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Preguntas a propósito de unos tráileres con cadáveres

Eduardo González Velázquez

Tiesos, helados, sin respiración, incrédulos, asombrados, indignados, así nos quedamos frente al espectáculo dantesco de saber la existencia de al menos dos tráileres cuyas cajas refrigeradas circularon repletos de cadáveres por tres municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara sin que nadie se haga responsable de ello. Cualquier ejercicio de análisis y explicación sobre semejante acontecimiento empequeñece ante la falta de información. Por ello, solo atino a plantear varias preguntas esperando que alguna autoridad las quiera contestar.

¿Quién subió los cadáveres a los tráileres? ¿Quién ordenó mover los tráileres? ¿Qué pensaron los choferes ante la orden de circular con los cadáveres? ¿Sabían lo que transportaban en las cajas refrigeradas? ¿Cuál fue la razón para mover los cadáveres? ¿Por qué no existe coincidencia en el número que dan las autoridades sobre los cadáveres que se encontraban en los tráileres? ¿Por qué el gobernador, Aristóteles Sandoval dio el ultimátum del 15 de octubre para que los cuerpos no reclamados que se encuentran en el Servicio Médico Forense sean inhumados conforme a los protocolos internacionales, y no antes de conocerse la existencia de los tráileres? ¿Con base en qué elementos se determina el cese de los funcionarios? ¿Cuál es la razón por la cual se retira de su cargo al fiscal General, Raúl Sánchez, luego de cesar al director del Instituto Jaliscienses de Ciencias Forenses, Luis Octavio Cotero? ¿Por qué el gobernador no fue capaz de elegir a un solo fiscal General para todo su mandato? ¿Cuál es el motivo esencial de la separación del cargo de los funcionarios? ¿Se otorgan mayores garantías de seguridad a la población con el cese de los funcionarios? ¿Por qué ningún funcionario asume la responsabilidad de los hechos? ¿Qué responsabilidad tienen en todo esto el secretario General de Gobierno, Roberto López Lara y el titular del IJCF, Luis Octavio Cotero Bernal? ¿El problema se reduce a una mayor y mejor infraestructura para almacenar los cuerpos que son sujetos de investigación forense? ¿Por qué de los 444 cadáveres que dicen tener bajo resguardo del IJCF solo 60 de ellos cuentan con registros como fotos, huellas dactilares, dentales y perfil genético, a pesar de que el gobernador afirma que todos los cuerpos en el contenedor tenían esos registros? ¿Tiene capacidad el gobierno del estado de resguardar con estricto apego a protocolos de seguridad, los cientos de cadáveres que no han sido reconocidos por sus familiares? ¿Son los únicos tráileres que circulan con cadáveres por la ZMG? ¿Por qué el ex director del IJCF afirma que al Instituto no le corresponde el resguardo de los cuerpos, pero el Artículo 22 del Reglamento Interior del IJCF dice que el Servicio Médico Forense (Semefo), tiene la atribución de “llevar el control de la admisión, custodia y entrega de los cadáveres que hayan sido puestos a disposición y establecer y operar un mecanismo de atención a la ciudadanía para su identificación”? ¿Qué suponía el gobernador que sucedería cuando los ciudadanos nos diéramos cuenta de los cadáveres en movimiento?

¿Por qué no renuncias Aristóteles Sandoval?

¿Cuántas personas nos imaginamos que nuestros cuerpos puedan terminar adentro de una caja refrigerada circulando por nuestra ciudad?

@contodoytriques

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Acerca del autor

Eduardo González Velázquez

Profesor de Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara.

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