Sobre la marcha de la locura
Silvia Patricia Arias Abad
El texto de Barbara Tuchman (1912-1989) “La marcha de la locura. La sinrazón desde Troya hasta Vietnam”, es de esos libros que, no importando cuándo se lean, resultan ser tremendamente actuales. Publicado en 1984, Tuchman retrata algunas de las etapas históricas en las que la sinrazón ha acompañado a personajes cuyas decisiones cambiaron el rumbo de la historia.
Recorre un trayecto desde Troya hasta Vietnam, y los hechos analizados parecen repetirse en la conducta de líderes políticos actuales, representantes de las grandes y poderosas naciones. Es interesante cómo, a través de un minucioso análisis de las condiciones sociales y políticas de un momento histórico, nos hace ver cómo los caprichos personales, prejuicios e ignorancia pueden condenar al mundo a tener que padecer las situaciones más incomprensibles.
El texto permite acercarnos a las diversas interpretaciones que sobre un hecho histórico se pueden hacer. A ojos del siglo XXI, la naturaleza humana y, sobre todo, el ejercicio del poder no ha cambiado mucho. La visión de un poder sometido a los intereses de unos cuantos o inclusive de una sola persona, nos acerca a la posibilidad de elaborar una relectura de nuestro presente a través de los ojos del pasado.
“La insensatez es la hija del poder”, señala Barbara Tuchman. Sus palabras nos parecen frescas, cuando observamos a nuestro alrededor condiciones que hacen posible que la decisión de una persona en términos políticos vaya en contra del interés de la población.
El libro hace un retrato que recorre el caballo de Troya, el poderío de los papas renacentistas, la independencia de Estados Unidos y la guerra de Vietnam, resaltando aquellos personajes clave que tuvieron la responsabilidad de decidir en momentos álgidos y que posteriormente se convirtieron en un impacto mundial.
Tuchman considera que la mayoría de estos personajes clave son personajes desquiciados, cegados por la ambición de poder y riqueza que les impide ver las atrocidades que van dejando a su paso. Pone bajo la lupa detalles poco revisados en otros textos de historia; plantea cuidadosamente las condiciones culturales, religiosas, económicas y políticas de los actores responsables de esos momentos históricos.
Sin duda, se convierte en una lectura interesante a la luz de este momento que se está viviendo. Nos coloca frente a situaciones de guerras emprendidas por gobiernos de países que se consideran los dueños del mundo y con el poder suficiente para seguir tomando decisiones insensatas. Nos hace ver, lamentablemente, que la marcha de la locura sigue su curso y tal parece que no habrá quien la pare, porque se justifica y legitima con la idea de superioridad y desarrollo, y aún veremos cómo se masacran poblaciones enteras apelando a la libertad y a la democracia.
Queda pues hecha esta invitación a la lectura de este libro que lleva implícita la relectura de nuestro presente…