“Colosio, Salinas, Valadés, Manlio, Ruffo” (III)

Asesinado Colosio, Salinas instruyó a Manlio Fabio Beltrones y lo envió a Tijuana. Al partir, informó a Luis Colosio Fernández, su colaborador, del atentado. “Me voy…”, dijo sin invitarlo, me contaría después en entrevista el papá, a punto del llanto. Enterado del homicidio, el gobernador bajacaliforniano, en vuelo comercial de regreso del D.F., intentó en vano comunicarse con el presidente desde la cabina de pilotos. Pudo hacerlo en escala en Hermosillo. “Nombremos fiscal especial y que apruebe el Senado”, propuso. “¡No! Ya vuela para allá Diego Valadés.” El día después (24-III-94), el procurador general ante periodistas: “A mi derecha, el gobernador Manlio, al pendiente de la investigación…”. Titubeante, añadió: “¡Ah!, aquí está el señor Ernesto Ruffo…”. ¿Pretendían cargarle al muertito? (Penúltimo).

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