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La caravana de los excluidos

La caravana de los excluidos

Mirada Violeta

Criterios

 

En estos días me encuentro en Honduras invitada por la red lésbica feminista Cattrachas, con la cual he tenido la oportunidad de reflexionar sobre nuestros contextos latinoamericanos y los feminismos.

Estando acá leí la noticia del encuentro del presidente López Obrador con el presidente Hondureño para otorgar 30 millones de dólares a Honduras para la generación de 20 mil empleos: anualmente dará 90 millones de dolares a Centroamérica para evitar la migración.

Al propósito de esta nota leí en redes sociales diversos comentarios discriminatorios al respecto, por lo que quiero compartir aquí el texto de Naama Ávila, activista hondureña , quien señala que a todo este fenómeno social, dónde vemos a miles de centroamericanos huir de nuestros empobrecidos países le hemos mal llamado “CARAVANAS DE MIGRANTES”:

Siempre, al referirnos a ellos, usamos el término mediante el cual un sistema nos dice que hay personas que se movilizan de sus países hacia otros de manera “voluntaria”. Pero es mentira. No los mueve la voluntad. Los mueve la pobreza, la desesperación, las deudas, la inseguridad, el hambre, el subdesarrollo, la insalubridad, la corrupción, la extorsión, la injusticia…

Su principal motivo es un sistema que les ha hurtado todo y no les ha devuelto nada. Definitivamente ha sido un grave error, no llamarlos por lo que realmente son: MARGINADOS.

Son el rostro del marginamiento y expulsión de países donde los gobiernos de turno han fallado notablemente en su responsabilidad esencial de proveer a cada ciudadano/a trabajo, salud, educación, vivienda, seguridad, y todas las herramientas necesarias que les haga posible tener una confianza razonable en el presente y el futuro que pueden tener en su país. Lugar del que estoy segura no se quisieran alejar, si en él tuvieran todo lo necesario para vivir con dignidad.

Por décadas, hemos visto el incremento de un desplazamiento forzoso de miles de centroamericanos, cuyos derechos humanos han sido etiquetados como PRIVILEGIOS por los cuáles hay que “trabajar” y de los que muy pocos al final pueden gozar. Justo así es cómo hemos construido una apatía social que obliga a muchos a creer que la única forma existente en la que una persona puede “vivir dignamente” es buscando oportunidades o sus sueños en tierras extranjeras.

Hemos normalizado que la forma viable para poder vivir como HUMANOS es mediante la salida OBLIGATORIA de un país donde sus gobernantes los ven, los tratan y gobiernan como si fueran animales (o peor).

Entonces NO SON SÓLO MIGRANTES, son personas desplazadas de sus territorios ancestrales, son personas humilladas por un sistema que los clasifica, son los discriminados por un gobierno racista, clasista y absolutista, son los olvidados por los políticos que les pidieron el voto, son personas violentadas por el sistema de gobierno, son personas criminalizadas por el sistema de justicia, son personas estigmatizadas por los países extranjeros, son jóvenes huyendo del reclutamiento de maras y pandillas, son mujeres huyendo de violencia doméstica y abusos sexuales, Son emprendedores huyendo del cobro de extorsión, son personas huyendo de amenazas de muerte, Son egresados universitarios buscando oportunidades de empleo, son personas enfermas buscando opciones para mejorar su salud, Son adolescentes buscando resguardo y educación, son madres solteras buscando opciones para construir una casa, Son las personas que denunciaron delitos y nunca recibieron protección, son los niños de los padres que no tuvieron con quien dejarlos, son los estudiantes perseguidos por el gobierno, son los vendedores de verduras que nunca ajustaron los tres tiempos de hartazón, son los hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y todos aquellos humanos que su gobierno los marginó y expulsó.

¡NO SON SÓLO MIGRANTES, SON SERES HUMANOS QUE HAN SIDO DESPLAZADOS POR UN SISTEMA INHUMANO!

Este texto de Naama Ávila nos interpela y nos obliga a mirar la migración de otra manera, pero también nos obliga a mirarnos de nuevo como nación mesoamericana y exigir, para las y los excluidos, mejores condiciones de vida en toda nuestra región.

 

lupitaramosponce@gmail.com  

@lupitaramosponc

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Acerca del autor

Guadalupe Ramos Ponce

María Guadalupe Ramos Ponce es doctora en Cooperación y Bienestar Social por la Universidad de Oviedo, además de investigadora y académica de la Universidad de Guadalajara. Funge también como coordinadora del Comité de América Latina y El Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer en México (CLADEM) en Jalisco.

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