¿Quién ampara en Jalisco a los policías que sí cuidan a la gente?

Puntos y Contrapuntos

Criterios

Salen todos los días a la calle a arriesgar sus vidas. Nunca tienen la certeza de que puedan regresar sanos y salvos a sus hogares, donde los esperan sus familias.

Los tiempos actuales nos muestran la brutalidad de esta certeza, sobre los riesgos que corren los policías preventivos que tienen la encomienda de preservar la seguridad y tranquilidad de la sociedad, que tan pocos méritos les reconoce a los buenos y esforzados guardianes del orden, que con vocación, entrega y valor se esmeran por hacer bien su trabajo.

Por supuesto, también hay malos policías, negligentes, insensibles y corruptos, como también hay malos políticos, abogados, médicos, ingenieros, maestros, periodistas y profesionistas de toda naturaleza, pero sería absurdo suponer que la sociedad pudiera conservar, aunque sólo fueran pequeños márgenes de seguridad, si no hubiese policías preventivos profesionales y vocacionalmente comprometidos, a quienes, por desgracia, con muy poca generosidad se les recompensa.

Es fuerte el drama cuando los policías son abatidos. Conmueve el dolor de sus familias. Indigna el mal trato que suele dársele a los deudos, con la dilación de los apoyos o las pensiones, o lo precarias que éstas resultan. Es mucho lo que el gobierno y la sociedad exigen de sus policías; es insuficiente el apoyo que en los hechos reales se les brinda.

El comandante Sergio Rivas Mejía fue descrito como un policía ejemplar por sus amigos uniformados y su familia, quienes se reunieron ante el Muro de los Policías Caídos para despedirlo a él y a su escolta Ramiro Alejandro Delgado Pérez, el jueves 21 de marzo del 2019, reseña en periódico Mural de Guadalajara.

El mismo diario informa que la noche del martes 19 de marzo del 2019 esos dos policías de Guadalajara fueron asesinados a balazos en el Fraccionamiento Urbivilla del Río, en Tonalá. La agresión, que duró varios minutos, dejó lesionado a otro oficial.

Los hechos se registraron alrededor de las 23:30 horas en la Calle Río Calderón, casi en su cruce con Río Cintalapa. Las víctimas llegaban a la zona en la unidad G-4107 cuando una cantidad indeterminada de sujetos las sorprendió por el frente y por atrás, y les disparó con armas largas.

El viernes 22 de marzo del 2019 la Comisaría de Guadalajara informó que las familias de los dos policías asesinados recibirán dos meses de salario base como finiquito, además de un millón 200 mil pesos del seguro de vida colectivo.

 

EMBOSCADAS

En los días del duelo y del drama los deudos de los policías caídos reciben atención mediática y de las autoridades. Con el paso de los meses y los años la solidaridad se diluye. El drama es un círculo interminable de dolor. Pareciera que las experiencias traumáticas poco enseñan y mucho dañan.

Se perdió en la bruma del tiempo que el jueves 28 de octubre del 2010 fueron emboscados y asesinados por bandas criminales 9 policías preventivos estatales, muy cerca de Jilotlán de los Dolores, Jalisco, en el camino que conduce a la Presa Chilatán, en las colindancias con Tepalcatepec, Michoacán.

El lunes 6 de abril del 2015 fueron sacrificados 15 policías preventivos estatales, quienes fueron emboscados en un paraje de la carretera Mascota-Las Palmas, cerca del crucero hacia el poblado de Soyatán, en las inmediaciones de San Sebastián del Oeste.

“A los policías estatales se les podría complicar enfrentar a los criminales, pues hasta las balas les dosifican, denunciaron agentes de la Fuerza Única”, publicó Mural el 14 de abril del 2015, al referirse al caso. Esta queja se reitera en cada ocasión que la tragedia agobia a los guardianes del orden, siempre escasos de armamento, parque, equipo y vehículos.

Los gatilleros que asesinaron a los 15 policías de la Fuerza Única ese lunes 6 de abril del 2015 utilizaron más de 2 mil 500 municiones, de acuerdo con los primeros peritajes. Fuentes federales informaron además que ninguno de los oficiales tuvo tiempo de utilizar sus armas para repeler el ataque, según las pruebas de Harrison realizadas a los fallecidos.

