría con sus representantes en el Consejo General Universitario, el máximo órgano de gobierno, que responde al mandato del cacique Raúl Padilla López.

CASI EL PARAÍSO

Cientos de millones de pesos de los contribuyentes lubrican el “brillo” del exrector (1989-1995) Raúl Padilla López, presidente del Consejo de Administración del Corporativo de Empresas Universitarias (CEU) y presidente de la Feria Internacional del Libro.

Para el calendario 2017-B de la UdeG, fueron rechazados 30 mil 101 jóvenes, el 63.20 por ciento de 47 mil 631 aspirantes (Mural, 24 de julio de 2017). Para el calendario 2018-A quedaron fuera 19 mil 497 muchachos, el 56.06 por ciento de 34 mil 778 aspirantes (Mural, 9 de enero del 2018).

En 2017 el presupuesto oficial de la UdeG fue de 12 mil 504 millones 831 mil 185 pesos. El CEU tuvo asignado un presupuesto de 538 millones 783 mil 12 pesos. Se calculó que tendría utilidades por 53 millones 880 mil 344 pesos, cuyo destino ya estaba escriturado al pie de la página 62 del Presupuesto de Ingresos y Egresos 2017: “Las utilidades serán para el pago de los intereses y abono a capital del crédito para el Auditorio Metropolitano, según resolutivo tercero del dictamen número II/2006/484 del H. Consejo General Universitario de fecha 19 de diciembre de 2006”. El Auditorio Metropolitano pertenece al CEU.

En el 2018 la UdeG tendrá 13 mil 398 millones 636 mil 627 pesos de presupuesto. Le aparecen asignados al CEU 567 millones 882 mil 595 pesos. Calculan que tendrá utilidades por 56 millones 676 mil 14 pesos, que nada aportarán a las labores sustantivas de la UdeG: docencia, academia e investigación.

Al pie de la página 62 del Presupuesto de Ingresos y Egresos 2018 se advierte: “Las utilidades serán reinvertidas en las empresas y nuevos proyectos productivos”.

Padilla López tiene también influencia decisoria en el Sistema de Radio y Televisión de la UdeG, que este año gastará 112 millones 915 mil 616 pesos, y en la Secretaría de Vinculación y Difusión Cultural, que dispondrá de otros 243 millones 505 mil 731 pesos.

En la cumbre de su inmenso poder, la llegada de López Obrador a la Presidencia de la República ha nublado el cielo para Raúl Padilla y su cofradía, pues se anuncian fuertes tormentas.

Cuando llegó a la rectoría en 1989, se atribuye al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) haber encumbrado y protegido a Padilla López. Ahora, el próximo presidente de la República podría ser su peor pesadilla.

Comentarios