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La vida sigue con deudas o sin ellas

La vida sigue con deudas o sin ellas

Eso de que nuestra vida siga su curso es razón de fácil entender. Ciertamente el planeta sigue girando alrededor del sol y la precesión de los equinoccios no se ve alterada para nada. Ya viene la temporada de lluvias y sus ciclones. Los campesinos saldrán al campo a sus siembras y veremos nuestro cielo lleno de nubes. Pronto dormiremos frescos y aún envueltos en cobijas. Por ahí habrá que ir entendiendo el nuevo sentido para estas frases viejas.

Pongamos atención, por ejemplo, a lo que quiera decir el director de Puente Grande. Dice que no hubo siquiera un vidrio roto en el reclusorio, cuando a causa de la riña entre internos se lamenta la muerte de siete presos. Está desatado el infantilismo de quienes ocupan los puestos administrativos. No se pide mucho a los funcionarios, sino que acaten la normativa del mero sentido común al menos, para que enfrenten las dificultades que les afloren sin menear la famosa batea de babas.

Semana a semana, el gobernador Alfaro nos pone contra la pared, al grado de que ya ni ganas dan de seguirle sus puntadas. Ocupando el puesto de mayor responsabilidad en el estado, por fuerza los medios le dan seguimiento a sus apariciones en público. La sarta de sus sandeces en su agenda ya nos resulta inconcebible. De lo último que hay que tomar nota en serio es del hecho incongruente del nuevo endeudamiento que está tramitando. Y eso que afirmó que sus predecesores eran unos irresponsables al endeudar al estado. Pues ahora, con sus hechos, está haciendo a sus criticados a un lado. Les rebasará en este punto, sea como sea.

Algunos analistas profesionales, como el economista Luis Ignacio Román Morales, nos hacen saber que Alfaro dejará más endeudado a Jalisco que a como Moreira dejó al estado de Coahuila. La deuda de Moreira, exgobernador ligado al PRI, le puso un número escandaloso a la cuenta de las deudas de aquel estado, 33 mil millones de pesos. La deuda actual es de 28 mmp. Está en ciernes una nueva partida de 6 mil 200 millones de pesos. Se elevaría a 35 mmp. Superaría a aquella con creces. Hay un pretexto para enarbolar en su descargo, la banderola del coronavirus. Dejemos a un lado el desfalco del programa ‘A toda máquina’, para el que compró un lote enorme de maquinaria a repartir. Digamos que fue asunto escandaloso por la vía del despilfarro, con mala planeación. De todos modos fueron afectadas las arcas del dinero público. Pero ya son parte de la deuda vieja.

Con cosas ligadas a la reciente pandemia, ya se escenificó el sainete mal concluido por la compra de pruebas rápidas. Fue una farsa penosa. Ni siquiera se pudo documentar con atingencia lo del domicilio de la empresa que iba a dotar de tales insumos a la generosa previsión del gobernante. Luego nos hizo saber, con candidez supina, que ni siquiera le contestaban el teléfono. Y eso que presume tener en la mano y bajo control todos los hilos de su accionar, que si no. De la misma forma nos vinimos a enterar de un apoyo millonario entregado al hospital de los Leaño. Si estos señores no tuvieran cola de negocios interesados tanto con gobiernos anteriores, como con los de Colima, se les podría conceder el beneficio de la duda. Pero la prudencia del juicio público apunta en otro sentido y no positivo.

Si le seguimos rascando al manejo de los dineros del estado, encontraremos que no se observan muchos escrúpulos, pues cada vez se destapan nuevas pústulas. Se nos dice pues que viene otro apretón de 6 mil 200 millones de pesos. Hay que suponer que la justificación de esta nueva deuda vendrá ligada a los intersticios de la presente plaga y sus secuelas en la vida pública del estado. Con este monto, nuestra deuda rebasará la de Moreira en Coahuila, que es la mayor deuda estatal conocida. Y si anotamos que al sexenio de Alfaro le quedan todavía varios años de ejercicio, será superada sin dificultad.

Moreira salió de aquel gobierno directito a líder del PRI. Gozaba de la protección del gobierno nacional, que tendía su manto encubridor donde se necesitara. También doña Elba Esther Gordillo lo tenía dentro del claustro de sus amistades privilegiadas. O sea, le amparaban patrocinadores de lujo, avezados en esas malas artes. Cuando ya no se pudo tapar su escandalera, huyó a España, aunque de allá nos lo devolvieron enjabonadito y listo para la lavadora. Los buenos oficios de nuestro viejo PRI, la complicidad de los Pinos y la mejor tradición de complicidades y encubrimientos, lo salvaron de la guillotina. Si bien los sufridos habitantes de Coahuila están pagando todavía la descomunal deuda con que les crucificó el angelito.

Nos toca entonces ver cuáles patrocinadores traiga Alfaro, que le vayan a cuidar a futuro las espaldas. Ya no hay viejo PRI todopoderoso. Morena les destartaló la carpa. Por si fuera poco, él mismo jugó mal y hasta con trampas sus ligas con Obrador. O sea que no le resultará fácil invocar viejos favores o presentar facturas por pagar a quienes traen hoy la sartén por el mango en el gobierno federal. Entonces ¿qué rey lo amparará? ¿Acaso será un alfil del escondido Salinas, que no para de intrigar y de mover sus fichas, para descomponerle el cuadro a AMLO? Pronto nos enteraremos y ojalá lo hagamos con celeridad y eficiencia, para que se frene ya esa secuencia de endeudamiento irresponsable echado a andar, pues luego tendríamos que cubrirlo los jalisquillos, aunque no nos guste la partida.

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Publicado por Enrique Alfaro Ramírez en Sábado, 30 de mayo de 2020

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