El lunes 3 de diciembre del 2018 –dos días antes de que terminara la administración estatal de Jorge Aristóteles Sandoval Díaz– seis policías de la Fuerza Única Regional murieron y uno más quedó herido luego de que un grupo armado los agredió a balazos a unos metros del Palacio Municipal de La Huerta, Jalisco, reseñó Mural el martes 4 de diciembre del 2018.

Marisela Gómez Cobos, Fiscal General de Jalisco, explicó que siete uniformados se encontraban en sus unidades cuando varios individuos llegaron y les dispararon, alrededor de las 16:00 horas. Los agresores liberaron a un presunto delincuente que los policías llevaban detenido.

 

PODRÍAN

¿Quién protege a los policías que todos los días se esmeran por garantizar la seguridad y la tranquilidad de la sociedad? ¿Cómo se les recompensa por proteger los bienes más preciados de la gente? ¿Alguien se ha preocupado seriamente por dignificar su trabajo, por ofrecerles mejores condiciones laborales y salariales?

Podría diseñarse, por ejemplo, un programa especial de vivienda, para que cada año los policías que destacaran por su eficiencia, honradez y profesionalismo recibieran facilidades para la compra y el financiamiento de una casa digna.

Podría institucionalizarse un programa de becas para educación preparatoria y profesional, en convenio con universidades de prestigio, como ITESO, Tecnológico de Monterrey, Universidad Panamericana y Univa, a las que pudieran aspirar los hijos de los policías que tuvieran buenas calificaciones y cuyos padres presentaran una hoja de servicio limpia, que corroborara su compromiso honrado con la sociedad.

Podría diseñarse un programa permanente de becas de capacitación en el extranjero, para profesionalizar a los oficiales en corporaciones de gran prestigio y calidad, con el propósito de ir formando un pie veterano de mandos policiacos, para tener mejores guardianes del orden y estimular a los más cumplidos, responsables y honrados.

Podrían promoverse reformas legales para garantizar pensiones dignas a los policías y sus familias en caso de invalidez total y permanente, derivada de riesgos de trabajo, así como pensiones por viudez y orfandad, que permitieran a los hijos de policías concluir una carrera profesional cuando algún oficial muriera en cumplimiento de su deber.

 

INICIATIVAS

Propuestas para avanzar en la protección de los policías las ha habido, pero no han prosperado.

El jueves 26 de agosto del 2010, el entonces diputado local panista Abraham Kunio González Uyeda presentó dos iniciativas de ley que preveían la necesidad de establecer un nuevo régimen de seguridad social y de apoyos especiales a los policías preventivos de la entidad, así como la creación de una institución para mejorar su preparación.

Las iniciativas fueron turnadas a tres comisiones que eran presididas por diputados priistas: Participación Ciudadana, que encabezaba Salvador Arellano Guzmán; Seguridad Pública, que presidía Sergio Armando Chávez Dávalos, y Puntos Constitucionales, de la que era responsable Jesús Casillas Romero.

Se pretendía modificar diversas leyes para mejorar los salarios de los policías, dotarlos de vivienda digna y ofrecerles mejores oportunidades de capacitación y desarrollo.

Se proponían reformas a la Ley del Instituto de Pensiones del Estado para garantizar que, en los casos de invalidez total y permanente, derivada de riesgos de trabajo, la pensión para los policías se les pagara al 114 por ciento del sueldo que tuviesen tabulado en el momento de padecer algún percance.

También se consideraba la necesidad de que, cuando un policía muriera en cumplimiento de su deber, se les pagara a sus deudos, de inmediato, una prestación económica de emergencia equivalente a 730 días del salario del occiso y una pensión por viudez y orfandad equivalente al 200 por ciento mensual sobre la base de cotización que hubiere tenido en vida el fallecido.

La propuesta era también que se promovieran becas para los hijos de los policías fallecidos, hasta la conclusión de una carrera profesional. Nada prosperó. Las iniciativas se perdieron con el paso del tiempo.

 

MISERIAS

“Pese a que las cifras en materia de robos y homicidios registran un repunte, la Agencia Metropolitana de Seguridad (AMS) está abandonada desde hace un mes”, publicó el periódico Mural el pasado lunes 4 de enero del 2019.

De acuerdo con personal de la Dirección General de la Comisaría de Zapopan, en cuyo interior se ubicaban las oficinas de la AMS, nadie había trabajado ahí desde principios de diciembre del 2018.

