SUEÑO Y REALIDAD

La carretera Guadalajara-Aeropuerto y sus vialidades alternas siguen siendo un caos en horas pico y más allá; las estaciones del Macrobús aún no están completamente terminadas; los carriles vehiculares frecuentemente son cerrados, y calles, banquetas, rutas muy transitadas, plazas, fuentes y jardines permanecen sin mejoras —como frente al Expiatorio—, con losas levantadas y deterioro visible.

Eso sí, Pablo Lemus habla de cientos de millones de pesos invertidos, pero solo en donde considera que “se va a ver”. Además, sueñan y presentan como una realidad la asistencia de miles de aficionados, sin tomar en cuenta los elevados precios de los boletos, tanto para ingresar al estadio como para los vuelos, afectados por el incremento en los combustibles; y ni qué decir de los costos de alimentos y bebidas.

En Europa, un café cuesta alrededor de euro y medio; aquí ronda los 50 pesos. Peor aún, las bebidas.

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