Autoridades, imputables por inundaciones y destrozos

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Si bien, es muy cierto, y más que palpable, que esta temporada ha llovido como hacía muchos años no ocurría ─¿síntoma del cambio climático?─, y por eso inundaciones, fuertes y hasta furiosas corrientes de agua fuera de cauce ocasionando miles de damnificados, también es muy cierto que las causas en sí no se deben únicamente a la fuerza de la naturaleza.

El origen principal está en los humanos, y muy señaladamente en las irresponsables y hasta corruptas autoridades, municipales, estatales y federales que, desde hace trienios y sexenios han permitido el  crecimiento, desarticulado, desordenado de las ciudades, sin respetar las imperfectas planeaciones urbanas, cuando las hay.

A la par, esas autoridades, incluidas las agrarias ─cuando las hubo en la zona metropolitana tapatía─, se  hacen, o se hicieron del lado de los ambiciosos desarrolladores territoriales, cuando por unas decenas o cientos de miles de pesos, que hoy serían millones, cedieron sus derechos o los de sus compañeros a grandes constructores de conjuntos habitacionales, al cobijo, por ejemplo, del Infonavit y, a nivel Jalisco, el Instituto de Pensiones (Ipejal), por ejemplo.

Así, unos, los menos, en lo particular autoconstruyeron sus casas y los más, decenas y decenas de miles de trabajadores, se afincaron en viviendas levantadas por constructoras en connivencia con el Infonavit en los municipios de Tlajomulco y Tlaquepaque, colindantes al sur de esta capital, en lugares inapropiados como vasos secos de antiguas represas y bordos, a la orilla y hasta aguas abajo de las mismas o al borde de canales o arroyos, sin dejarles márgenes libres para casos de avenidas mayores de corrientes, como las que hemos visto ahora.

 

Y el Poniente de Guadalajara no ha sido la excepción. Lo mismo han hecho enormes desarrollos, colonias en las cimas de las montañas, como ha sido el caso de La Primavera, al que han despelucado, sin ton ni son y sin freno alguno, a la brava e incendiado, hasta con la posible anuencia de quienes nos gobiernan o nos han gobernado hasta la fecha. Gran parte de ese bosque lo han dejado sin árboles para fraccionarlo tanto para colonias lujosas, exclusivas, como El Cielo, El Palomar, Bugambilias, como para desarrollos de clase media alta y de escasos recursos que a la buena de Dios se han acomodado en laderas deslavadas, casi barrancos.

Por eso las desgracias de los habitantes de asentamientos como los de las colonias Miramar, Arenales tapatíos, La Primavera y Lomas de La Primavera, La Floresta, El Colli, Mariano Otero, Villa de La Primavera, El Fortín, Tesistán y El Briseño. En toda esa extensa zona, el agua desbordada causó estragos  la madrugada del 24 de julio, habiendo dañado, al menos, medio millar de casas. Todo porque el agua no tiene en dónde detenerse y penetrar al subsuelo.

Eso sí, el alcalde reelecto por Zapopan, hoy con licencia y electo por Guadalajara (todo al mismo tiempo), Pablo Lemus y su alfil que va por su antiguo municipio, Juan José Frangie, se aparecieron, igual que el arcoiris, después de la tormenta, a ver los daños causados por el temporal y ser testigos de lo que el mismo Lemus dejó de hacer, como desazolvar los bordos de contención, construir más y, por lo menos, hacer aluviones y muros y frenar el desorden de viviendas que se construyeron casi en los cauces del ahora famoso Arroyo Seco. inundaciones

¿Y qué puede decirnos ahora Lemus del arroyo de Los Colomos que inunda la avenida Patria?

Exactos cuarenta días después, la madrugada del sábado 4 de septiembre, una fuerte tormenta, causó estragos en toda la Cuenca del Ahogado, entre los municipios de El Salto y Tlaquepaque, la causa fue la misma: el caótico fenómeno de asentamientos irregulares, pero “regularizados” al aventón y, tal vez, no sin cochupos por otras administraciones, las recientes y también las actuales que, al menos se han hecho de la vista gorda.

En esta ocasión, los daños se presentaron en cerca de 600 hogares y las colonias más afectadas fueron Ojo de Agua, La Ladrillera, Juan de la Barrera, Parques del Palomar, La Huizachera, Las Pintas y Vista Hermosa de grandes avenidas de la desbordada presa El Chicharrón y varios canales de desagüe, inundaron cuanto el agua encontró a su paso.

Ah, pero eso sí, la alcaldesa con licencia y ahora diputada de MC, María Elena Limón, hizo política partidista clamó al presidente López Obrados ayuda y le reclamó la desaparición del Fonden, cuando ella misma dejó hacer y dejó pasar lo que ya estaba malhecho por priistas y panistas.

Cabe apuntar aquí que ni las autoridades de Jalisco ni las municipales de prácticamente toda el área conurbada de Guadalajara, se han preocupado lo suficiente por prevenir desastres de esta naturaleza, pues antes de este temporal únicamente quitaron azolve en algunas avenidas principales, no han protegido las áreas verdes, al contrario, el pavimento se extiende cada día; no hay zonas de absorción de aguas de lluvia ni en dónde almacenar, al menos temporalmente y hasta para el uso posterior, los grandes torrenciales.

Y lo más sorprendente, lo que se extraña es que muy escasos medios se ocuparon de mencionar las causas de las inundaciones, salvo un excelente información de Agustín del Castillo en “Territorio Reportaje” del Canal 44, de la Universidad de Guadalajara y algún otro, por ahí. inundaciones

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