En noviembre del 2018, Mural dio cuenta de que la AMS se había desdibujado desde agosto del mismo año y que quien fuera su titular, Marco Valerio Pérez Gollaz, dejó su cargo a finales de octubre del 2018. Actualmente se desempeña como secretario del Trabajo en el gabinete estatal de Enrique Alfaro Ramírez.

En febrero del 2018 se convirtió nuevamente en tema de controversia la promesa que se le hizo a los policías de la Zona Metropolitana de Guadalajara, de que durante las administraciones 2015-2018, en los que operaría la Agencia Metropolitana de Seguridad, les serían homologados sus salarios en 17 mil 100 pesos.

Esa buena intención quedó entrampada entre la diatriba política, los reproches pendencieros y la vulgaridad de excusas insustanciales entre el gobierno del Estado, encabezado entonces por el mandatario priista Jorge Aristóteles Sandoval Díaz y la principal oposición de Movimiento Ciudadano, liderada por el alcalde de Guadalajara Enrique Alfaro Ramírez.

El convenio que dio origen a la Agencia Metropolitana de Seguridad se firmó en octubre del 2016. El 6 de junio del 2017 tomó protesta como administrador general de la AMS el regidor con licencia del Ayuntamiento de Guadalajara Marco Valerio Pérez Gollaz, de Movimiento Ciudadano.

El 23 de noviembre del 2016, se realizó la primera sesión ordinaria de la Junta de Gobierno de la AMS –que encabezaba el gobernador Sandoval Díaz– y participaron todos los alcaldes de la zona metropolitana de Guadalajara.

No fueron suficientes los esfuerzos que se hicieron en ese periodo para dignificar las condiciones laborales y salariales de los policías.

 

FALLIDO

El viernes 1 de marzo de 2013 Jorge Aristóteles Sandoval Díaz asumió su cargo de gobernador de Jalisco.

Prometió: “En primer lugar, formaremos instituciones de seguridad pública coordinadas y verdaderamente cercanas a la gente; en segundo lugar, con una auténtica coordinación entre cuerpos policiacos en nuestra zona metropolitana y un mando único en el interior del Estado, reforzaremos las zonas de riesgo de cada una de las regiones; como tercera medida, blindaremos las fronteras de nuestra entidad”.

Agregó: “En cuarto lugar, haremos que nuestros policías vean en su trabajo un proyecto profesional y de vida. Los apoyaremos con becas para la educación de sus hijos y acceso a una vivienda digna y segura; como quinta medida, por medio de la Fiscalía, aplicaremos todo el rigor de la ley a funcionarios corruptos”.

El martes 15 de julio del 2014 Sandoval Díaz informó que su Administración destinaría 1.8 millones de pesos para becar a 400 hijos de policías de la Fiscalía General del Estado, a quienes se les entregarían mil 500 pesos trimestrales durante el periodo escolar (500 pesos al mes), condicionados a que mantuvieran un promedio de calificaciones de por lo menos 8.5 en una escala del 1 al 10.

La semana siguiente, el lunes 21 de julio del 2014, Jorge Aristóteles presentó en Tala, Jalisco, la Fuerza Única Regional, con mil 400 policías. Informó el gobernador que la Fuerza Única Metropolitana –una corporación de élite– tendría 450 elementos.

Ese día anunció también la instalación de por lo menos 19 cuarteles en igual número de regiones operativas de la entidad, con la pretensión de que la Fuerza Única Regional pudiera atender emergencias en un máximo de 20 minutos.

Al concluir el sexenio sólo se construyeron instalaciones para cinco cuarteles: Tepatitlán de Morelos, Zapotlán el Grande, Valle de Juárez, Colotlán y Mascota.

 

EPÍLOGO

Los valores que con mayor celo procura la gente son la seguridad (personal y de sus bienes), así como la tranquilidad y la felicidad de la familia.

Esos bienes superiores, personales y sociales, se le encomiendan en gran medida a las policías preventivas.

Sin embargo, con los presuntos guardianes del orden la gente tiene una relación ambigua, contradictoria, de amor, miedo y desprecio.

A la mayoría de los policías se les observa con desconfianza. Pero cuando las personas enfrentan algún riesgo, quisieran que estuviera junto a ellas, lo más rápido y cerca posible, un presunto guardián del orden.

Cuando los políticos andan en campaña, para complacer a las audiencias suelen ser los más severos críticos de los policías, a quienes regularmente acusan de ineptos, abusivos y corruptos. Después se convierten en sus jefes y pocas cosas cambian.