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“Adversarios”, entre la UIF y malos augurios

“Adversarios”, entre la UIF y malos augurios

Embebidos en festejos patrios, notas intrascendentes, acusaciones sin pruebas que polarizan y no abonan –Lozoya, solicitud de juicio a expresidentes con firmas dudosas y solicitud presidencial al mismo tiempo; rifa virtual del avión en venta que no se vende y se chupa millones en llevadas, traídas y mantenimiento– olvidamos ocuparnos de lo ineludible: salud, seguridad, economía y corrupción, que son bandera pero no resultados fehacientes.

Habiendo caído en esas trampas de discursos tempraneros y repetitivos, el protagonista en nada se detiene para decir verdades y medias  con tal de conseguir su propósito. Así manipula a su libre albedrío y conveniencia personal a la misma doctrina social de la Iglesia que viene desde la Rerum novarum, de León XIII (1878-1903) hasta nuestros días.

Desde esas mañaneras, pues, tira línea, y no sólo a su gabinete sino a los demás poderes, y no se diga a su partido, para indicarles el camino a seguir el año electoral. Son señales, mensajes que, como gobernados, frecuentemente no nos detenemos a analizar o no sabemos interpretar en medio de tantas distracciones.

Por ejemplo, a raíz del zafarrancho entre la Guardia Nacional y agricultores chihuahuenses en la presa La Boquilla, el mandatario respondió molesto que se trata de un asunto político, “porque hay elecciones para gobernador el próximo año”.

Venida la señal desde Palacio Nacional, Santiago Nieto, director de la Unidad de Investigación Financiera (UIF), congeló cuentas bancarias de líderes del movimiento y deslizó que podría ser dinero ilícito. Son: Eliseo Campeán, presidente de Delicias, quien dijo que le embargaron una cuenta municipal y la propia, donde recibe su pensión de maestro, donde tiene 26 mil pesos; Salvador Alcántar, presidente de la Asociación de Usuarios de Riego de Chihuahua, con varios cientos de miles, propiedad del colectivo, y la del exgobernador y exdelegado del ISSSTE, José Reyes Baeza, a quien acusó de involucrado en la Estafa Maestra.

¿Cómo interpretar esto cuando la Conagua no trató desde el principio de resolver el problema y, a su decir, el presidente no los recibe? El mensaje es claro para ellos, señalados principalmente como panistas: cada vez que surjan cabecillas o líderes que busquen posicionarse, ya saben a lo que se atienen. 2021 no está lejos y la espada de Damocles pende de un hilo.

Otro mensaje, un poco más subliminal, es el enviado por el Tribunal Federal Electoral al INE que le ordena cambiar la convocatoria para la elección de la directiva nacional de Morena, para que considere la paridad de género en donde se pretende, dentro de la multitud de candidatos, que si una mujer logra la presidencia, el secretario general sea un hombre, o al revés.

Y entre todo esto, un pésimo augurio: cuando apenas en la mañana del lunes pasado se tenían sólo 800 mil firmas para pedir el juicio a expresidentes –la cantidad exigida es de un millón 500 mil, el 2% del padrón electoral–, de repente, el martes, el presidente anunció, sin mostrar copias, que ya estaban las 700 mil que completan la cifra. ¿De qué chistera tan rápido saldrían tantas rúbricas que en semanas no pudieron reunir?  

Tan no cayó bien esa medida que ya protestaron dos aspirantes, Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado Carrillo.

En tanto, nacionalmente, cada día se diluyen más los contrapesos. Se ven y se sienten menos frente a una autoridad absorbente. Y es que no hay quien ostente algún poder –aun en la jerarquía religiosa se da cuando se mete el diablo– que no sienta en su hondo ser la simiente del autoritarismo.

Así están las cosas frente a una oposición a la deriva, descabezada desde hace dos años y sin caudillos a la vista. Otros organismos, como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, con una presidenta tan cuestionada y parcial, y el mismo INE que se percibe debilitado y podría sucumbir, perder credibilidad si se amedrenta frente a quien ha dicho, dice y repite que será “guardián de las elecciones”. Más nítido el asunto, imposible, pues desde hace rato ha descalificado desde el consejero presidente hacia abajo.

¿Qué no decir de la libertad de los medios, colaboradores, reporteros y periodistas en general que no pasan días sin que sean reprendidos? Es que “sólo hago uso del derecho de réplica”, pregona. Pero también califica y descalifica y genera ambiente adverso hacia quienes ejercemos este noble oficio. No admite errores y detesta los análisis o críticas, por mínimas que sean. Él no se equivoca.

Le sucedió a Reforma muchas veces, y la última el viernes 11 porque difundió un presunto desfalco al municipio de Macuspana por 223 millones en el que se involucra a la cuñada de AMLO, la síndico Concepción Falcón, junto con el ahora exalcalde Roberto Villalpando.

La reacción desde la mañanera no se hizo esperar, y sin argumentar algo en defensa de la inculpada arremetió: Miren el Reforma, un pasquín inmundo… caso clásico del hampa del periodismo… la calumnia, cuando no mancha, tizna… Es contra mí… sí, se me hace una vileza ese periodismo”.

Apenas el lunes 14, Artículo 19, organismo defensor del periodismo a nivel internacional, dijo en un informe último que en los primeros seis meses de 2020 se registraron 406 agresiones contra medios de comunicación y diaristas, uno cada once horas. Entre ellos incluyen los reproches presidenciales ante notas que le resultan adversas.

Para el jefe del Ejecutivo todo el que disiente de él es su enemigo. Él cree ser el poseedor de la verdad y, en los hechos, asume como propio aquello del Mesías: “El que no está conmigo está contra mí”.

De pilón, hay quienes, como el diputado local tabasqueño por Morena, León Charlie Valentino, que propuso modificar el artículo 83 constitucional para que, en adelante diga “sí reelección” y AMLO siga en el poder. Alfredo Jalife, amigo personal del presidente, ha expresado que puede reelegirse.

Cuando Carlos Salinas llegaba al tercer año de su sexenio, en La Laguna afines al movimiento campesino que a trasmano patrocinaba el “hermano incómodo”, Raúl, promovieron su reelección. Afortunadamente no pasó. Es algo recurrente.  

Pero Andrés Manuel ha dejado que las propuestas corran, y en varias ocasiones, la más reciente en La Jornadahace dos semanas, ha externado que él estará “hasta que el pueblo quiera”.

Antes tiene que resolver la violencia que no cesa, la crisis económica y el desempleo, y, ante todo, los asuntos de salud, entre ellos el de la pandemia que enluta alrededor de 72 mil familias.

Finalmente, tendrá que resolver el problema de la corrupción y la impunidad, y deshacerse de Manuel Bartlett, responsable de los fraudes electorales de 1986 en Chihuahua y, nacionalmente, en 1988, cuando por la “caída del sistema”, le robó el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas y se lo dio a Salinas. Y más asuntos nuevos.

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Acerca del autor

Felipe Cobián Rosales

Ex jefe de Información de Notisistema y Noticentro. Excorresponsal de Excelsior, La Jornada y Proceso. Fundador de Semanario Diez y Proceso Jalisco.

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